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Qué son los radicales libres, en qué nos afectan y qué podemos comer para combatirlos

Probablemente hayas escuchado de los efectos que pueden tener los radicales libres en la salud y es importante saber qué debes comer para reducirlos.

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"Si te gusta comer manzanas..."
Foto: HDWallpaper.

El Universal/GDA
Los radicales libres son, de acuerdo con el Instituto Nacional de Cáncer, “un tipo de molécula inestable que se elabora durante cambios químicos que ocurren en una célula”, como la respiración celular. Aunque “viven” durante pocos microsegundos, se pueden acumular dentro de las células y, a su vez, dañan otras moléculas, como el ADN, los lípidos y las proteínas. Es posible que este daño aumente el riesgo de cáncer y otras enfermedadesdebido, principalmente, a la oxidación de las células.

A lo largo de la evolución, el propio cuerpo humano ha desarrollado, de manera natural, sistemas celulares de prevención ante los efectos de los radicales libres, sin embargo, pueden ocurrir des equilibrios que impidan estos procesos.

Un ejemplo de lo que pueden provocar los radicales libres a lo largo del tiempo es la oxidación en las manzanas, las paltas o las bananas, cuando la pulpa se torna marrón. Similar a esta situación sucede con nuestras células y se ve reflejada en la piel. Este es el envejecimiento prematuro.

Los radicales libres aparecen de manera natural, sin embargo, hay situaciones como la sobreexposición a los rayos del sol, la contaminación ambiental, fumar o llevar una alimentación poco saludable, que fomentan su aparición.

Por el contrario, hay alimentos que reducen su aparición y sus efectos en el cuerpo. La característica principal de estos alimentos es que son antioxidantes. En Menú te contamos sobre cinco de los mejores para reducir el impacto de los radicales libres.

Zanahorias.
Las zanahorias son ricas en betacaroteno, un potente antioxidante que aporta el 50% de la vitamina A necesaria para una buena alimentación. Esta vitamina también es antiinflamatoria, por lo que, sumada a el poder antioxidante, la zanahoria es un gran alimento para proteger las células del daño. Otros alimentos que pueden funcionar para este mismo propósito son calabaza, espinaca o el durazno.

Arándanos.
Comer arándanos es ya una manera muy conocida de consumir antioxidantes. Estos son muy ricos en antocianinas, las cuales se les atribuyen propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas también. Curiosamente, las antocianinas son las que le dan el característico color morado a estos arándanos.

Cítricos.
Los cítricos y, en general, los alimentos ricos en flavonoides son perfectos para combatir los efectos de los radicales libres. Los flavonoides son pigmentos naturales presentes en varias frutas y verduras que reducen los efectos oxidantes de los rayos del sol, la contaminación ambiental, y algunas sustancias químicas en los alimentos. Además, en conjunto con la vitamina C, se potencian los efectos antioxidantes de los cítricos.

Cacao puro.
Consumir cacao puro o chocolate negro lo más natural posible, es una gran forma de prevenir los efectos de los radicales libres. Los polifenoles están presentes en casi todas las plantas y son compuestos con un nivel antioxidante bastante beneficioso para la salud, además de ser grandes antiinflamatorios y vasodilatadores. También se pueden encontrar en el vino tinto, el té verde, los frutos rojos, o el aceite de oliva.

Frutos secos.
Lo que hace que los frutos secos, en especial la almendra, sean protectores de nuestras células es su gran cantidad de vitamina E. La vitamina inhibe la proliferación de los radicales libres mediante una actividad celular que funciona similar a un antioxidante. Además detiene la peroxidación lipídica causada por los radicales, un efecto que oxida varias células aumentando el riesgo de padecimientos cardiovasculares.

Estos son solo algunos alimentos que retrasan o inhiben los efectos celulares de los radicales libres que se reflejan en nuestro cuerpo, salud y aspecto. Recuerda que, además de consumirlos con regularidad, llevar una dieta saludable, hacer ejercicio y evitar fumar o frecuentar zonas con altos índices de contaminación, ayudan a reducir estos dañinos efectos.

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