Redacción El País
La kombucha es una bebida fermentada milenaria elaborada a base de té, azúcar y un cultivo simbiótico de bacterias y levaduras. Aunque su origen es antiguo, su reciente auge en Occidente la ha consolidado como un pilar dentro de la tendencia de alimentos probióticos, junto al kéfir, el kimchi y el chucrut.
¿Cómo se produce?
La magia de esta bebida ocurre gracias al SCOBY (Symbiotic Culture of Bacteria and Yeast), un disco gelatinoso que flota en la superficie del té. Este cultivo transforma el azúcar en compuestos bioactivos, ácidos orgánicos (como el ácido acético) y gases naturales que le otorgan su característica efervescencia. Además, el proceso genera vitaminas del complejo B y potentes antioxidantes naturales.
Beneficios para tu organismo
Consumir esta bebida de forma regular aporta múltiples ventajas para el bienestar integral:
- Salud digestiva: Sus efectos probióticos y prebióticos ayudan a equilibrar la microbiota intestinal, mejorando la absorción de nutrientes y combatiendo la permeabilidad intestinal.
- Fortalecimiento del sistema inmune: Dado que el 70% de las defensas residen en el tracto digestivo, un intestino sano potencia la respuesta inmunológica.
- Regulación emocional: A través del eje intestino-cerebro, los probióticos pueden influir positivamente en el estado de ánimo y la gestión del estrés.
- Desintoxicación hepática: Los ácidos orgánicos, como el glucurónico, favorecen la eliminación de toxinas en el hígado.
- Energía natural: Gracias a las vitaminas B y la cafeína del té, es una excelente fuente de vitalidad.
Cómo preparar kombucha en casa
Elaborar tu propio té fermentado en casa es un proceso sencillo pero que requiere higiene y paciencia:
- Infusión: Preparar té (negro o verde) con azúcar y dejar enfriar.
- Fermentación primaria: Añadir el SCOBY y dejar reposar en un lugar cálido, tapado con una tela, entre 7 y 10 días.
- Segunda fermentación: Embotellar el líquido (puedes agregar frutas o jengibre) para aumentar la efervescencia natural.
- Refrigeración: Conservar en la heladera para estabilizar el sabor y frenar el proceso fermentativo.
Considerada hoy un alimento funcional de primer orden, la kombucha no es una solución mágica, pero sí una herramienta poderosa para quienes buscan mejorar su salud desde la nutrición consciente.
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