¿Qué hace que una historia de amor sea valiosa? ¿El tiempo que dura, la convivencia, los proyectos compartidos o la intensidad con la que se vive? Para el filósofo argentino Darío Sztajnszrajber, muchas de las ideas que tenemos sobre el amor responden a modelos culturales que rara vez cuestionamos. En una reciente charla del ciclo BBVA Aprendemos Juntos, compartió una historia personal que lo llevó a replantearse una de las creencias más extendidas: que un amor solo vale si "llega a concretarse".
La protagonista de la anécdota fue su madre. Pocos meses antes de morir, lo invitó a tomar un café para contarle un secreto que había guardado durante décadas: le confesó que, años atrás, se había enamorado de un amigo de su esposo.
Un día fue a buscarlo al negocio donde trabajaba. Esperó a que cerrara y conversaron durante aproximadamente una hora. Después de ese encuentro nunca volvieron a verse. La reacción inicial del filósofo fue la que probablemente tendrían muchas personas: "¿Y no pasó nada más?", le preguntó.
Ella respondió que no. Entonces, él insistió: "No te puedo creer. Dejaste trunco lo que pudo haber sido una experiencia". Fue allí cuando llegó la frase que, según cuenta, nunca olvidó: "¿Trunco qué? Esa hora fue el momento más maravilloso de mi vida".
Para Sztajnszrajber, en esa respuesta había una enseñanza filosófica profunda. "Tuve una experiencia de lo imposible", recordó que ella agregó. "Porque sentí que todo lo que pasaba ahí era lo que yo sentía que era el amor". Tres meses después, falleció.
¿Y si el amor no necesitara un final feliz?
La historia plantea una pregunta incómoda: ¿por qué solemos medir el éxito de una relación por lo que ocurrió después? Desde pequeños aprendemos que las historias de amor "verdaderas" deberían terminar en pareja, convivencia o matrimonio. Sin embargo, esa lógica deja poco espacio para otras experiencias que también pueden ser profundamente significativas.
En psicología se sabe que las personas no recuerdan los acontecimientos únicamente por su duración, sino por la intensidad emocional con la que los vivieron. Un encuentro breve puede dejar una huella tan profunda como una relación de muchos años. La anécdota de la madre de Sztajnszrajber parece apuntar justamente en esa dirección: el valor de una experiencia no siempre depende de cuánto tiempo permanezca, sino de lo que despierta mientras ocurre.
Otra idea que surge del relato es nuestra tendencia a pensar el amor en términos de posibilidades perdidas. Con frecuencia aparecen preguntas como: "¿Y si hubiéramos seguido?", "¿Y si nos hubiéramos animado?" o "¿Y si no hubiera terminado?". Sin embargo, la respuesta de su madre propone otra mirada: no toda experiencia necesita prolongarse para ser completa.
A lo largo de su obra, Sztajnszrajber suele cuestionar las definiciones rígidas sobre el amor. Para él, intentar encerrarlo en reglas o expectativas fijas puede hacernos perder de vista su naturaleza cambiante y contradictoria. Al fin y al cabo, a veces, una conversación de una hora alcanza para transformar para siempre la manera en que una persona entiende el amor.