Solidarios y famosos

El espíritu festivo nos invita a mirar lo que queda del año con una óptica optimista. Sábado show propone un brindis, no por el talento ni por el éxito. Hoy hacemos chin chin por lo que vuelve más humanos a los seres humanos.

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Por: María Jesús Fabini

Si escribe en Google "famosos solidarios" saltan 4.090.000 resultados. Lo que constata que no es novedad hablar de la fama y la solidaridad. Programas de televisión, mega- conciertos, eventos deportivos, y un sin fin de propuestas con calidad de espectáculos dan una pauta de que el frívolo mundo de las celebridades tiene un estrecho vínculo con el inabarcable universo de la necesidad. Desde un ángulo escéptico, el Psicólogo Richard Prietto coincide en que "existe hoy una tendencia de trabajar el marketing solidario". Esto es "usar" la solidaridad como "gancho" para ganar clientes, audiencia, fama, mientras la causa obtiene recursos para seguir con su misión. Suena contradictorio, pero resulta una efectiva simbiosis, la ecuación cierra: ganar - ganar.

Desde un enfoque más amplio Prietto explica que la problemática ambiental, el crecimiento de las sociedades, los desajustes de la economía, el miedo y la angustia potencian la búsqueda de sentido, de lo humano, de lo afectivo. "Saber que uno está bien, pero mucho mejor si el que tiene al lado también lo está. Es una constante natural necesaria para la subsistencia de las sociedades. Las sociedades que se encierran se pudren, las que trabajan para ayudar a los que necesitan, evolucionan", explica.

Famosos solidarios. "Podemos transformar las mentes de los niños y de una comunidad. Créanme cuando les digo que funciona: no es un acto de caridad, es un acto de inversión en el potencial humano". Así habló Shakira en la universidad de Oxford (Londres). La colombiana es embajadora de UNICEF y desde 1995 dirige su propia fundación, Pies descalzos, (www.fundacionpiesdescalzos.com/) que trabaja por niños víctimas de violencia construyendo escuelas.

"Yo soy un activista, para mí los Derechos Humanos son lo más importante", fueron las primeras palabras de Ricky Martin al reunirse con Mujica previo a su show en Uruguay. En cada país que visita se reúne con las máximas autoridades para hablar de su fundación (rickymartinfoundation.org) que lucha contra, el tráfico y la explotación sexual infantil.

"Se espera mucho de aquellos que han recibido en abundancia". Por esto sentimos la enorme responsabilidad de devolver una parte de esos beneficios a la sociedad." El magnate de la informática creó junto a su mujer la Fundación Bill y Melinda Gates, (www.gatesfoundation.org) una de las mayores organizaciones sociales del mundo. Luchan para erradicar la malaria y el sida, para reducir la extrema pobreza y por el acceso a la tecnología en las librerías públicas.

¿Cuál es el combustible del motor de la solidaridad? Es una pregunta que todos los seres humanos nos hacemos, explica Prietto. "¿Si tuviera una gran fortuna qué hago? Cuando se alcanza éxito, dinero, fama, nace una necesidad básica de brindarse al otro. Todos necesitamos algo que justifique estar vivos. Las personas que tienen todo, también necesitan ser queridas, aceptadas. Muchas veces su condición los aísla y estas acciones le dan la posibilidad de integrarse al mundo. En definitiva la solidaridad es un acto para uno mismo", explica el experto.

Bajando a tierra. ¿Los uruguayos somos solidarios? Prietto sostiene que sí, y que es fruto de nuestra pequeñez, "hemos sido un lugar alejado en el mundo y eso nos hizo bien como personas", al igual que en un pueblo, en Uruguay "todos tenemos una historia de alguien que nos ayudó".

Uruguay tiene sus historias de solidaridad. Sábado Show habló con Max Capote, Sebastián Eguren, No te va Gustar, Alejandra Forlán y Laetitia D´Arenberg, figuras con vidas e historias distintas, movidas por deseos y objetivos diferentes que solos o en colectivo levantan una lanza, una guitarra, una pelota para ayudar a otros. Repasamos sus causas, el motor que los mueve y qué gratifica a nuestros "famosos solidarios".

Max Capote salía de un boliche cuando escuchó un chico "rapear" en la calle. "¡¿A ver como hacés eso?!"."Le dije "auto", "casa" y "árbol", tres elementos re fríos y armó un rap tan profundo que me partió la cabeza", cuenta el músico. "Tengo un estudio de grabación, llamame", le dijo y se despidieron. El encuentro quedó en el olvido, pero a raíz de su participación en los Grammy Latinos, Roque lo vio en la televisión, le mandó un mensaje y le preguntó si la propuesta seguía en pie. Max le dio el OK.

