Repetto trajo mucho ruido y pocas nueces

Por: Luis Ventura

Pocos conductores de la televisión rioplatense tienen el oficio, el vocabulario y la estructura que Nicolás Repetto moviliza cada vez que decide volver a la pantalla. Aunque no siempre le vaya bien, él se las arregla para seducir y para que lo convoquen de canales líderes proponiéndole contratos millonarios. Y lo hacen con cifras faraónicas que después a la hora de hacer cuentas no siempre cierran. Es más, finalizan escritas en rojo. Pero eso también es un mérito, porque "Nico" lo que hace muy bien es vender su producto y su contenido y el problema ya deja de ser suyo.

Por eso, Repetto volvió por tercera vez a la televisión criolla, en menos de un año. Y reapareció con un glorioso y empolvado ciclo como Sábado Bus, que supo marcar una época en la pantalla nacional. ¿Pero hace cuánto? Y en este caso, Telefé le plumereó la marca, le pasó un buen franelazo a los contenidos, a los formatos, repitió viejas fórmulas y salió a la cancha.

La ecuación previa era simple: uno de los mejores conductores de la tele, un viejo éxito que muchos recordaban, un horario sin demasiada competencia y un Repetto con el pelo cortito para apendejarlo, una semana con corbata, la otra con cuello abierto... Y golazo de 40 metros . Esa era la intención, el proyecto sesudo. ¡Agua!

No fue así. El rating lo marca así, porque Nico volvió pero no la rompió. Es más, perdió un sábado con la competencia de una coreografía estática de Graciela Alfano y al otro con el remanido romancete de dos pibitos fogoneados por los medios como Paula Chávez y Peter Alfonso... ¡Dos "Nadies"!

Estar por debajo del promedio estándar para toda la inversión que reúne, quedar a la cola de una producción de Tinelli, sin Tinelli, tampoco satisface a las expectativas que se habían armado en la emisora de San Cristóbal. Así empezó la pulseada y así lo vive la gente de Sábado Bus que tratará de buscarle la vuelta, pero hay razones y motivos que también se debieran evaluar.

Repetto cumple pero no convence. Jamás se aggiornó y el tiempo le quitó reflejos, tics y tips. El barco lo lleva a puerto pero pocos lo festejan. Quizás un baño de humildad para manejar algunos temas, una vuelta de rosca a manejos que eran de otros tiempos y hoy se tornan oxidados pueden servir para que la gente empiece a darle más entidad a un señor cincuentón, que trata de estar a la moda pero se quedó lejos en su alejamiento de los medios y también en el tiempo. Por algo todos hablan de Repetto pero no todos lo hacen bien. Pensalo. Chau, hasta el próximo Sábado... Show.

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