A la hora 15.55 de ayer, los bomberos permitieron el ingreso del padre del obrero Federico Quihillaborda a las ruinas del ex Hotel Juncal. Dos minutos después el hombre se retiró con las manos en la cara, destrozado. Su esposa veía la escena desde la esquina y lloraba.
Hasta el último momento pareció que la señora conservaba las esperanzas de que su hijo, que había sido hallado dos horas antes, saliera con vida del sitio del derrumbe. Cuatro bomberos cargando un cajón derrumbaron sus expectativas.
"Mirá eso, mirá lo que es eso (refiriéndose a las vigas), cien años tienen. Y la Intendencia le dio el permiso, o sea que tienen culpa la Intendencia y el arquitecto... es una ineptitud por completo de todos", declaró entre lágrimas la señora. "Veintitrés años, un niño precioso", alcanzó a decir antes de retirarse.
El obrero estuvo sepultado 25 horas entre los escombros, desde que el edificio en el que trabajaba se desmoronó el jueves 21 a la hora 14.20. Edgardo Lozano, tío del fallecido, dijo a El País que el joven tenía signos de haber muerto aplastado.
El casco con el nombre Federico fue clave para que encontraran el cuerpo. "Fue un indicio de que siguiéramos trabajando en el lugar y es en definitiva donde termina apareciendo el cuerpo", explicó Jorge Roqueta, portavoz de Bomberos.
En Treinta y Tres, más temprano, un obrero murió mientras trabajaba en la construcción de una torre para comunicación celular (ver nota aparte). Como consecuencia de este accidente, el Ministerio de Trabajo clausuró preventivamente todas las obras en antenas celulares de la empresa constructora Proseco.
"Esto no tiene nombre. Tenemos 14 muertos en lo que va del año", expresó Carlos Rossi, integrante del ejecutivo del Sindicato Unico de la Construcción (Sunca). El Sunca decidió realizar un paro nacional con movilización para reclamar seguridad laboral, dijo Rossi a El País. El lunes el gremio decidirá si el paro será de medio día o de toda la jornada y el día en que se realizará, que posiblemente sea entre el lunes 25 y el martes 26.
al juzgado. Hoy, a las 9 de la mañana, comparecerán ante el magistrado Daniel Tapié el arquitecto responsable, Raúl Wilner, el capataz de la Obra, Luis Lima, el ayudante soldador, Martín Rodríguez, el técnico prevencionista, Ricardo Scorza, el arquitecto de la IMM, Fermín Arribillaga y el arquitecto de Bomberos, José Luis Fernández, informó a El País el director de la División Comunicación de la Suprema Corte de Justicia, Raúl Oxandabarat. Los obreros van a ser citados en los próximos días.
El magistrado ordenó las autopsias de los dos fallecidos, que eran velados anoche. El sepelio de José Carrasco, el trabajador de 30 años cuyo cuerpo fue recuperado a la medianoche de ayer, se realizará hoy a las 9 en el Cementerio del Norte. Tapié también dispuso pericias a las personas lesionadas. El presumario apuntará a saber si existe responsabilidad o si se trató de un accidente.
Los peritajes técnicos, realizados en conjunto por especialistas de Bomberos y de la Intendencia, verificaron que en la obra no se habían tomado todas las medidas necesarias respecto a la seguridad del edificio, dijeron a El País fuentes vinculadas al caso. Ya a simple vista, constataron que "faltaba apuntalamiento" de las estructuras, lo que es clave en una obra de este tipo.
Otra de las hipótesis que manejan es que hubo una carga excesiva sobre uno de los puntos que no estaría en buen estado dentro de la estructura del edificio. En particular estudian el papel que puede haber jugado una grúa que se encontraba adentro de la obra.
Los especialistas remitirán materiales rescatados de la construcción al Laboratorio Tecnológico del Uruguay, donde se hará un estudio "de resistencia". A su vez, analizan otros restos que podrían dar pistas. Ayer de tarde, Bomberos trabajaba para intentar rescatar una viga maestra, que sería de utilidad en los estudios.
