Por Miguel Bardesio
La pantalla uruguaya de los últimos años suma propuestas de realities callejeros (Cámara testigo, Jungla de cemento) o ciclos con historias policiales (Víctimas y victimarios), lo que en fondo implica ubicar el foco en situaciones y personajes que habitan fuera del metraje cuadrado de la "vida normal". Hay un comienzo en todas las cosas, y en este caso, seguramente haya que remontarse a fines de los `90 cuando Canal 4 estrenaba un programa de entrevistas llamado A sangre fría. Por primera vez en la TV uruguaya, los protagonistas fueron personas fuera del sistema: delincuentes, trabajadores sexuales, adictos que contaban sus historias para la audiencia masiva. El entrevistador y conductor de aquel ciclo se llamaba Yuri Gramajo.
Periodista de lentes, alto, de traje siempre oscuro, Gramajo está hoy retirado de los medios pero su estilo dejó una huella. Después de A sangre fría, produjo Código de acceso, también por la pantalla de Monte Carlo. Hizo radio en varias emisoras, entre ellas Sarandí, Imparcial y FM del Sol. Recordado por haber sido rehén en un motín del Penal de Libertad ("el 14 de junio de 1999, no me olvido más"), la crisis de 2002 y el surgimiento de otros intereses en su vida fueron apagándole las cámaras. Lo último fue un pasaje por Canal 12, donde tenía un micro en el informativo central denominado Telemundo investiga.
Hoy, Yuri Gramajo se dedica a la docencia en temas de Defensa y Seguridad Nacional, temas que comenzó a investigar por interés periodístico y a los que ingresó con tanta intensidad que se transformaron en su principal fuente laboral. Es civil, pero dicta cursos y seminarios en las tres escuelas de posgrado de formación de oficiales militares (Ejército, Fuerza Aérea y Armada). Se ha especializado en Estados Unidos, Europa y universidades de la región y escribe artículos para publicaciones especializadas, además de dos libros.
"A veces la vida te va ofreciendo otras cosas en el camino y yo fui yendo para ahí. Me ha ido muy bien, hago lo que me gusta. No viví (ni vivo ahora) mi alejamiento de los medios como una pérdida. Felizmente, de todos los medios de los que me fui lo hice en buenos términos. Tanto en Canal 4, como en Canal 12 viví una muy buena experiencia, aprendí mucho e hice buenos amigos. Mi salida estuvo determinada por la crisis, que fue un terremoto para todos, y esa fue una parte de la cosa. La otra es que yo decidí tomar otro camino. Quizás si trabajara en los medios de comunicación ganaría mejor, por lo menos en mi época ganaba muy bien. Ahora no sé", comenta Gramajo.
Añade que no extraña la presencia televisiva, aunque si surgiera la posibilidad, volvería. "¿Por qué no?".
Gramajo recibe a Sábado Show en su apartamento de Punta Carretas. Aunque no está dentro, el periodista usa muy a menudo el control remoto y opina que existe "una crisis del periodismo televisivo", habla del polémico recurso de apelar reiteradamente a las policiales en los noticieros, y hasta de Tinelli. Y claro, recuerda sus peripecias más difíciles en la TV, incluido el famoso motín que vivió hace 11 años.
-¿Es consumidor de TV?
-Muy selectivo, pero consumo. Tengo poco tiempo y no lo digo por políticamente correcto, lo digo porque es cierto. Pero me gusta, por supuesto y miro todo lo que puedo.
-Hoy hay algunos programas que podrían ser similares a los que usted hizo hace 10 años, ¿lo ve así? ¿Se siente el creador de un estilo?
-No sé. En 1996, empezamos con A sangre fría, que lo hicimos en Montecable y que después pasó a Canal 4. Era un programa de entrevistas a fondo, pero muy rupturista, entrevistábamos a personas fuera del sistema, un delincuente, un travesti, algo que hoy es común, pero en aquel momento fue atípico. Después hicimos Código de acceso, un programa para "entrar" con las cámaras a lugares donde el ciudadano común no puede ingresar. El funcionamiento del aeropuerto, de los bomberos, las cárceles, las Fuerzas Armadas. Los dos programas anduvieron muy bien. Nadie lo hacía en aquel momento y hoy veo que muchos tomaron esa senda. Me alegro y ojalá lo hagan mejor que yo.
-¿Cuál le gusta de esas propuestas?
-Lo de Nano Folle (Víctimas y victimarios) me parece muy bueno en el tema policial. Él se ha especializado en eso y lo hace muy bien. En mi caso, lo policial era uno de los temas.
-¿Cuál es su actividad hoy?
-Dejé los medios en el año 2002, en parte por la crisis y en parte porque cada vez me metía más en el mundo académico. El tema de la Defensa y la Seguridad Nacional le empecé a investigar como periodista y me metí cada vez más. ¿Qué modelo de FF.AA. necesita el país? ¿Qué amenazas enfrenta Uruguay? Doy clases y seminarios sobre esos temas y escribo artículos; es un tema apasionante.
