Por: Ximena Aleman
El sobre cargado de fotos se abre y sobre la mesa se desparraman retazos congelados de una vida. Vestidos espectaculares de Carlos Carreras, peinados delicados, fiestas. Recuerdos. Los inicios en la radio, cuando era movilera de Néber Araújo, las piernas largas y torneadas, enfundadas en medias de red, cuando fue elegida la mujer más sexy del Uruguay, los invitados de Punto Final. Las cosas que ya no son. Tuvo la habilidad de multiplicar por diez un bloque destinado a despedir la programación de Canal 4 todos los días. El bloque se convirtió en programa, duró 13 años y fue un clásico. Julia Möller mira las fotos con nostalgia. Impecable, como siempre, cuenta que después de Punto Final hay un punto y seguido.
Julia y sus coqueterías. "Hay cosas que son naturales. Yo no me puedo poner un pantalón vaquero para ir a trabajar, no va conmigo, no va conmigo, no es mi estilo, no puedo. Yo me levanto y me pongo los aros, hoy en día no me maquillo en casa, en otra época sí me maquillaba, todas las mañanas, aunque estuviera adentro. Ahora no, estoy en otra época, pero me lleno de cremas y me hago una cola prolija. Me gusta verme bien incluso dentro de casa. Kallenberg, cuando era Director del Museo de Artes Visuales me dijo: `¿Sabe lo que yo aprecio de usted, Julia? Cómo usted armoniza los colores. Eso va educando a la gente que no tiene acceso a eso`. A mí qué se me iba ocurrir eso, pero es cierto, tú educás con los modos, sin decir palabras difíciles pero sin decir malas palabras."
Julia y el medio. "Antes solo tenías tu conocimiento y tu agenda. Todavía tengo la primera agenda, las adoso, es el capital, es el dominio que tengo del medio. En algún momento definí no viajar a otro país porque lo que yo tenía era el conocimiento del medio y el conocimiento que tenía la gente de mí en cuanto a la valoración: yo había sido una Miss Uruguay, había trabajado con Néber Araújo y Jorge Traverso, había hecho mis producciones en el 12, después había hecho radio, llegué a la televisión después de que terminó la dictadura, me fui formando. Todos esos son conocimientos que me ha dado este trabajo. El dominio del medio y que el medio te reconozca es muy importante. Cuando empecé me ofrecieron irme a Buenos Aires y en mi familia no me acompañaba nadie y como recién empezaba no me di cuenta de que acá el techo es muy bajo".
Julia y sus objetivos. "Otros proyectos que yo tenía los fui dejando de a poco, no pensaba dedicarme a esto, incluso cuando empecé. Pensaba que iba a seguir con Derecho, que iba a seguir con Diplomacia, con Magisterio. Pero, bueno, se dieron una serie de circunstancias: me fue muy bien, me di cuenta de que lo que había estudiado lo podía volcar en esto. Y después la dictadura. Estuve segregada, como mucha gente, aunque yo no tenía una militancia real, era simpatizante, pero mi abuela había sido la primera diputada del Partido Comunista. Pero decidí quedarme en el país y abrirme camino mientras no podía trabajar en el periodismo porque la televisión se redujo solo a seis horas. Me dediqué a formar modelos, la primera escuela de modelos trabajé en la órbita privada, en relaciones públicas y esperé que se me diera la oportunidad pero nunca pensé que iba a tener la proyección que tuvo. Por eso te digo que mi vida se fue dando. Tal vez el objetivo si me lo fijé en Punto final, la pensé, pensé que ese espacio tenía que ser dedicado a los que hoy día son creadores, hacen cosas por este país y nadie les da corte. Fue un sueño y un objetivo cumplido. No es poco".
