Ubicada, precisa y clara. En la cuestión de los botines, Zaira se despacha con un dejo de machismo: "Entiendo poco y nada de fútbol y tampoco me gusta opinar. Es para los hombres, que son los que juegan y saben del tema", asegura una hincha de Boca que jamás fue a la Bombonera. Pisó por primera vez una cancha en el Centenario, donde vio a su novio Diego Forlán en un partido de Uruguay, pero ni siquiera recuerda de qué rival se trató.
Su relación con el pichichi hizo que se interiorizara un poco más en la pelota, ya que en su familia ninguno era muy fanático del fútbol. La historia cambió bastante para el clan Nara cuando las dos hermanas se pusieron en pareja con figuras de ese deporte. Al punto que hoy la modelo confirma que no se pierde ni uno de los partidos del Atlético de Madrid, sea en la tele o alentando desde la tribuna. E incluso acomodó su agenda y actividades en Argentina para poder acompañar al delantero uruguayo en uno de los acontecimientos más significativos para su carrera. "Es mi primer Mundial y vivirlo desde adentro es increíble porque genera una mezcla de sensaciones única", dice Zaira, que compartió una semana junto a la familia Forlán, que también viajó a alentar a Diego.
A pocos minutos de subirse al avión rumbo a Johannesburgo, Zaira Nara conversó en exclusiva con Sábado Show en la sala de embarque del aeropuerto de Ciudad del Cabo. Habló de sus días en Sudáfrica, el trabajo, la relación con Diego y su familia, los planes a futuro. Y no esquivó la pregunta a propósito de la polémica que surgió producto de la campaña que realizó para Umbro, donde se puso la camiseta celeste.
-¿Hubo bastante lío porque te pusiste la casaca de Uruguay, ¿era para tanto?
-A mí no me llegó tanto. Todos los que se acercaron a mí lo hicieron con buena onda, tanto argentinos como uruguayos. De hecho, mis compatriotas me decían, entendemos tu posición porque es tu novio y cualquier novia lo haría. No estoy representando al Mundial, sino haciendo una campaña para una marca determinada. Los uruguayos que se me acercaron también me hicieron saber que les encantó que me pusiera la celeste. Pudo haber habido gente que lo criticó pero a mí no me lo hicieron saber.
-Y el encontronazo que se armó en el programa de Tinelli...
-Marcelo es muy fanático del fútbol y obviamente que se generó eso de por qué te pusiste la celeste, pero soy argentina y es entendible que les dé un poco de cosita.
-¿Cuál fue la reacción de Diego?
-Salió a defenderme siempre porque está orgulloso de que lo hayan elegido a él y a su novia.
-Más allá de la cuestión mediática, ¿te tomó de sorpresa la propuesta?, ¿cómo lo viviste?
Me tomó de sorpresa porque no sabía que había marcas que hacian este tipo de cosas, pero me parece bien. La idea era promocionar desde una premisa diferente. Pretendían usar la imagen de determinados jugadores pero sin que ellos aparecieran. Yo estoy representando a Diego, que es uruguayo, y como no pueden ponerlo a él, eligen a su novia. Indirectamente, la gente que me ve a mí está pensando en Diego.
Trataron de buscar y elegir mujeres que fueran modelos. En este caso, no había pareja uruguaya que fuera jugador él, y modelo o actriz ella. Entonces me escogieron a mí que soy argentina.
-Primer Mundial y primera vez en Sudáfrica, ¿qué fue lo que te llamó más la atención apenas llegaste?
-La amabilidad de todo el mundo. A veces llegás a determinadas ciudades donde la gente no es tan buena onda, pero acá desde el principio te hacen sentir a gusto.
-¿Estás compartiendo el hotel con la familia Forlán, ¿qué tal te llevás con ellos?
-Súper bien, los conozco hace dos años, y la verdad es que me siento parte. Estamos todos con los mismos nervios, las mismas ganas. Diego tiene dos hermanas mujeres, Alejandra y Adriana, y parecemos hermanas a la hora de contar cosas, chusmear como hacemos las mujeres.
-¿Qué hicieron esta primera semana en Ciudad del Cabo?
-La familia de Diego trató de poner todas las excursiones juntas para que yo las pudiera hacer, así que pobres, no pararon un minuto, y yo feliz porque pude hacer todo en los días que estuve. Hicimos un city tour por Ciudad del Cabo, que es hermosa, y además fuimos al Cabo de la Buena Esperanza, al jardín botánico. Ah, y también hicimos un safari, que me encantó. Es algo totalmente distinto, te provoca mucha adrenalina, y todo el mundo te dice, si vas a Sudáfrica no podés perdértelo.
-Te quedaste sólo hasta el partido contra Sudáfrica, ¿por qué?
-Tuve que volver porque dejé un montón de cosas en Argentina, y me están por matar. Ojalá que pasemos todos a octavos y a cuartos para poder volver.
-Pasemos, eso significa que parte de tu corazón también está con Uruguay, ¿fue siempre así o sólo desde que conociste a Diego?
-Pasé todas las Pascuas de mi vida en Carmelo, iba con mis padres en barco; veranos en Punta del Este, y Montevideo lo conozco como Buenos Aires. Los argentinos de por sí queremos mucho a los uruguayos. Nos encanta la forma en que se manejan, y los sentimos de verdad hermanos. Siempre lo quise, pero ahora muchísimo más porque toda la familia de mi novio es uruguaya, y obviamente que mi corazón quiere muchísimo a Uruguay.
-¿Qué chances ves para Uruguay y Argentina?, ¿crees que clasificamos los dos?
-Ojalá, sería lo mejor que nos podría pasar.
-Y si se llegan a cruzar, ¿de qué lado de la hinchada irías?
-Eso no lo voy a responder pero es algo que se sabe. Soy argentina, y bueno, ahí lo dejamos.
-Por último, hace dos años que estás con Diego, ¿tienen planes de casamiento?, ¿hablan del tema?
-Toda pareja que está bien planea un montón de cosas a futuro, y más con nuestro trabajo que nos consume tanto tiempo y para estar juntos siempre uno de los dos tiene que dejar algo. Planeamos un montón de cosas pero ahora estamos viviendo y disfrutando la adrenalina y felicidad del momento. Y que dejamos que lo otro vaya fluyendo.