El empresario M.C.R., "ideólogo" del secuestro, y su cómplice H.B. fueron enviados a prisión por el el caso Rospide. El fallo del juez Daniel Tapié, empero, no cierra el complejo asunto. La defensa alega la hipótesis de "autosecuestro".
Un cuadrito en la pared. Esa fue la clave que permitió desanudar la compleja trama del caso Rospide. El detalle memorizado por el empresario de 77 años resultó, a la postre, vital para dar con la finca donde estuvo secuestrado por 24 horas.
Otro empresario, menos conocido y de menor proyección que Ignacio Rospide, fue quien ideó y planeó la operación que resultó fallida. Para ello convenció a otros tres sujetos, dos de ellos con antecedentes penales, para que ejecutaran el secuestro. Este fue el "núcleo duro" del caso que conmocionó a la sociedad durante los últimos diez días.
Varias cosas fallaron durante la operación extorsiva y gracias a ello los investigadores del Departamento de Delitos Complejos pudieron ir cercando al grupo delictivo. De hecho, la labor del equipo al mando del comisario Juan Ángel Rosas será objeto de reconocimiento oficial hoy en el Salón de Honor del Ministerio del Interior. Del trabajo que los efectivos de la unidad especializada hicieron, sobre todo, con la víctima del secuestro salieron buena parte de los indicios principales. El tipo y color del auto, el lugar adonde fue llevado, las voces de sus captores, y la fotografía en la que se veía a un niño con un equipo de fútbol colgada en una pared del cuarto donde estuvo a oscuras fueron algunas de las piezas del rompecabezas que los investigadores armaron en estos últimos 12 días.
EL ASADOR. Esa noche del jueves 18 de marzo le tocaba hacer el asado a M.C.R., uno de los habitués del Club Armonía. Es una tradición en esta confraternidad rotar entre los integrantes el trabajo de la parrilla.
Esta era la coartada perfecta para M.C.R., el empresario de San José que urdió el secuestro de Ignacio Rospide, que había esperado el momento para echar a andar la pequeña maquinaria delictiva.
De hecho, M.C.R. estaba en el interior del club ocupado en esos menesteres cuando Rospide llegó con su camioneta al estacionamiento del club de pesca sobre la rambla.
Allí los tres "socios" del asador, el panadero H.B., S.V. y O.F. -este último todavía prófugo- se ponían manos a la obra. Con los rostros cubiertos abordaron a Rospide y a empujones lo introdujeron en el auto Fiat Uno de color blanco. Allí, en el asiento trasero, flanqueado por dos de los secuestradores y con la cabeza cubierta por una remera, Rospide fue llevado hasta la vivienda a los fondos de la panadería en los alrededores del barrio Hipódromo de San José. El movimiento inusual en la vivienda, al fondo de una panadería -una propiedad que M.C.R. alquilaba a H.B.- no pasó inadvertido a los vecinos esa noche. Un detalle que ayer durante la reconstrucción ordenada por el magistrado algunos vecinos comentaban a El País.
Dos de los ejecutores del secuestro fueron, además, los encargados de contactar por teléfono a la familia de Rospide. Una negociación que terminó frustrándose cuando se hizo pública la noticia del hecho y los captores ya tenían claro que no iban a obtener los US$ 2 millones de rescate. De hecho, por la tarde del viernes 19 ya estaban negociando por una cantidad varias veces menor.
La operación fracasó estrepitosamente. Cuando los secuestradores oyeron la noticia en la televisión supieron, además, que la Policía ya estaba tras sus pasos. Por ello decidieron abortar todo y devolver a la víctima sana y salva.
indagatoria. Las primeras detenciones se realizaron sobre el mediodía del domingo pasado. El equipo de Delitos Complejos identificó a 11 personas involucradas en el caso. Pero sólo cuatro de ellas estaban directamente relacionadas con el fallido secuestro.
Finalmente 10 personas quedaron detenidas, entre ellos quien prestó el Fiat Uno, así como un ex policía. Eran personas que sabían algo del tema aunque no hubieran participado de la acción.
"Por esta razón se resolvió detener y no simplemente citar a estas personas, dado que debía ser el juez quien decidiera cuál era su responsabilidad", señaló uno de los investigadores del caso.
