Enterate de algunos testimonios

Todo el equipo de EL PAÍS digital agradece a los lectores que enviaron fotos, videos y testimonios de las trágicas inundaciones que sufren varios departamentos del Uruguay.

A continuación EPD le ofrece algunos testimonios recibidos en los últimos días:

Nahir (Mercedes) escribió el 8 de mayo:

"Mis papás están a cuatro cuadras del lecho del río, y ahora está a 10 metros de mi casa. Dice mi mamá, con quién recién hablé, que ahora ya no crece por suerte. Mi papá anoche no durmió pues vigiló el agua toda la noche. Ahora está con dolor de piernas de los nervios que pasó, además que ayer cumplió 70 años. Fue muy feo ver a la gente sacar las pertenencias de sus hogares en cuestión de horas, pues lo hicieron ni bien paró de llover el domingo.

Mario (Durazno) escribió el 9 de mayo

"Hola. Mi nombre es Mario y tengo 17 años. Vivo en la ciudad de Durazno y por primera vez tuve que abandonar mi casa a causa de las inundaciones. Es por eso que mirando el diario, como todos los días, vi la posibilidad de enviarles fotos que tomé esta mañana en la esquina de mi casa y de mi barrio (mi hogar es la que tiene unas ventanas azules con un muro blanco". Espero que les sirva de algo".

El Padre Daniel Linazza, de la Parroquia Nuestra Señora del Cármen (Durazno) escribió el 8 de mayo

"Querido equipo Editor de El País Digital. Soy el Padre Daniel Linazza un sacerdote palotino que vive en Durazno y deseo que la población se una solidariamente con esta paroción del Uruguay que padece el flagelo de la inundación. La situación es catastrófica. La solidaridad de la población nos ayuda a decir que aunque se pierdan cosas materiales, queda la ayuda material y humana. Aunque no todos sean católicos o religiosos pidan a Dios para que las inundaciones no sigan. Gracias por este medio, que nos une y nos hace cercanos. Un abrazo en Dios".

Flavia (Durazno) escribió el 10 de mayo

"Me llamo Flavia, soy de Durazno, no puedo explicarles cómo nos hemos sentido en estos días. Tengo hermanos que están viviendo en mi casa, y hemos pedido a Dios para que el agua no llegara a mi casa. Ahora está bajando y no puedo describirles como me siento. Hoy, cuando pude ver que el agua salía de la canilla me puse a llorar. Pienso en tantas veces que no valoramos lo que tenemos por considerarlo tan común. Les agradecemos a todos los que de una forma u otra nos ayudaron en estos momentos".

Además te invitamos a visitar las galerías de fotos con las imágenes enviadas por los usuarios y las sacadas por los fotógrafos de El País.

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