Julia y la comunicación. "Yo nunca me imaginé que iba a estudiar esto. Pensé que iba a estudiar abogacía o que iba a ser concertista de piano. Yo me había ganado una beca de la Alemania Democrática pero por circunstancias familiares no fui, era muy joven. No diría que es una asignatura pendiente. Este trabajo, esto te lleva, es riquísimo, te obliga a estudiar, muy anárquicamente tal vez, a tener un nivel de formación general, un nivel cultural a veces superfluo. Es fantástico porque de toda la gente sacás experiencia, se te abre un mundo tan distinto que cualquier carrera que hubiera seguido no me hubiera permitido conocer la gente que conocí de tan distintas disciplinas, gente fantástica y otros que no lo eran, todos los tipos distintos de personas que puede haber, incluso aquellas con las que podés discrepar de aquí al polo y sin embargo ves que son buenas personas. Esto te va sensibilizando mucho, te va humanizando mucho. Hice viajes que si no hubiera sido por este trabajo no hubiera podido hacer, conocí gente postulada al Premio Nobel, y aprendí que la gente que llega más alto es la gente más sencilla y más macanuda. Y no hay vuelta".
Julia y Punto final. "Fue mucho tiempo, 13 años de todos los días. Yo siempre digo, no hubo persona que no lo viera porque alguna vez se engripó, alguna vez tuvo insomnio, alguna vez se aburrió, alguna vez algo le pasó. No hubo persona que no lo viera. Desde el 1 de enero al 31. A mi la gente todavía me pregunta si no vuelve Punto final. Punto final cumplió una misión porque la gente del teatro, pintores, músicos, médicos, esa gente a la que le resulta más difícil llegar a los medios. Son más de 6 mil programas, yo trataba de seguir todo lo que estaban haciendo los creadores y dada mi forma de ser no pretendía ser cesudamente importante, era una charla donde de pronto va una broma, pero son cosas concienzudas".
Julia y sus derrotas. "Fue un 28 de diciembre. Bajé con la noticia y mis amigos me decían que era una broma por el Día de los inocentes. De contaduría me llamaron para preguntarme si tenía el programa de cierre: `¿Usted grabó el programa? Ese es el programa de cierre`. Yo respondía que sí, que tenía grabado el del 31 de diciembre y hasta el 3 de enero también. Me preguntaban por el final y yo pensaba que era el final del ciclo. No, no, me insistían, el del 31 es el final. Vamos a hacer una pausa y en marzo retomamos, me decían. Y por qué no seguimos de corrido, respondía yo. Me lo tomé a pecho. Yo quedé en buenas relaciones con el canal a pesar de poner abogados y no recibir ni un peñique. Tenía todos los beneficios del canal. Pero perdí. Fue triste. Fueron 13 años. Me supuso un grave problema. Estaba muy identificada con Canal 4 y antes no se daban los pases entre canales que se dan ahora. Yo estaba acostumbrada a levantar el teléfono, pasaron dos años y no sonaba, lo levantaba solo para saber si funcionaba. A los dos años me llamaron de Canal 5 para ofrecerme ser presentadora de su programación, era una idea que tenía el director del canal para que hubiera un hilo conductor entre los programas".
Julia y el retiro. "Yo había pensado que llegado determinado momento me iba a retirar, lo he penado en este momento, pero por una razón económica y familiar no lo puedo hacer. No retirarme porque me sienta fuera de foco, creo que habría un nicho para mí, pero nadie está dispuesto a escuchar proyectos".
Julia y Periscopio. "Yo siempre fui mi propia productora, recién ahora tengo una asistente y desde diciembre con mi camarógrafo decidimos que él me iba a ayudar en la producción. Mi programa siempre lo hice afuera, busco lugares lindos paquetes, que la gente no va frecuentemente, en Rara Avis, Montecristo, en alguna confitería. A mí me encantaría volver con un programa aggiornado, naturalmente. En los últimos años no he hecho ofertas a ningún canal porque veo que ellos van por otros caminos. Pero ahora los canales van por otro camino. La gente me pregunta Julita, volvés a la televisión, y a mi me duele. Pensar que yo me mato por mi programa. Si es mi vida la TV".