Redacción El País
El reconocido neurocientífico uruguayo-estadounidense Antonio Damasio volvió a poner sobre la mesa el impacto de la inteligencia artificial y de los dispositivos móviles en la vida cotidiana.
Para el investigador, la forma en que hoy se concentra la atención en las pantallas está desplazando algo fundamental: la curiosidad y el reconocimiento del otro, pilares —según sostiene— de la felicidad humana.
La atención capturada por las pantallas
Damasio explicó que el foco que las personas depositan en el celular y otras tecnologías digitales interfiere con la capacidad de conectarse con quienes tienen alrededor, un aspecto que considera vital para el bienestar emocional. Para el neurocientífico, esta tendencia contradice lo que hace felices a las personas: mirar, comprender y registrar al otro.
El fenómeno es especialmente visible entre los jóvenes, que suelen caminar o incluso comer sin despegar la mirada del móvil. Según señaló en diálogo con EFE, esta escena cotidiana refleja un hábito que reduce la percepción de la realidad inmediata y empobrece el vínculo social.
A lo largo de su carrera, Damasio se dedicó a estudiar la consciencia, las emociones y los sentimientos. Su objetivo siempre fue entender qué hace que las personas se sientan bien o mal, una búsqueda que lo llevó a replantear conceptos tradicionales de la neurología y la psicología.
Sentimientos, consciencia y equilibrio interno
El autor de El error de Descartes revolucionó la idea de que las emociones son un obstáculo para la racionalidad. Según explicó, son los sentimientos —procesos íntimos y privados— los que orientan a las personas, mientras que las emociones funcionan como expresiones externas hacia los demás. Para él, buena parte del belicismo, la intolerancia y el individualismo actuales responde a un déficit de sentimientos bien conectados.
En los últimos años, Damasio centró su investigación en el vínculo entre la consciencia y la homeostasis, el sistema que regula funciones vitales como el hambre, la sed, el dolor o el frío. Asegura que la consciencia surge de sentimientos básicos que permiten mantener ese equilibrio interno y, a la vez, abrir la puerta a la atención hacia otros seres humanos.
Estos sentimientos homeostáticos son —según destaca— señales que orientan al organismo hacia un estado de estabilidad emocional y corporal. Para Damasio, esta arquitectura biológica explica por qué el ser humano no solo puede ocuparse de sí mismo, sino también de quienes lo rodean.
¿Puede la inteligencia artificial desarrollar consciencia?
Consultado sobre la posibilidad de que la IA alcance una consciencia equivalente a la humana, Damasio considera que es improbable. En su opinión, aun si se desarrollara algo parecido, sería una imitación funcional de ciertos mecanismos, pero sin la base de sentimientos, algo que, subraya, es exclusivo del ser humano.
Por eso, su advertencia apunta no tanto a lo que la IA pueda “sentir”, sino a lo que hace con la atención humana hoy: desplazarla. Esa, afirma, es la verdadera amenaza para la felicidad, porque aleja a las personas del contacto directo, del reconocimiento mutuo y del intercambio que sostiene la vida en comunidad.
En base a El Tiempo/GDA
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