Además, los expertos trabajan en los planos que los responsables de la reforma entregaron a la Intendencia. Una de las pericias determinantes será saber si se estaban ciñendo estrictamente a lo que habían manifestado que realizarían. Una evaluación primaria habría mostrado algunas diferencias, aunque aún no está concluido este punto, según supo El País.
La inspectora nacional de Trabajo, María Narducci dijo a El País que los inspectores evalúan el plan y el estudio de seguridad para determinar "si era completo o había observaciones". Se trata del proyecto elaborado por el técnico prevencionista Ricardo Scorza. Este profesional fue el único que se presentó a declarar ayer en la Inspección de Trabajo. Los otros citados, el arquitecto y los obreros, estaban aun trabajando en el sitio del derrumbe por lo que sus audiencias se postergaron para este lunes, informó Narducci. La inspectora de trabajo dijo que la obra se encuentra bajo "clausura preventiva" lo que garantiza los jornales de los empleados. "Luego, si la obra continúa o no, eso se lo plantearán los empresarios", indicó.
causas y pruebas. La investigación judicial y pericial comenzó la misma tarde del siniestro. Tapié fue hasta el lugar del derrumbe y mantuvo un "diálogo informal" con personal de bomberos y con el intendente de Montevideo, Ricardo Ehrlich.
El magistrado resolvió dejar en manos de Bomberos el informe primario sobre cuáles fueron las causas del derrumbe. Los técnicos interrogaron al arquitecto responsable de la obra, Raúl Wilner, a los técnicos de la Intendencia -dos arquitectos y tres ingenieros- y a varios obreros.
Ayer, los peritos estimaban que tendrían un informe final entre lunes y martes. Hasta que no terminen los estudios el edificio no se demolerá, ya que se busca "no destruir pruebas", señalaron las fuentes.
El Sunca reclamará además al Ministerio de Trabajo que se cree un ámbito donde discutir otorgarle competencias más amplias a la Inspección Nacional para aumentar los controles.
Respecto a este accidente en particular Rossi sostuvo que un "abordaje visual" de la obra muestra que estaban trabajando "en paredes sin estructura de hormigón armado". "Esto no fue un accidente. Un accidente es un imprevisto. No nos caben dudas que hay responsabilidad de los técnicos. No sólo el de la obra porque esto fue avalado por la Intendencia", dijo Rossi.
responsabilidades. "Estamos reclamando responsabilidades de la Intendencia. ¿Cómo se puede dar aval a un proyecto sin tener en cuenta las condiciones del lugar o los recaudos de la seguridad?", manifestó Rossi.
Consultada por El País, la directora de Acondicionamiento Urbano de la IMM, Hyara Rodríguez, dijo que "los permisos de construcción se dan en función del plano. Eso es lo que la Intendencia autoriza a hacer determinada obra", sostuvo. Cuando la obra se realiza, la comuna no hace controles. Vuelve a inspeccionar para dar los permisos finales de habilitación". Rodríguez dijo que este edificio no era una construcción "en peligro de derrumbe" cuando fue habilitada. "No me parece adecuado que en este tipo de situaciones tristes se maneje información inexacta, que genera alarma pública, al señalar que no hay controles de seguridad. Eso no es así", sostuvo.
Por su parte, el ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi, dijo que no es competencia de su cartera controlar las estructuras edilicias. "Eso es un cálculo de arquitectos que no hace el Ministerio. Lo que controlamos es el cumplimiento de las normas de seguridad, y eso no fue lo que produjo el accidente".
Por su parte, el director de Espacios Públicos de la Intendencia, Daniel Espósito dijo: "Acá quien debe controlar la situación de las obras es el Ministerio de Trabajo. Es decir, la situación de seguridad de las obras es competencia del Ministerio de Trabajo".
La inspectora nacional de Trabajo explicó a El País que sólo están reglamentados por decreto los apuntalamientos que refieren a "zanjas en las que trabajan obreros adentro", pero no en estructuras. A Bonomi y la directora de la Inspección de Trabajo les preocupa la "accidentalidad en aumento".
