El Toro. Ese es el apodo de Luciano Pereira, deportista de Artes Marciales Mixtas (MMA). El salteño se está abriendo paso en el competitivo mundo de los luchadores de esa disciplina desde Salto, y el 18 de julio, tendrá una parada importante. En la fecha patria, Pereira estará en la ciudad estadounidense de Austin, en el estado de Texas, para enfrentarse a Brandon Davis, un luchador que viene de la liga UFC (por Ultimate Fighting Championship, o Máxima Competencia de Pelea), la más conocida entre aficionados a este deporte, mientras que él milita en la Professional Fighters League. Hace 10 años que él cultiva las artes marciales mixtas, y según sus propias palabras, lo que mejor se le da es “pelear parado”, con lo cual se refiere a la parte de boxeo/kickboxing de MMA.
Pero si la justa contra Davis se diera de manera tal que lo que predominara fuera la lucha grecorromana, no expresa preocupación alguna: “Estoy preparado para lo que sea”.
Incluso cuando sale el tema de la diferencia de altura el uruguayo permanece impávido. El estadounidense es más de 10 centímetros más alto que Pereira, pero el salteño no se cuece en el primer hervor. Ya ha peleado contra oponentes con más estatura (él mide 1.60) y sabe cómo enfrentarlos.
¿De dónde viene esa confianza? Para el propio Pereira, la fe es una fuente de la cual abreva. Cuando él dice “Dios te bendiga” al despedirse, suena auténtico. En otro momento de la charla dice que está preparado para todo y que lo que ocurra más allá de eso está en las manos del Señor. Los caminos de este último podrán ser inescrutables, pero Pereira confía en el designio que el Todopoderoso tiene para él, por más que ese designio pueda ponerle piedras en su trayecto.
Desde una mirada laica, uno podría pensar en el término resiliencia cuando habla con Pereira. Con 25 años, el peleador ya tiene una década de experiencia encima, y hasta ahora ha sabido aprovecharla: lleva 16 peleas oficiales, y ha ganado 15 de ellas. Arrancó a los 15 años a pegar y ser golpeado dentro de un ring, aunque en el caso de las MMA, lo correcto es hablar de un octógono. Hoy sostiene que esa violencia regulada y desplegada tras un riguroso y disciplinado aprendizaje lo sacó de las calles, aunque también afirma que siempre le gustó pelear. “Agarré constancia, disciplina y... No sé, me alejé de las malas juntas. Soy una persona diferente a lo que era antes. Creo que cambié totalmente”.
Esa transformación también lo llevó a ser padre, y ahora sostiene que su familia es una de las tantas variables en las que piensa a la hora de encarar una nueva pelea. Por eso también se somete a un estricto régimen nutricional antes de enfrentarse a otro peleador.
Qué comer para pegar y aguantar los golpes
Pereira dice que si no tiene una pelea, no se cuida especialmente en lo que hace a su dieta. Pasta, carne o panes, come de todo. Pero es distinto cuando tiene una fecha definida para un enfrentamiento. Para empezar, porque tiene que llegar al día de la pelea con 61 kilos, que es en la categoría en la cual pelea (es peso Gallo).
La dieta de un peleador de MMA debe alcanzar cuatro objetivos: rendir al máximo en los entrenamientos, favorecer la recuperación, mantener o aumentar la masa muscular y llegar al peso requerido.
Para eso, la ingesta debe ser alta en proteínas (pollo, carnes magras, pescado o huevos, entre otros alimentos). También debe ser rica en carbohidratos (arroz, papas, pastas, frutas o pan integral, por ejemplo). Otro componente importante son las grasas saludables (por ejemplo aceite de oliva, frutos secos y pescados grasos como salmón).
Para seguir este régimen nutricional, Pereira debe incluir una buena cantidad de frutas y verduras, que entre otros beneficios favorecen su recuperación. Por último, es fundamental que el deportista se hidrate a conciencia, dado que la deshidratación tiene consecuencias negativas que se notan rápidamente sobre factores fundamentales de un peleador, como la fuerza, la resistencia, los reflejos y
la concentración. Todo para estar en la mejor condición posible el día de la pelea. El entrenador de Pereira, Gabriel Vilar, resalta todo el trabajo y la dedicación del deportista, en particular porque como dice, todo lo hace desde Salto. “Está compitiendo en un muy alto nivel internacional, y estaría buenísimo que tenga más apoyo”.
Axel Ocampo es psicólogo deportivo, y trabaja con mayoritariamente futbolistas. Sin embargo, ha tenido un vínculo profesional con un tenista, por lo cual tiene alguna que otra referencia sobre las particularidades psicológicas de un deportista que compite por su cuenta, no como parte de un equipo.
“Aquellos que compiten en deportes individuales están todo el tiempo expuestos, no tienen dónde ‘esconderse’. Eso hace que muchas veces se apoyen en cuestiones que por ahí pueden parecer irracionales, o no entenderse. Como por ejemplo las cábalas”.
Hay otra faceta que a Ocampo le parece importante resaltar, y que va más allá de los deportistas, pero que en estos casos cobra particular peso: “Al estar solos, tienen que lidiar por su cuenta con las emociones, con la frustración, con todo, y ahí es particularmente importante el diálogo interno: las cosas que uno se dice a sí mismo”.
Ocampo menciona estudios recientes sobre este tema, y resalta que ese es un gran desafío para los deportistas que deben enfrentarse a las incertidumbres del deporte sin otro apoyo que el interno. “Un ejercicio que hago con deportistas jóvenes, es preguntarles cómo es la voz interna que les habla. Porque esa voz está presente casi todo el tiempo cuando estamos despiertos. ¿Es una voz que rezonga y critica? ¿O una que es comprensiva? Eso tiene una incidencia importante sobre el estado de ánimo y la actitud del deportista”. Sea cual fuera la voz interna de Pereira, cuando entre al octógono en Austin tendrá que contar con ella, con sus puños y patadas para seguir adelante.