CRECIMIENTO PERSONAL

Seis consejos para controlar las emociones y enfrentar la ansiedad antes de un examen

Una prueba puede desencadenar altos niveles de ansiedad, es importante seguir ciertas pautas para tener un mejor control de las emociones.

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Constantemente nos enfrentamos a desafíos que requieren de nuestro máximo potencial. Sin embargo, estar expuestos a estas situaciones de cambio, puede generar una mayor labilidad en nuestro estado emocional y desencadenar sentimientos como el miedo, la frustración, la incertidumbre, la ansiedad y; sobre todo, desarrollarse un cuadro de estrés severo. Probablemente, uno de los momentos más importantes y determinantes en la vida de una persona sea el rendir un examen.

¿Cómo aliviar la ansiedad frente a una prueba?

Como destacó Roxana Miranda Enrico, jefa de la carrera de Psicología de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM) de Perú, es fundamental ser conscientes que cada persona vive esta experiencia a su manera y que cuenta con capacidades, habilidades y herramientas únicas y diversas; sin embargo, muchas personas pueden compartir sensaciones como el temor, la inseguridad, el miedo al fracaso y la ansiedad al tener que prepararse para un examen.

En este sentido, la especialista brindó algunas recomendaciones a tomar en cuenta para manejar la ansiedad.

1. Organizá tu tiempo y establecé rutinas de estudio: estudios científicos demuestran que el proceso de aprendizaje y memoria pueden verse afectados si hay un cansancio extremo. Además, el tomar pequeños descansos, permite que la información se procese mejor y que los conceptos se adquieran de forma más sólida.

2. Diversificá tu agenda: la rutina permite una mejor organización, por ende, más capacidad para realizar distintas actividades que no únicamente están ligadas a lo académico, sino también a lo familiar, social y personal. Asimismo, somos seres biopsicosociales, debemos trabajar en distintas áreas de nuestras vidas para lograr un desarrollo integral.

3. Respetá tus horarios de sueño y comida: El dormir de 7 a 8 horas diarias es clave para un mejor aprendizaje y rendimiento, al igual que mantener una alimentación balanceada, puesto que el cerebro requiere de ciertos nutrientes para funcionar adecuadamente. A la hora de estudiar, evitá el consumo de bebidas energizantes, porque interfieren en el metabolismo natural.

4. No estudies un día antes del examen: en estos casos es muy común la procrastinación; no obstante, hay que considerar que el prepararse el día anterior puede dificultar el objetivo de retener la mayor cantidad de información, causando una mayor confusión y duda sobre lo estudiado, así como incrementar los niveles de ansiedad. Por ello, es recomendable prepararse con anticipación y previo al examen solo revisar los apuntes realizados.

5. Mantené una actitud positiva: si constantemente uno tiene pensamientos negativos e irracionales sobre el rendimiento antes del examen, se hará un autosabotaje, condicionando la propia actitud y emociones a una situación que aún no ha sucedido. Por esta razón, es primordial que confiemos en nuestras capacidades, para así lograr un mejor aprendizaje, mayor concentración y finalmente, un desempeño óptimo.

6. Busca relajarte: la concentración es un elemento relevante para rendir correctamente un examen, por este motivo, una excelente manera de trabajarla puede ser por medio de alguna técnica de relajación. No es necesario ser un experto, simplemente podemos tratar de respirar profundo y despacio, y luego librar poco a poco el aire, siendo consciente de cómo se tensan y se relajan los músculos.

Autoevaluación para hacer frente a la ansiedad.

En definitiva, este es un proceso bastante desafiante que conlleva una autoexigencia elevada, y si bien es natural sentirse ansioso o tenso frente a un exámen, es importante realizar un autoanálisis que permita entender qué genera esta situación en nuestras vidas. Por este motivo, Miranda considera importante realizar las siguientes preguntas, las cuales nos ayudarán a aclarar el panorama y con ello, a disminuir la tensión.

Identificá tus emociones: ¿Qué siento? ¿Cómo lo pongo en palabras?

Contrastá con la realidad: Lo que siento, ¿tiene base real o es más el temor a la experiencia?

Recordá experiencias propias: ¿He tenido experiencias así antes? ¿Cómo me sentí? ¿Cómo las manejé? ¿Qué pasó luego?

Analizá tu esfuerzo: ¿Me estoy preparando o me he preparado adecuadamente para rendir este o estos exámenes?

Expectativas: ¿Qué resultados creo que tendré? ¿Por qué creo que serán así?

Visualizá distintos escenarios: ¿qué ocurriría si el resultado es positivo? ¿Y si es negativo?

Confía en tí: Recordá que fallar en un examen no es malo, tendrás más oportunidades.

Por Milenka Duarte / El Comercio GDA

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