Sin nombre

Prepara un tercer disco. Todavía no tiene título, pero sí un sonido nuevo. Maia Castro: entre rock y tango.

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Siempre le gustó el tango. Lo escuchaba en la casa de sus abuelos y en la de los vecinos. Los primeros discos que compró fueron de tango, pero su primera experiencia artística fue la murga BCG, donde entró a los 15 años. "Me llevó bastante tiempo empezar a armar un proyecto mío", dice Maia Castro, que comenzó a cantar sola en 2004, a dúo con una guitarra y un repertorio que incluía algunos tangos. "Ciertos artistas que ya admiro mucho vinieron y me empezaron a estimular para que fuera para ese lado. Siempre le tuve demasiado respeto al género, un respeto que a veces me trancaba para largarme hacia ahí", cuenta ella ocho años después. Ese repertorio inicial fue el que incluyó en su primer disco Maia Castro. Ahora que prepara el tercero, y deja atrás las canciones de Lluvia Inerte, se desprende un poco del sonido anterior. "El tango sigue presente en lo que hago", afirma, "pero este disco refleja más lo que soy como artista y lo que tengo ganas de hacer".

-¿Cómo describirías el sonido de este disco?

-Es un disco en el cual hay tangos, no sé si podría decir que es un disco de tango. Es un disco en el que el tango está muy presente en general y en algunas canciones mías. Hay algunos tangos clásicos como Volver, al que le hicimos un arreglo que me gusta muchísimo y que rescata su parte melódica y esa letra que es hermosísima. También está Lejana tierra mía que es un valsecito de Gardel y Lepera que enfatiza el tono dulce e íntimo de la canción, aunque es un tema fuerte. Y también hay rock. No es que haya una canción específica, sino que tiene esa energía. Está mucho más presente la banda. Hay batería, que en los otros discos no había, entonces el sonido cambia radicalmente. Es un disco que tiene sus momentos íntimos, pero que en general es más fuerte. Refleja mucho lo que somos como banda en vivo por la forma en que grabamos. Lo que se quería lograr era la misma energía que en vivo y creo que se logró.

-¿Cómo se logra la renovación del género sin caer en la fusión?

-Estamos en la etapa de mezcla y el sonido cambió, al tener batería cambia mucho. Lo que quiero va más por el lado de rescatar esa parte tradicional fuerte a nivel armónico del arreglo y que en la base de todo eso esté más lo rockero, lo pop, lo blusero, que es lo que somos más nosotros. Matías Romero es mi guitarrista y es uno de los arregladores. En su esencia él es guitarrista de tango. Lo que más sabe y lo que más domina es la parte folklórica y de tango, entonces la esencia del arreglo va por ese lado. Además es lo que yo quiero, lo que más me gusta, que la mezcla se dé pero que sea natural. Está bueno no perder esa parte más tradicional, pero si agregarle lo otro.

-¿Cómo cambia la interpretación cuando un tema es tuyo?

-Eso es un tema que lo viví más con este disco, en el otro hay solo dos canciones mías. En este hay seis, son más las canciones mías que las de otros compositores. A la hora de interpretar obviamente tenés que ponerte en la piel de la canción e interpretarla con emoción. Yo siempre fui más intérprete que compositora, eso hace que tenga la permeabilidad de que una canción de otra persona me toque las mimas fibras a la hora de interpretarla que si fuera mía. Pero es bien distinto a nivel emotivo. Yo en mis canciones hablo de cosas que me pasan o me pasaron o cuestiones que me sensibilizan de otras personas. Las hice yo, las escribí yo y al momento de escucharlas en los ensayos o de hacerle los arreglos es bien distinto a nivel emotivo. Más que en la interpretación, es al momento de escucharlo grabado por primera vez, es distinta la sensación en ese momento. Y es fuerte además la reacción de la gente. Me pasó que me mandaran mails contándome que les pasó con alguna de las canciones que escribí. Es increíble como podés despertarle un montón de cosas a una persona que el único vínculo que tiene contigo es escucharte.

-¿Cambia el tango cuando lo interpreta una voz femenina?

-Sí, creo que sí. Le aporta una cuestión más sensible, hay una sensibilidad femenina que es distinta. Por algo somos distintos. Pero, más allá de lo delicado y lo femenino, la mujer tiene una fuerza que es distinta a la energía que tiene el hombre y en eso también le aporta al tango. Me pasa de verlo en otras artistas como Mónica Navarro. Tiene una fuerza y una energía y, como público, me despierta cosas que en un hombre no las veo. El artista es todo lo que es, es lo que es como persona, lo que se formó desde niño. Somos personas y desarrollamos un arte desde lo que somos, que seas mujer u hombre va en eso.

-¿Qué expectativas tenés con respecto a un disco nuevo?

-La expectativa más grande es ver qué pasa con este nuevo sonido y con mis composiciones. Nosotros estamos contentos, pero es distinto cuando sacás un disco a la calle. Ahí depende de los demás. Me gustaría ir más para el interior del país y poder llegar a más gente. No le tengo miedo a ser más escuchada. A veces hay un prejuicio con que lo popular está mal. Para mí no es así. Tampoco es algo que busco ciegamente. Hago lo que me gusta y si eso pasa, buenísimo, y si no pasa, seguiré haciendo lo que me gusta tranquilamente.

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