-¿Es equiparado militar?
-No, soy civil. Un docente que da clases en los institutos de formación militar.
-¿Extraña los medios?
-No. Para nada. Hago lo que me gusta. La exposición en los medios tiene eso de ser famoso, a mí me fue muy bien en rating, llegábamos a marcar 15, 16 puntos a las 12:00 de la noche. La gente me llamaba y hasta el día de hoy me paran en la calle, me recuerdan cosas, me preguntan si voy volver. La fama me gustó, me gusta, pero nunca fue la esencia de mi vida, así que no me molesta estar fuera de los medios.
-¿Volvería?
-Sí, volvería. No he tenido una actitud proactiva a volver, pero si aparece la posibilidad, lo haría. Me encantaría.
-¿Cree que hoy los periodísticos han perdido terreno en la TV uruguaya?
-Soy crítico del nivel de los periodísticos en Uruguay; creo que se ha perdido calidad en un país históricamente con muy buenos periodistas. Peor hoy, algunos confunden preguntar a fondo con la insolencia, por ejemplo. Cuando hay un periodista que pretende saber más que el entrevistado, la magia de la entrevista se pierde. Se nos ha aporteñado también el periodismo y eso es grave. Felizmente, hay algunas excepciones.
-Los programas son pocos y van a horarios marginales...
-Sí, porque la lógica de programación apunta al entretenimiento. El tema es cómo hacer el periodismo entretenido. Creo que se puede perfectamente. Pongo un ejemplo de otro ámbito: los museos. ¿Qué imagen tenemos los uruguayos de ellos? Que son aburridos. Pues no lo son. Basta con dar una vuelta por el mundo para comprobar que los museos pueden ser muy entretenidos y transmiten cultura. El periodismo es igual: puede ser muy atrapante para el público, pero creo que hoy le falta ese "pienso". Es fácil que los periodistas digan: los canales no apuestan. Puede ser, pero ¿y los periodistas proponen formas entretenidas? Yo apostaría a la creatividad. Y lo digo con propiedad. Yo hice programas periodísticos que pudieron ser más o menos buenos, pero fueron exitosos y fueron distintos. Aposté a lo diferente.
-¿Hoy qué sería lo diferente?
-No lo sé, habría que sentarse a analizar. Pero mirando afuera pueden surgir ideas; hay programas periodísticos muy fuertes en el mundo.
-¿Pero la audiencia quiere ver periodismo en la TV?
-Esa es una discusión muy interesante: ¿qué darle a la gente? ¿La TV es causa o consecuencia de lo que el público quiere ver? Bueno, las dos cosas. La audiencia se engancha a ciertas propuestas de entretenimiento, como Tinelli, por ejemplo. Pero yo creo que si apostamos a otros contenidos de calidad, también so van a aceptar. ¿Por qué los niños miran Discovery Channel? ¿Porque les interesa la fauna o el cambio climático? No, porque los documentales están bien hechos. ¿Qué pasa si hacemos un programa de historia en la TV uruguaya? ¿Va a ser aburrido? Bueno, mucha gente mira hoy History Channel no porque sea fanática de la historia, sino porque está bien contada. No hay contenidos aburridos, lo que hay son formas aburridas.
-¿Cómo analiza el incremento de las policiales en los informativos?
-La lógica de los noticieros está vinculada a lo que la gente quiere ver. Volvemos al mismo debate. El otro día compartimos una charla con Fernando Vilar (conductor de Telenoche) y él comentó que uno de los picos de audiencia de los últimos años fue aquella noticia en que un ternero se había escapado del puerto. La vaca se enloqueció, rompió una cantidad enorme de autos y terminó en el patio de un colegio. Para terminarla, con la policía matándola a tiros. Una historia increíble que no se le ocurriría a ningún guionista. La gente quiere eso y los canales responden en consecuencia. Ahora, yo igual creo que se puede apostar a contenidos de calidad y la audiencia también va a responder.
-¿Música en las policiales?
-Yo fui uno de los primeros que hice eso en mis programas. Creo que es un recurso más. Lo que no me gusta es ser simple y evidente en la elección de la música.
-En 1999 fue tomado como rehén en el Penal de Libertad, ¿hubo un antes y un después?
-Sí, totalmente. En aquel momento, nadie entraba a las cárceles. Yo me tomé dos años para tramitar todos los permisos y fuimos a varias cárceles, nunca tuvimos ningún problema hasta ese 14 de junio, cuando fuimos a Libertad. Nos tomaron de rehenes para algunas demandas que tenían, rompieron toda la cárcel. Nunca había visto la capacidad de destrucción del ser humano solo con sus manos. Hubo momentos en que creí que no salía vivo de ahí. En ese momento tenía un bebé de tres meses y me preguntaba, qué hacía ahí. Mi trabajo me ponía en riesgo de vida. Hubo un antes y un después, claro que sí.