Al menos dos de los directamente involucrados reconocieron al principio de la indagatoria su participación en los hechos. Esto afirmó aun más a los investigadores en la idea de que se estaba en la senda correcta.
Sin embargo, la admisión de M.C.R. y de H.B. guardaba un aspecto inesperado, lo que dio un giro al caso. Ambos reconocieron su participación aunque ésta fue en acuerdo con el propio Rospide, en una operación que buscaba el beneficio de los tres partícipes. Esta versión la dio a conocer el abogado defensor de H.B., Diego Durand, anoche al cabo de la audiencia.
La maratónica instancia judicial que dispuso ayer el juez Daniel Tapié comenzó a las 9 de la mañana y terminó pasada la medianoche. Los primeros en entrar a declarar sobre las 10 de la mañana fueron los 10 detenidos. A las 11 hizo lo propio Rospide, con quien el magistrado viajó a la capital maragata para inspeccionar junto al empresario el sitio donde estuvo en cautiverio. Luego regresaron a Montevideo para continuar la indagatoria.
Sin embargo, en el correr de la tarde el caso experimentaría un giro inesperado.
Rospide se careó con procesados
Si para los investigadores policiales no existía ninguna duda en cuanto a la trama del secuestro, éstas aparecieron cuando los abogados defensores Diego Durand y María José Crossa las pusieron sobre el tapete.
La hipótesis de la simulación de delito o el "autosecuestro" fue planteada por los propios acusados, según indicó posteriormente Durand.
"Mis defendidos aceptaron blanquear su situación ante la Policía y ante el juez, pero planteando lo que según ellos había ocurrido y fue que se trató de una idea acordada para obtener beneficios los tres", planteó Durand.
Esta nueva línea puesta sobre la mesa por la defensa obligó al juez Tapié a citar por segunda vez ese día a Rospide. En esa ocasión fue para mantener un careo con M.C.R. y H.B. Esta instancia se prolongó por casi dos horas y dejó en suspenso el traslado que Tapié tenía previsto a San José para realizar allí una reconstrucción, la segunda en el caso, con la víctima.
La cuadra de la calle Misiones fue literalmente copada por el convoy de vehículos que el Departamento de Delitos Complejos puso a disposición del juez para trasladar a la capital maragata a la decena de detenidos. De hecho, en esa situación quedaban a media tarde ocho personas.
Sin embargo el furgón policial y los cinco automóviles de Investigaciones quedaron allí por más de dos horas mientras dentro del edificio judicial se libraba una intensa "batalla" de declaraciones.
El careo se dio en dos etapas, primero lo hizo el panadero H.B. y luego el empresario M.C.R. Según señaló el defensor del primero el intercambio tuvo lugar en un clima de cordialidad y respeto por ambas partes.
Finalmente, ya sobre la hora 20 Rospide salió del juzgado acompañado por el comisario Ángel Rosas, el jefe de investigadores que trabajó en forma personal en todos los tramos de la investigación junto a sus hombres.
En la finca de la calle Colón de San José de Mayo, en cuyo frente funciona la panificadora que regenteaba H.B., tuvo lugar la esperada instancia. Más de doscientas personas se agolpaban en las veredas, más allá del cordón policial, para intentar seguir de cerca lo que ocurría. Rospide ingresó en el pequeño apartamento a los fondos donde estuvo en cautiverio en compañía de los efectivos policiales y junto al juez Tapié. En la exigua habitación en la que estuvo confinado Rospide mostró el cuadrito colgado en la pared que había visto entonces, la taza donde bebió agua y algunos otros efectos que recordaba.
Por fin, y ya de regreso a la sede judicial de la calle Misiones, el juez Tapié resolvió el procesamiento del empresario M.C.R. y el panadero H.B., ambos por el delito de secuestro. El tercer implicado, S.V., quedó en libertad.
Al cabo de la audiencia el abogado Diego Durand, que defiende a H.B., sostuvo que apelará y pedirá se investigue a Rospide puesto que, sostiene, fue el verdadero "ideólogo" del secuestro. El caso todavía continúa abierto.