Por qué Moria y Reina se sacaron chispas

La intención de una buena despedida es que todo salga perfecto. Fin de temporada de teatro, no podía faltar las flores para las damas. También generosos ramos para la cabeza de la compañía y para la directora artística... Saludos, agradecimientos y todos los sentimientos, buenos, retorcidos, elevados y malos sobre el escenario. Eso se pudo ver, escuchar, pero básicamente percibir lo que pasaba ahí, arriba, en la escena del Teatro Broadway.

Era el lugar donde la finalizada Revista de Buenos Aires se despidió de Corrientes y del saludo diario del Obelisco.

Y justamente, en esa despedida de la temporada para anunciar la gira de la compañía por las provincias y Uruguay, quedó claro lo poco que Moria Casán y Reina Reech se quieren y lo mucho que se odian. Fue tan obvio que no hizo falta que ninguno agregara lo que le pasa a cada una con respecto a la otra.

Reina fue la directora original del año pasado, pero en esta temporada se sumó Moria y la relación que tenía la realizadora artística con su nueva cabeza de compañía fue traumática y violenta. Porque Reech no está acostumbrada a tener presencia permanente en los espectáculos que monta, tampoco visita y saluda a todos los integrantes del elenco cuando se acerca alguna noche a la sala para preguntar si todo marcha bien… Y por el otro, Casán es una artista demandante, que exige presencia, calor, afecto, mimos y respeto expuesto.

Cada una con su forma, con sus visiones de la profesión, con sus amores y rencores, con sus hábitos, la cuestión fue que un día Moria quiso compartir la dirección del próximo espectáculo de la empresa y Reina lo aceptó a regañadientes, hasta que Casán expresó lo que realmente le sugerían las declaraciones y las posturas de Reina, y ésta terminó renunciando.

Así se llegó al final de la temporada, con un elenco diezmado por las deserciones, pero a sala llena y con una Moria exhultante diciendo: "Yo siempre estoy. Comienzo y termino mis temporadas al lado de mis compañeros…", en clara referencia hacia su distanciada colega.

En la despedida, mientras Moria tomaba el micrófono para dirigirse al público, Reina ingresó al escenario y generó lo que en teatro se conoce una "contraescena", que es un segundo cuadro de lo que se desarrolla en el protagónico. Algo así como robarle atención al que habla, en este caso, Moria.

Eso no es nuevo y pasa todo el tiempo en teatro aunque no lo sepamos, aunque lo escondan. lo nieguen, lo maquillen o disimulen. De ahí las luchas y disputas por lograr el primer o el último saludo, la ubicación en la despedida y la cercanía a los protagonistas para salir en las fotos… Moria y Reina saben cómo, cuándo y dónde salir a matar. En ellas nada es casualidad porque manejan todas las teclas del piano que tocará la mejor música o también la música sacra si te quieren sacar del medio. Sin hipocresías, las dos mostraron lo que ambas sienten por la otra parte. Y eso le quedó muy claro a la gente. Chau, hasta el próximo Sábado... ¡Show!

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