¿Jugás al fútbol? Qué alimentos merecen ser titulares en tu plato para que puedas rendir más

Del mito de evitar los carbohidratos al rol de la papa y el boniato: cómo construir la energía indispensable para la cancha.

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Cancha de futbol 5.
Juan Manuel Ramos/Archivo El Pais

Mientras millones de personas siguen cada partido del Mundial, es inevitable preguntarse qué hay detrás del rendimiento de los futbolistas que vemos correr, acelerar, cambiar de dirección, saltar y sostener un ritmo de juego exigente durante 90 minutos o más.

Aunque solemos poner el foco en los entrenamientos, la táctica o el talento, hay un aspecto que muchas veces pasa desapercibido: la alimentación. Ningún jugador llega a competir al máximo nivel únicamente gracias a sus condiciones físicas. Detrás de cada partido existe una planificación que incluye descanso, hidratación y una estrategia nutricional adaptada a las demandas del deporte.

Pero esta realidad no aplica solamente para quienes juegan un Mundial. También vale para el adolescente que entrena tres veces por semana, para la futbolista que compite los fines de semana o para el adulto que juega con amigos y quiere sentirse mejor dentro de la cancha.

Cuando hablamos de alimentación para el fútbol no existen alimentos mágicos ni recetas secretas. Sin embargo, sí hay alimentos que merecen un lugar de titulares porque cumplen funciones clave en la energía, la recuperación y el rendimiento.

1. Los carbohidratos: el combustible que hace correr al equipo

Feria de Villa Biarritz
Carteles con precios en puestos de frutas y verduras en la feria de Villa Biarritz, feria vecinal en el parque Juan Zorrilla de San Martin en el barrio Punta Carretas de Montevideo, papas y coliflor, ND 20250722, foto Leonardo Maine - Archivo El Pais
Leonardo Maine/Archivo El Pais

Durante años los carbohidratos fueron injustamente señalados y muchas personas comenzaron a evitarlos pensando que eran los responsables del aumento de peso. Sin embargo, para un futbolista son el principal combustible.

Cada pique, cada aceleración y cada cambio de ritmo consume glucógeno, la forma en que el organismo almacena la energía en músculos e hígado. Y esas reservas se construyen a partir de los carbohidratos que consumimos.

El mediocampo de lujo: la papa y el boniato
La papa y el boniato son dos grandes aliados del futbolista. Ambos aportan carbohidratos de calidad que ayudan a llenar los depósitos de energía de los músculos y permiten sostener esfuerzos intensos durante entrenamientos y partidos.

Además de ser económicos y muy versátiles, suelen ser opciones de fácil digestión, especialmente cuando se consumen hervidos, al horno o en puré, son excelentes alternativas para las comidas previas a la competencia y también para recuperar energía después de un gran desgaste físico.

Cumplen un rol fundamental otros alimentos como el arroz, la pasta, la avena, el pan, las frutas y las legumbres. Llegar a un partido con las reservas de energía bajas puede traducirse en fatiga, menor capacidad para realizar esfuerzos intensos y una caída del rendimiento en los minutos finales. Por algo los equipos profesionales planifican cuidadosamente el consumo de carbohidratos antes de las competencias importantes.

2. Las proteínas: las encargadas de la recuperación

Entrenar no es solamente gastar energía. También implica generar un estímulo sobre el músculo que luego necesita recuperarse y adaptarse.
Para eso las proteínas son fundamentales. Aportan aminoácidos, los "ladrillos" que el organismo utiliza para reparar y reconstruir el tejido muscular.

La dupla goleadora: el huevo y el pollo

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Foto: Commons.

El huevo y el pollo forman una verdadera dupla de ataque en la alimentación deportiva. Ambos aportan proteínas de excelente calidad, son alimentos prácticos, versátiles y fáciles de incorporar en el día a día.
Los huevos pueden estar presentes en un desayuno o una merienda, mientras que el pollo suele ser una excelente opción en las comidas principales y en la recuperación muscular después de entrenar o competir.

También encontramos proteínas de calidad en carnes magras, pescado, leche, yogur, quesos, soja, lentejas, garbanzos y porotos.
Un error frecuente es dejar toda la proteína para la cena. Hoy sabemos que distribuirla entre desayuno, almuerzo, merienda y cena suele ser una estrategia mucho más eficiente para optimizar la recuperación muscular.
Y esto no significa que un deportista deba vivir tomando suplementos. En la mayoría de los casos, una alimentación bien planificada permite cubrir perfectamente las necesidades de proteína.