Pero Roque vive en un Hogar del INAU, y no lo dejaban salir a grabar. Capote llamó al Hogar, lo trataron "mal, con recelo y desconfianza", buscó a la directora, pero ésta nunca le devolvió el llamado. Se sentía indignado, impotente, "al borde del llanto, porque ¡un pibe con talento por culpa del sistema no podía desarrollarse, no lo dejaban ejercer su derecho a producir cultura!" confiesa. Levantó el teléfono para hablar con autoridades del MEC. Escándalo de por medio, la directora lo atendió. Hablaron una hora, comprendió su angustia, le pidió que los visitara y lo nombró padrino del hogar. "Para mí es un orgullo, que alguien te pida que veles por el futuro de unos pibes que no tienen nada, yo tengo una familia pero nunca tuve un padrino que me tendiera una alfombra en mi carrera", cuenta Max.

-¿Compasión?

-No. Ganas de remangarse y laburar por un mundo musical mejor.

Max Capote es junto a Luciano Superville padrino fijo de Clowns sin Fronteras (clownssinfronteras.blogspot.com/). Toca en las galas en el Solís para recaudar fondos que financien las costosas giras alrededor del país. ¿Por qué lo hace? "Porque la felicidad de los niños es la felicidad de la humanidad del futuro".

Roque aún no grabó, están en la pre- producción de un EP, un disco de pocos temas. Pero tiene el aval, por suerte, porque parece que es "un artista que va a causar estragos", dijo Max. Hasta el excéntrico y hedonista Max Capote, esconde entre los brillos un lado B, sensible y social con una misión clara "contribuir a un mundo feliz, porque la música salva".

-¿Ser solidario es lo mismo que ser bueno?- pregunta Emiliano Brancciari, líder de NTVG antes de empezar la entrevista.

-¿NTVG es bueno o solidario?

-(Emiliano) Intentamos ser las dos cosas- dice Branccari.

A lo largo de su historia NTVG se ha adherido a un montón de causas. Sin discursos, con canciones. Han tocado por Un techo para mi país, para la biblioteca del buceo, para ayudar al Plan invierno, por la despenalización del aborto y hoy están embanderados con la lucha contra la violencia doméstica, a través de la campaña "nunca más a mi lado" (nuncamasamilado.org/).

-¿Por qué lo hacen?

-(Emiliano) Cuando algo nos preocupa y podemos dar una mano lo hacemos. Nosotros recibimos muchas cosas buenas de la sociedad. Dentro del público que te apoya hay mucha gente que precisa un montón de cosas y que te da otras, sentimos necesaria esa devolución.

-Es algo que nace dentro de la banda, siempre fue parte de la propuesta hacer la fuerza personal y colectiva para mejorar lo que nos preocupa- agrega Martín, trompetista y vocero de la banda en la lucha contra la violencia hacia la mujer y las niñas.

-¿Sienten que tienen que agradecer?

-(Emiliano): Agradecer no es obligación. Vos podés ir por la vida sin agradecerle nada a nadie. Lo que hacemos es colaborar con una sociedad de la que formamos parte y con la que no estamos del todo contentos. Hay cosas que nos indignan y tratamos de hacer algo, conscientes de que son otros los que se deberían ocupar.

-¿Responsabilidad por capitalizar la llegada que tienen?

-(Emiliano): Responsabilidad no, pero sabemos que tenemos más peso juntos.

-(Martín): Lo más valioso de la banda es la difusión, por la gente a la que llegamos. Tenemos más oídos que nos escuchan. Ese es el crédito más grande de NTVG, la fuerza que hacemos como colectivo.

-¿Qué los gratifica?

-(Emiliano): En los pocos momentos libres que teníamos íbamos al interior, a tocar a escuelas rurales para niños que no sabían lo que era la música en vivo. Veíamos las caras, la alegría y lo que se divertían, ¡y valía le pena el esfuerzo! ¡Nos encantaba! porque ayudábamos y nos íbamos totalmente plenos. Al final no terminás de dar porque te devuelven enseguida.

-(Martín): En el fondo las ganas siempre nacen de una cuestión egoísta, sabés que vas a recibir algo que te hace bien.

Una clara evidencia del espíritu solidario de Sebastián Eguren fue atender la llamada de Sábado Show luego de un partido con Sporting de Guijón a la una de la madrugada de España. Mucho se ha hablado de él como una pieza fundamental del equipo, más que por su destreza en la cancha, por su calidad humana. Eguren fue el primero, el único, que salió corriendo al vestuario a abrazar a Suárez cuando el tiro de Asmoah Gyan, el jugador de Ghana, pegó en el travesaño. Eguren fue el que una madrugada en Sudáfrica mientras conversaban con la Tota Lugano y algunos otros noctámbulos, propuso crear la Fundación Celeste. "Queríamos hacer algo, nuestra preocupación era que teníamos la necesidad de ayudar". Querían hacer algo que diera frutos e implicara un compromiso en el futuro. "Eran muchísimas las ganas pero no sabíamos cómo y dijimos ¡Hagamos una fundación para tirarnos por proyectos que nos beneficien a todos!". La reacción "fue increíble", cuenta, "lo conversamos cuatro o cinco y éramos veintitrés, a todos les gustó la idea y no hubo ni que votar".

-¿Cómo funciona?