Narducci indicó que crece la actividad en la industria y eso hace que aumente "la improvisación". El Ministerio de Trabajo se basará en las pericias de técnicos de Bomberos porque no tiene "personal idóneo" para esa tarea.
Para los familiares de Federico Quihillaborda aún quedan instancias dolorosas. Fueron autorizados a realizar el velatorio anoche, previo a la autopsia ordenada por el juez.
Mientras el joven estuvo bajo los escombros, la esposa del obrero permaneció la mayor parte del tiempo dentro del local de ANEP, frente al sitio del derrumbe donde fue "muy bien contenida" por el personal, según Edgardo Lozano, tío de la víctima. El local de ANEP se convirtió para los angustiados familiares en un refugio donde tomar un café, descansar, y usar el baño.
La madre permaneció horas inmóvil mirando al vacío sentada en un muro cercano.
Sólo se levantó cerca de la hora 14, cuando el movimiento de bomberos evidenciaba alguna novedad.
En ese momento el oficial Roqueta se acercó a la madre para comunicarle que había sido localizado el cuerpo. Sólo ella y su acompañante, pudieron escuchar el mensaje del bombero.
La madre se quedó parada en la esquina, con la mirada nuevamente en el vacío.
De acuerdo a los Bomberos el edificio deberá ser demolido. El fin de semana permanecerá vallado y el tránsito en la calle Juncal estará cortado.
Otra muerte: van 14 en el año 2006
El Sunca informó en la tarde de ayer que un trabajador murió aplastado por una grúa en una obra en Treinta y Tres. El accidente ocurrió a la hora 10 en Santa Clara del Olimar. Julio César Avila, de 35 años, trabajaba en una torre a 10 metros de altura.
En determinado momento la linga que sostenía la grúa se cortó y la pluma de la grúa aplastó al trabajador. Avila estaba casado y tenía hijos.
El sindicato anunció que "ante otra muerte trágica de un trabajador de la construcción, el Comité Ejecutivo Nacional se reunirá el próximo lunes a la hora 9".
Desde principios de año, 14 obreros del sector de la construcción perdieron la vida en accidentes laborales, tres de ellos en los últimos dos días. Cinco de los fallecidos fueron las víctimas de un accidente en ruta 1, cuando un ómnibus chocó el camión en cuya caja viajaban.
Antecedente de 1978 con 19 víctimas
El 7 de octubre de 1978 El País tituló: "Muerte, dolor, heroísmo". El día anterior, un edificio ubicado en Soriano 1015 se desmoronó y sus ocupantes quedaron bajo los escombros. Hubo 19 muertos.
El derrumbe fue a las 5.15 de la mañana. Los cimientos del edificio eran centenarios y soportaban dos pisos originales, a los que se habían agregado otros. El panorama era "tétrico", según la crónica de esa jornada. Era un día de lluvia, había barro, mucho polvo, y se sentía el llanto histérico de los familiares junto a los cuerpos. Hubo víctimas que aparecieron abrazadas entre los escombros.
Eladio Andrade, un policía, ayudó a su esposa y sus dos hijos a abandonar el edificio antes de que se cayera. "En el interior de la casa la nube de polvo indicaba que todo se iba a derrumbar", contó Doris Sanguinetti, su esposa. Andrade reingresó para ayudar a que otros salieran. Fue asistido por Arturo Acuña, el cuidador del edificio. Ambos murieron cuando la estructura se cayó.
En el lugar trabajaron bomberos y militares. La Intendencia había detectado el estado ruinoso del edificio. Incluso estaban iniciados los trámites de desalojo.
Ese mismo día -el 6 de octubre de 1978- se cayó parcialmente una casa deshabitada en Bogotá esquina Ecuador, en el Cerro. Ocurrió a las 17.25. Casi a la misma hora, una familia que vivía en Maldonado 1214 debió abandonar su vivienda. El motivo: peligro de derrumbe.
En 1986 hubo un derrumbe en la construcción, en Paysandú. Murieron cinco obreros.