3. Frutas y verduras: las defensoras silenciosas del rendimiento

Cuando se habla de nutrición deportiva muchas personas piensan inmediatamente en proteínas o suplementos, pero suelen olvidarse de dos protagonistas fundamentales: las frutas y las verduras, que ayudan a fortalecer el sistema inmunológico, algo especialmente importante en períodos de alta carga de entrenamiento.

Estos alimentos aportan vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes que participan en múltiples procesos relacionados con la salud y el rendimiento. La recomendación sigue siendo tan simple como efectiva: incluir frutas y verduras todos los días y variar los colores para ampliar la diversidad de nutrientes.

La muralla en la defensa: Remolacha y banana
La remolacha se ha ganado un lugar especial en la nutrición deportiva. Su contenido de nitratos naturales favorece la producción de óxido nítrico, una molécula que mejora el flujo sanguíneo y la llegada de oxígeno a los músculos.

Por eso muchos deportistas la incorporan en las horas previas a entrenamientos o competencias, ya sea cocida, en ensaladas o incluso en jugos. Y la remolacha no juega sola. La banana es su compañera ideal en la defensa del rendimiento. Práctica, económica y fácil de transportar, aporta carbohidratos y potasio, por lo que puede ser una excelente opción para sumar energía antes de entrenar o para acompañar la recuperación después de un partido.

4. La hidratación: el nutriente más subestimado

Hidratación. Importante hacer la justa en todo momento.
Hispanic woman drinking from squeeze bottle
Erik Isakson/Getty Images/Blend Images

Si tuviera que elegir uno de los errores que más observo en deportistas aficionados, probablemente sería este: no llegar bien hidratados a entrenar o competir. Muchos piensan en qué comer antes de un partido, pero se olvidan de algo todavía más básico: tomar líquidos de forma suficiente durante el día.

Incluso pérdidas pequeñas de líquidos pueden afectar la concentración, la capacidad de reacción, la precisión técnica y el rendimiento físico, sin omitir que las condiciones climáticas como las que hay en el torneo mundial actualmente, aumentan los requerimientos hídricos.

El arquero que salva el partido: el agua
Así como un gran arquero puede cambiar la historia de un partido con una sola atajada, llegar bien hidratado puede marcar la diferencia en los momentos decisivos del juego, el agua sigue siendo la bebida más importante para cualquier futbolista. La hidratación no comienza cuando aparece la sed ni cuando el árbitro da inicio al partido. Empieza varias horas antes y se construye a lo largo de todo el día. Una hidratación insuficiente puede afectar la toma de decisiones, la coordinación, la velocidad de reacción y el rendimiento físico.

En situaciones de mucho calor, partidos prolongados o alta exigencia, las bebidas deportivas pueden ser útiles porque aportan sodio y carbohidratos. Pero para la mayoría de los futbolistas recreativos, el verdadero punto de partida sigue siendo tan simple como mantener un buen consumo diario de agua.

5. Las grasas saludables: las que también merecen jugar

Durante mucho tiempo las grasas saludables tuvieron mala fama. Hoy sabemos que son indispensables para la salud y también cumplen funciones importantes en el rendimiento deportivo, así como en la producción hormonal, el funcionamiento celular y diversos mecanismos relacionados con la recuperación.

La capitana del equipo: la palta

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Foto: Freepik.

La palta aporta grasas saludables, fibra y diversos micronutrientes que contribuyen a una alimentación de mejor calidad. Además, brinda saciedad y puede incorporarse fácilmente en desayunos, ensaladas o colaciones. También son excelentes opciones el aceite de oliva, las aceitunas, los frutos secos y las semillas.

La clave no está en eliminar las grasas, sino en elegir fuentes de buena calidad y desplazar el consumo excesivo de productos ultraprocesados.

El verdadero secreto no está en un alimento

Si algo nos enseña la nutrición deportiva es que el rendimiento no depende de un único alimento ni de una comida puntual. Ningún futbolista juega bien por haber comido determinado producto la noche anterior. El rendimiento es el resultado de hábitos saludables que se construyen día tras día.

Los grandes jugadores que hoy admiramos durante el Mundial tienen estilos de juego diferentes, entrenadores distintos y características físicas únicas. Sin embargo, todos comparten algo en común: entienden que la preparación comienza mucho antes del pitazo inicial y la alimentación no reemplaza el entrenamiento, el descanso ni el talento. Pero sí puede potenciar cada uno de ellos.
Los campeonatos se ganan en la cancha, pero empiezan a construirse en algo mucho más cotidiano: el plato que elegimos cada día.

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