Redacción El País
La frase “eres lo que comes” no se refiere literalmente a convertirse en un alimento, sino a reconocer que todo lo que incorporamos tiene efectos concretos en el organismo.
Así como existen frutas y verduras asociadas a la salud de la piel o al control del peso, también hay alimentos que colaboran con funciones básicas, entre ellas, el descanso nocturno.
De acuerdo con datos de la School of Public Health de la University of Michigan, los patrones y hábitos alimenticios influyen directamente en la calidad del sueño y en el nivel de descanso que se alcanza durante la noche.
Diversos estudios señalan que el consumo de alimentos ricos en fibra y con alto aporte de aminoácidos esenciales, como el triptófano, se asocia con una mejor calidad de sueño. Además, más allá del rol de la melatonina, la alimentación puede favorecer el descanso a través de nutrientes como magnesio, vitamina D, hierro, manganeso y ácidos grasos omega 3.
Frutas que pueden ayudar a dormir mejor
Aunque existen suplementos diseñados para favorecer el sueño, muchas personas optan por alternativas naturales. Según información de Healthline y del Jackson Health System, algunas frutas se destacan por su relación con el descanso:
Kiwi:
Aporta una cantidad significativa de fibra y carotenoides. Además, ayuda a liberar serotonina, lo que se asocia con una mejor calidad de sueño.
Cereza:
Es rica en melatonina y posee un alto contenido de triptófano. Se vincula con la capacidad de quedarse dormido más rápido y de dormir durante más tiempo.
Banana:
Es una fuente natural de magnesio, nutriente que contribuye a mejorar la calidad del sueño.
Uvas:
Contienen melatonina de forma natural y pueden ayudar a combatir el insomnio.
Alimentos que conviene evitar antes de dormir
Así como elegir alimentos adecuados puede favorecer el descanso, también es importante reducir o evitar aquellos que interfieren con el ciclo del sueño. Según la Sleep Foundation, algunos de ellos son:
- Cafeína
- Alcohol
- Grasas
- Carbohidratos
- Proteína
Incorporar frutas que aporten nutrientes asociados al descanso y moderar el consumo de alimentos estimulantes puede ser un primer paso para construir una rutina nocturna más favorable y mejorar la calidad del sueño.
En base a El Universal/GDA