Qué es el “McMindfulness” y por qué meditar 10 minutos no alcanza en el trabajo

El especialista Gustavo Geerken advierte sobre el uso superficial de la atención plena en las organizaciones y plantea la importancia de incorporar la práctica a la vida laboral cotidiana.

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Hombre estresado en el trabajo.
Foto: Free Range.

En los últimos años, las empresas incorporaron distintas propuestas vinculadas al bienestar de sus colaboradores, como pausas activas, aplicaciones móviles y espacios destinados a la meditación. Sin embargo, estas iniciativas pueden convertirse en soluciones superficiales cuando no se acompañan de cambios en la cultura laboral.

Frente al agotamiento y la sobreestimulación constante, algunas organizaciones recurren a intervenciones breves para aliviar la tensión sin revisar las estructuras que generan ese desgaste. A este enfoque se lo conoce como “McMindfulness”, una versión superficial de la atención plena.

La atención plena como algo más que una pausa

Gustavo Geerken, graduado en Relaciones Internacionales, counselor y referente en la práctica de mindfulness desde hace casi dos décadas, advierte sobre los riesgos de utilizar la meditación únicamente como una herramienta para desconectarse momentáneamente.

“Algunas organizaciones implementan algo que se ha denominado ‘McMindfulness’. Aquí la práctica es despojada de su sentido profundo, que es promover un bienestar genuino y aliviar el sufrimiento, y se la usa simplemente como una forma de desconexión momentánea”, explica.

Estrés, multitasking
Mujer estresada por sus tareas pendientes.
Foto: Freepik.

El problema, según el especialista, aparece cuando la meditación se utiliza como una forma de evasión: un momento breve para reducir la tensión antes de regresar a un ritmo laboral que permanece sin cambios.

“La práctica de mindfulness no es para escaparnos de las dificultades, sino para encararlas desde otro lugar, con más lucidez y menos carga”, sostiene Geerken.

La meditación también puede formar parte de la jornada

Uno de los obstáculos para incorporar mindfulness en las empresas es la idea de que meditar implica necesariamente detener la agenda, aislarse o disponer de un espacio completamente tranquilo.

La meditación formal, basada en sentarse a observar la respiración y el mundo interno, constituye una base de entrenamiento. Pero, según Geerken, la práctica también puede trasladarse a las actividades cotidianas.

“La meditación no se limita a los momentos de práctica formal en los que nos sentamos a observar nuestro mundo interno”, explica. “También meditamos informalmente en medio de las actividades cotidianas: al caminar por la calle, en la oficina, en el gimnasio o en la vida familiar. Todo aquello que hacemos con atención plena es una forma de meditación”.

En el ámbito laboral, esto puede traducirse en responder de manera consciente en lugar de reaccionar automáticamente. Prestar atención al redactar un correo importante, escuchar durante una reunión compleja o hacer una pausa antes de tomar una decisión bajo presión son algunas de las situaciones en las que puede aplicarse.

Del bienestar individual a un cambio cultural

El trabajo ocupa una parte importante del tiempo y la energía de las personas. Cuando se convierte en una fuente constante de tensión, sus efectos también pueden trasladarse a la vida personal y familiar.

Por eso, el desafío para las organizaciones no consiste solamente en ofrecer intervenciones ocasionales, sino en incorporar herramientas que permitan trabajar sobre el estrés y desarrollar una cultura de bienestar sostenida.

Hombre estresado. Foto: Pixabay
Hombre estresado. Foto: Pixabay

En este sentido, instituciones como la Fundación Columbia cuentan con programas destinados a organizaciones, con propuestas que incluyen conferencias, talleres introductorios, cursos de formación continua y espacios semanales de meditación coordinados por Gustavo Geerken. Los programas combinan fundamentos teóricos, ejercicios prácticos, audioguías y material de lectura.

La propuesta apunta a dejar atrás las intervenciones superficiales y desarrollar prácticas que puedan integrarse a la vida cotidiana. El desafío para los líderes y las áreas de gestión de personas es pasar de una herramienta puntual a un trabajo sostenido sobre la presencia, la atención y el bienestar dentro de las organizaciones.

En base a La Nación/GDA

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