-La fundación (www.fundacionceleste.org.uy) es un instrumento para hacer por ejemplo lo que hicimos con Barker un pueblo en Colonia con muchos niños y mínima infraestructura. Restauramos el lugar y construimos una cancha polifuncional. Ví el video de la inauguración y me emocioné salado, se me llenaron los ojos de lágrimas. A la Tota le pasó lo mismo. Estaba lleno de niños y me contaban que pasó a ser el centro del pueblo. Te dan ganas de seguir haciendo cosas, porque aunque parezca una estupidez creo que la sociedad se empieza a cambiar desde la gente que se involucra con pequeños proyectos.

-¿Sentís responsabilidad de devolver algo por el privilegio que la vida te dio?

-Hay una responsabilidad que se generó por el cariño que nos devolvió la gente después del mundial. Cada jugador de la selección la siente. Por lo general todos venimos de hogares muy humildes, estar en una situación buena y no hacer nada al respecto te deja vacío.

-¿Agradecimiento o culpa?

-Esto lo he conversado mil veces con mi familia y con amigos muy cercanos. Nunca he sentido culpa de lo que tengo porque realmente antes no tenía nada y esto que me dio la vida, no siento que no lo merezca. Al contrario, lo tomo, lo disfruto y lo comparto.

Si hay una mujer luchadora, con ánimo de superación, que ha trascendido a fuerza de voluntad y metas claras las dificultades que la vida le impuso, es Alejandra Forlán. Contundente en sus dichos sentencia "mi misión es que lo que a mi me pasó no le pase a otros".

Cada año llamaban más personas preguntando cómo seguir "y yo pensaba no puede ser que cada vez sean más, hay que hacer algo, ¡me generaba tanta indignación!, que ese fue el motor que me llevó a salir a la cancha".

La fundación lleva su nombre (fundacionalejandraforlan.org) y se propone la ambiciosa meta de erradicar los siniestros de tránsito en Uruguay y generar instancias de apoyo para las personas que los sufrieron. Diego es el fundador. "Para mí es importante que esté toda la familia involucrada. Cada uno desde su rol. Diego trabaja, aporta ideas, apoyo económico y desde lo conocido que le tocó ser en esta vida, también su imagen".

-¿Qué recibís?

-El respeto que me tienen. La escucha. Siento que algo les dejo y eso para mí es súper gratificante. No sé lo que hacen después, pero por lo menos, se cuestionan, reflexionan.

La fundación que dirige es un sueño cumplido, confiesa, a pesar de que la idea original era hacer un centro de rehabilitación, como al que ella tuvo que ir en el exterior luego del accidente. Porque acá no había. Alejandra es además vicepresidente de la UNASEV (Unidad Nacional d Seguridad Vial). Desde varios frentes persigue el mismo objetivo: prevenir. Sin embargo, hoy su sueño se renovó, "si cambiamos la conducta cada uno de nosotros y la forma de conducir y manejarse en la calle, la fundación dejaría de existir y ese sería nuestro verdadero sueño hoy".

La princesa Laetitia D´Arenberg es una empresaria activa, presente en sus negocios, apreciada por sus empleados y con una cargada agenda de compromisos. Laetitia, la princesa uruguaya de origen francés y costumbres criollo-europeas aplica la tradición norteamericana de dedicar cada día un tiempo a quienes lo necesitan. "Tengo un hijo que a raíz de un siniestro de tránsito quedó con secuelas, y estoy muy consustanciada con el trabajo que realiza Alejandra Forlan y su familia", por lo que se convirtió en una de las madrinas de la fundación. Desde hace años pertenece al Proyecto Renacer (https://www.centrorenacer.com) que rehabilita jóvenes drogodependientes, y amadrina FUNDAPPASS una organización que ayuda a personas ciegas. Hace poco se involucró con el Cottolengo Femenino Don Orione "un lugar lleno de amor donde se conoce lo que es la caridad con mayúscula". Además, trabaja en el Patronato de Presos y Encarcelados, colabora con el Centro Ecuestre sin Límites (www.centrosinlimites.org) que rehabilita a través de la equinoterapia a chicos con capacidades diferentes, asiste a centros que promueven el bienestar animal y al hogar Ancianos Cruz Alta de Florida.

La vocación de Laetitia por ayudar es una forma de vida, "desde niña me enseñaron que debíamos servir, dedicar un rato de nuestro día a aquellos que no pueden ver, escuchar o caminar, que están solos o enfermos. De jovencita trabajé en hospitales, me sale del corazón". En cada causa que abraza se involucra, le dedica tiempo y presencia, cuenta y repara, "no sé si ayudo, sí te aseguro que lo intento de todas las formas posibles".

-¿Sentís obligación de ayudar por ser una empresaria exitosa y tener una buena posición económica?

-Siento una obligación moral como ser humano. No tiene nada que ver con el dinero, ni con ser empresaria. Sé que como tengo cierta popularidad puedo difundir las obras que considero están bien llevadas y lograr que se acerque más gente a conocerlas y ayudar.

-¿Qué recibís a cambio?

-Mucho, mucho, mucho amor.

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