DIEGO CASTRO
La Policía busca a dos violentos rapiñeros que durante el asalto a un supermercado, asesinaron de un disparo en el cuello a un efectivo policial. Además hirieron a un decorador que, en el momento del asalto, se hallaba trabajando en el local.
El policía fallecido era Luis Suárez De Los Santos, de 50 años. Según manifestaron empleados del supermercado, se encargaba de la vigilancia del lugar, pero lo hacía en forma particular, es decir que no se trataba de un servicio 222.
Una de las cajeras del supermercado, que prefirió el anonimato, dijo que Suárez comenzaba ayer a realizar una suplencia en el comercio.
Fuentes policiales manifestaron que Suárez se desempeñaba como telefonista de servicio en la Seccional 9a en el turno de la noche. Además era agente de primera clase y tenía dos hijas, de 31 y 20 años.
También cumplía un servicio 222, en una oficina de Antel, ubicada a pocos metros del lugar en el que perdió la vida.
El hecho ocurrió a las tres y media de la tarde, en el supermercado ubicado en Garibaldi y Sambucetti, a pocas cuadras de Avenida Italia.
Hasta allí llegaron dos delincuentes, que según la Policía eran menores. Tras ingresar al negocio, recorrieron las góndolas como si fueran clientes.
En determinado momento y tras intercambiar una señal, se acercaron a las cajas y sacaron a relucir dos armas de fuego, advirtiendo que se trataba de un asalto. El policía, que estaba de particular, los enfrentó y los delincuentes le efectuaron cuatro disparos. Uno de éstos le dio en el cuello, según fuentes policiales fue el que le causó la muerte. Además, recibió un disparo en la espalda y otro en el hombro.
El cuarto disparo hirió, también en el hombro a un decorador, contratado por el comercio, que estaba acondicionando una góndola. Este hombre, Gabriel Sena, de 47 años, se encuentra fuera de peligro.
Mientras los delincuentes fugaron a pie del lugar, y sin poder consumar la rapiña, efectivos policiales llegaron al lugar y trasladaron al agente, en ese momento herido de gravedad, al Hospital de Clínicas. Minutos más tarde murió, mientras era atendido por personal médico.
Un comerciante de la zona, dijo en diálogo con El País, que escuchó cuatro tiros. "Inmediatamente salí a la calle y veo a dos jóvenes corrían hacia Ocho de Octubre y al policía que cae en la puerta del supermercado", dijo el comerciante.
Nicolás, empleado de una óptica cercana al supermercado, dijo que el comercio es asaltado "al menos una vez por mes" y comentó que las rapiñas en la zona "son cada vez más frecuentes".
compañeros. Compañeros y colegas de Luis Suárez, manifestaron su dolor y consternación por la muerte del agente.
Según confiaron algunos de sus compañeros, Suárez llevaba 28 años de servicio y estaba a poco tiempo de retirarse de la fuerza policial.
Hacía varios años prestaba servicios en la Seccional 9a donde, en el último tiempo trabajaba como telefonista de servicio en el tercer turno, de diez de la noche a seis de la mañana.
Uno de sus colegas lo calificó como "un buen compañero y mejor policía". "Es una gran pérdida", sostuvo el mismo uniformado que trabajaba con él.
El Jefe de Relaciones Públicas de Jefatura, José Luis Rondán, confirmó que la noche anterior, cumplió su horario en la comisaría, y que al salir de la misma, realizó un servicio 222, en la zona.
Huelga de hambre en agenda sindical
Los sindicatos policiales, también dieron cuenta de su consternación por la muerte del agente Luis Suárez. Desde el SUPU, Luis Clavijo sostuvo que ya había planificadas varias movilizaciones "en busca de soluciones a los múltiples problemas a los que se enfrenta la Policía". "Si no se encuentran soluciones, vamos a iniciar una huelga de hambre perlada en todo el país". Desde el Sindicato Policial del Uruguay (Sinpolur), Raúl Lugli sostuvo que "no se van a tomar medidas", pero que confían en "el trabajo de los compañeros, para resolver este caso". "Esperemos que el poder político no le empiece a buscar el pelo al huevo, preguntando si el policía estaba legal o no. Lo importante es que Suárez estaba trabajando", sentenció el dirigente. En ese mismo sentido, Luis Clavijo de SUPU, considera que el Ministerio del Interior "es un barco a la deriva que no tiene mando". "Cuando pasan estas cosas todo el mundo hace grandes discursos, prometen arreglar todo y al otro día todo el mundo se olvida de lo que pasó" dijo. "En el Ministerio hay mucha soberbia, porque no escucha al trabajador de a pie", concluyó.