Orientación parental: cómo mejorar las habilidades de los padres y fortalecer el vínculo con los hijos

La orientación a padres brinda herramientas para mejorar conductas, establecer límites y favorecer el desarrollo emocional de los hijos, estén los progenitores juntos o separados.

Padre e hijo. Foto: Pixabay

Orientar significa situar algo respecto a puntos cardinales, guiar a alguien hacia un fin. Viene de la ubicación espacialmente (orientarse), dar dirección o encauzar acciones y decisiones.

En la orientación a padres explicamos que conductas parentales pueden perjudicar y cuales pueden ayudar al vínculo padres e hijos.

Nos gusta hablar de parentalidad que es un conjunto de habilidades, competencias parentales, conocimientos prácticos-teóricos que se pueden mejorar y adquirir cuyo objetivo es lograr un buen desarrollo emocional del niño. Las habilidades parentales se pueden mejorar.

En un principio los psicólogos infantiles tanto en USA como en Europa, atendían varias veces por semana a los niños sin trabajar con los padres. Y ellos volvían al mismo hogar con los mismos problemas. Los padres no recibían orientación para ayudarlos. Esto causa una profunda soledad en los padres y la sensación que confían a lo que más quieren en sus vidas: sus hijos sin herramientas para mejorar su situación, permaneciendo excluidos del proceso terapéutico de su descendencia.

El trabajo con padres es de suma importancia pues conviven largo tiempo con sus hijos. Por lo tantos sus conductas, actitudes, y palabras tienen mucha influencia sobre ellos.

Es de gran importancia brindar lineamientos y herramientas a los padres en los procesos terapéuticos de sus hijos o en situaciones que los niños y jóvenes no llegan a terapia. Ellos son parte importante en el proceso de cambio, son los coterapeutas necesarios para lograr los cambios deseados, y prevenir futuros problemas.

Niño jugando al aire libre
Niño jugando al aire libre con su papá.
Foto: Magnific.

Herramientas o lineamientos parentales son conductas o palabras que ayudan a disminuir comportamientos infantiles nocivos y aumentar los adaptativos o nutritivos.

Frases sanadoras como “vos podes mejorar...”, “te quiero a pesar de que…”. No son recetas ni consejos mágicos. Actúan como un marco de referencia que define la conducta o la dirección a seguir, asegurando eficiencia y coherencia durante el proceso de educación en el hogar.

A partir del caso individual mostraremos como implementar la orientación parental, mostrando; conductas, frases, palabras nutritivas, actitudes nutritivas o positivas y otras que pueden dañar el desarrollo afectivo del niño.

Existen temas que aparecen frecuentemente y ayudamos en día a día a desarrollar la responsabilidad, como fijar y sostener un límite, estimular las habilidades emocionales y sociales o fomentar la empatía en el pequeño.

Mostramos el impacto negativo del control, de la sobreprotección, de la complacencia, la culpa, las amenazas, del phubbing parentales que puede crear miedos, rabia, irritabilidad, desconcentración en los pequeños.

Familia en el parque.jpg
Foto: Freepik.

Observamos en muchos casos que el niño se comporta en forma distinta en el hogar que en la institución educativa. Analizamos que le sucede en distintos ámbitos de su vida, porque tiene que haber un hilo conductor en su vida. A veces no puede aceptar límites en la escuela porque en el hogar no se los fijan y no está acostumbrado a cumplirlos.

La orientación parental tiene dos canales: ayudar al padre, a darse cuenta que siente, piensa y cómo se relaciona con su hijo. No es terapia al adulto, pero puede tener impacto terapéutico. El otro carril es la orientación propiamente dicha.

En muchos casos concurre solo un padre pues el otro no quiere recibir ayuda de un psicólogo. No es la situación ideal, pero es posible ayudar a un solo progenitor cuando el otro no desea asistir.

Cuando ambos padres concurren el fin es lograr formar un buen equipo de padres, estén juntos o separados. El motor es que tomen contacto que conductas favorecen un buen desarrollo emocional del hijo, a pesar de que pueden existir entre los progenitores tensión, rabia, rencor, dolor, el bien del niño tiene que prevalecer.

El punto no es tener razón, sino que beneficia al hijo.

Si se forma un buen equipo de padres, estén juntos o separados y se prioriza el bien del niño se pueden evitar muchos problemas que traen sufrimiento evitable.

En tiempos de profundos cambios en las relaciones humanas y familiares se hace necesario tener claro cuales son las habilidades parentales necesarias para educar hijos.

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