Talentos de gran perfil

Jorge Piñeyrúa, Manuela y Jorge Da Silveira, Gerardo Sotelo, Omar Gutiérrez y Gustaf: los une el talento y una nariz sobresaliente. ¿Casualidad? ¿O el rostro aguileño dispara el encanto? ¿Cómo se llevan con ello? Los seis de la "cofradía" narigona responden.

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Por: Ximena Aleman

¿Qué tienen en común Gerardo Sotelo, Jorge y Manuela da Silveira, Gustaf, Omar Gutiérrez y Jorge Piñeyrúa? Exacto: el talento que despuntan como comunicadores. Sábado Show, caprichosamente, habló con ellos sobre su nariz, otra coincidencia sobresaliente.

"Es una cofradía", confiesa Manuela da Silveira, "como cuando estás en el extranjero y encontrás otro uruguayo: nosotros nos miramos y nos reconocemos". El público también. La cofradía reúne personajes históricos como nuestro prócer José Gervasio Artigas y personalidades de la farándula internacional como Sarah Jessica Parker y Owen Wilson.

En África la nariz es un símbolo de clarividencia, al igual que el ojo. Pero en la consulta solo el Dr. Jorge da Silveira comenta que su olfato es altamente perceptivo y que más de una vez le ha anticipado el futuro. Este don no fue parte de la herencia genética: Manuela asegura que no es nada intuitiva.

"El Piñe" tampoco: "Tengo una nariz que está de adorno, no tengo olfato para los negocios, ni para las mujeres, ni para saber si alguien es buena gente o no. Es un adorno que no sirve para nada, es como esos amigos que con los años uno aprende a querer tal cual son", reconoce.

La creencia popular relaciona el tamaño de la nariz con el de otros órganos del cuerpo. "Miran el perfil y se afilan", dice Omar Gutiérrez cuando se le pregunta por su éxito con las damas y Gustaf se llama a silencio al respecto.

Una nariz, un destino. Para los entrevistados su nariz no es un problema: el problema es la proporción del resto del cuerpo, o un nudo muy chico en la corbata, como bromeaban en Caleidoscopio a Gerardo Sotelo. La nariz es incluso un aliado que encubre otras desproporciones anatómicas. Ellos las admiten sin que uno siquiera sospeche: Jorge da Silveira tiene una cabeza muy grande, Sotelo tiene una gran estatura y Omar Gutiérrez unas orejas enormes. Tan es así, que en Guichón, donde se crió, le decían "El Oreja". La nariz le creció en "la república de San José", donde sus compañeros de liceo hicieron que él se diera cuenta.

Los chistes y las burlas redundaron en beneficio, sostienen todos ellos. Según Sotelo: "Si no fuese tan feo hubiera leído menos y hubiera desarrollado menos el arte de la conversación porque hay que compensar lo que natura non da. Me hice interesante, el que es lindo no precisa serlo. Pero quise compensar lo que entendía que no es propiamente un signo de belleza con simpatía. No podés ser feo y antipático. Un vez me dijo la madre de una amiga: "Gerardo todo lo que tenés de feo lo tenés de simpático". Yo casi le digo: "Señora, mire que si es un empate voy frito."

El Piñe acuerda: "Los lindos nacen con ventaja y los feos vivimos para pelearla".

Manuela da Silveira no sufre con los avatares de la genética, aunque admite que los chistes funcionan como distractor de la mirada facial. Dice que para ella está bueno saber que no precisa ser una diva: la puede ir remando a sonrisas.

Según Sotelo, Manuela no necesitaría de mayores recursos. Y la halaga: "Es divina, como Bárbara Streisand", actriz con grandes dosis de perfil y encanto.

"¡Mi nariz es grandísima! Y has de saber que estoy muy orgulloso de semejante apéndice. Porque una nariz grande es característica de un hombre afable, bueno, cortés, liberal y valeroso, tal como soy", decía Cyrano de Bergerac, el más célebre de los narigones.

La reacción viene con el atributo. Ninguno de los entrevistados pensó nunca en operar el punto que en su rostro llama la atención de todos, por más chascarrillos y comentarios agrios que haya generado en la niñez y la adolescencia. Ni siquiera Manuela, que como dice en su Stand Up, si se operara la nariz sería Cameron Díaz. "¡Si me opero la nariz soy otra persona, sería una pesadilla, tendría que replantearme toda mi personalidad, es como cambiarme de signo! ¡Ni loca!", asegura.

Pegado a una nariz. El mismo sentimiento compartía el mayor Kovaliov, personaje de la novela de Gogol La nariz, cuya nariz había escapado de su cara dejándolo con una superficie plana en el medio del rostro. Kovaliov no quería que ninguna otra nariz la supliera, por miedo a resultar desconocido. Era una exageración a medias: la nariz es el elemento más característico del rostro, uno de los que tiene más información al momento de reconocer a una persona. Pero la relación es mayor: "Vos le sacás la nariz a Omar Gutiérrez y me la sacás a mí y somos otra persona", dice Gerardo Sotelo y continúa: "Probablemente porque nuestra personalidad se formó en torno a ella".

"Érase un hombre a una nariz pegado", dice el célebre poema de Quevedo en honor a Góngora. La sátira no es exagerada. Manuela da Silveira dice que la suya estuvo muy relacionada en el desarrollo de su vocación humorística. "Desde el humor me reconcilio con mis defectos. Yo adoro mi imagen para el humor. Nacimos la una para la otra: naringún problema".

Para El Piñe el rasgo fue un beneficio que le permitió despegarse del resto de los noteros de las temporadas puntaesteñas, rol que tomó en sus comienzos. Sin embargo, no para todos fue tan fácil, aunque Gustaf ironice diciendo que su nariz siempre entró en el cuadro de la cámara.

Omar Gutiérrez recuerda los comentarios cuando 21 años atrás apareció por primera vez en TV: "Tengo clarito que cuando empecé en Canal 4 alguien me dijo: `Canario, con esa cara y con es nariz no podés durar un mes". Sotelo dice que con Omar hicieron historia. "Antes la figura masculina tenía que ser apolínea: un tipo fachero, de facciones proporcionadas, pintún. Omar fue el primero en no cumplir esos requisitos. Un tipo que iba a conducir si no tenía facha marchaba". Incluso en el año 93, cuando Sotelo empezó en el programa Muy Buenos días, su nariz era una polémica. "Uno de los temas que se manejó en la gerencia durante mucho tiempo fue mi nariz. Por suerte el productor me respaldaba y un día, para terminar con las discusiones, argumentó que el tipo más exitoso del canal era Omar. Creo que con eso los convenció. Con Omar ayudamos a abrir el camino". Faltó decir que fue a punta de nariz.

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