|
||||||||
Recomendado | Analía Filosi
Título original: moneyball | Director: bennett miller | Actores: brad pitt, jonah hill, philip seymour hoffman, robin wright, kerris dorsey | Género: drama | Duración: 133`
Se podría suponer que un film basado en el béisbol poco puede atraer por estas latitudes, donde lo que más se respira es fútbol. Pero la forma elegida por Miller para contar esta historia real y el magnetismo de su protagonista, la vuelven una historia de alcance universal y hasta, por momentos, comparable con realidades de pequeño clubes locales. Es que a Billy Beane, manager de uno de los equipos más pobres de la liga profesional, se le van tres jugadores clave, con los que llegó a la final del torneo. Esa última derrota, más un fracasado pasado como beisbolista y la necesidad de hacer frente a un nuevo campeonato con un presupuesto insignificante, funcionan como el motor que terminará por conducirlo a un graduado de Yale que ha desarrollado un sistema computarizado y estadístico para elegir jugadores. Juntos revolucionarán, no sin obstáculos, la forma de encarar este deporte consiguiendo un récord histórico. Pitt demuestra una vez más un talento que todavía algunos prefieren subestimar reduciendo todo a una cara bonita (error). Hill lo secunda muy bien, mientras que Seymour Hoffman aparece algo desaprovechado en un personaje del que se podía haber sacado más jugo. Poco más se puede reprochar a un film con muy buenos diálogos, no en vano tiene a dos grandes guionistas: Aaron Sorkin y Steven Zaillian. Es mucho más que una de triunfos deportivos, es una inteligente película que nunca tiene necesidad de recurrir a las fórmulas para ser efectiva.
Título original: the iron lady | Director: phyllida lloyd | Actores: meryl streep, jim broadbent, olivia colman, alexandra roach | Género: drama | Duración: 105`
Hay películas que valen por sus actores. Si no estuvieran, podrían pasar perfectamente desapercibidas o incluso merecer críticas más duras. Ésta es una. Si Meryl Streep no diera vida a Margaret Thatcher, estaríamos ante una película bastante confusa en su construcción y poco profunda. Confusa porque parte de una Thatcher actual, con demencia senil, y retrocede a los principales momentos de su carrera política, yendo atrás y adelante, perdiendo un hilo que hubiera sido necesario. Y poco profunda porque no se mete a fondo con los problemas que debió enfrentar su protagonista. Pero allí está Meryl para salvar la situación componiendo a esa dama de hierro de manera magnífica, digna del Oscar que debería ganar.
Desde que murió su padre, Hugo (Asa Butterfield) vive en la estación de trenes de París. Quiere completar la tarea de su padre: hacer andar un robot que encontró en el museo en que trabajaba. Lo que le falta, lo tiene el dueño de la juguetería, un viejo amargado que esconde un rico pasado: fue un famoso director de cine. Mientras, Hugo pone en hora los relojes, se escabulle del guardia y se hace amigo de una niña que lo hace conocer el mundo de los libros. La historia proviene de la novela homónima de Brian Selznick y se puede suponer el entusiasmo con el que debe de haberla recibido Martin Scorsese cuando se le propuso transformarla en película. Hay mucho de autobiográfico en el director que compone Ben Kingsley y quizás lo haya en el niño también. Se puede percibir en el resultado, una tierna historia llena de fantasía, personajes nobles, malos no tan malos y mucho, mucho cine. Scorsese explota el 3D de la mejor manera, llevándonos por los rincones de la estación y no descuidando detalle en la recreación de época. Sabe lo que hace y cómo elige a quienes recrearán un cuento para grandes y chicos, rescatando del cine lo que tiene de experiencia disfrutable y enternecedora.








