Por más sueños

Elsa Levrero dejó Telenoche después de meditarlo bien: "Sentía que había llegado al techo", dice. Ahora encara proyecto de radio y libro.

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POR MIGUEL BARDESIO

Etapas que llegan a su fin. Después de 16 años en Telenoche, donde pasó por todas las funciones y condujo el noticiero central, Elsa Levrero dejó Monte Carlo TV y ahora apuesta a nuevos horizontes: la radio, un proyecto de literatura infantil y tal vez, el teatro.

Falta de incentivo, la llegada "al techo" para una mujer periodista y un acuerdo en buenos términos con las autoridades del canal llevaron al alejamiento de Levrero de la pantalla del 4. Desde mediados del año pasado, la periodista ya no ocupaba su rol de conducción de Telenoche Central junto a Fernando Vilar. Sin embargo, seguía en el equipo y últimamente solo ponía su voz a algunos informes del noticiero.

De 40 años, madre de dos hijas, la periodista encara con optimismo esta nueva etapa de su vida. "Estoy tranquila, me siento más cerca de mis hijas. Y estoy llena de proyectos, así que no tengo tiempo de extrañar", asegura a Sábado Show y desmiente los rumores que surgieron acerca de un presunto quebranto de salud que la habría alejado de la pantalla.

-¿Cómo cierra esta etapa de Telenoche para tí?

-Estuve 16 años en el canal. Fue una etapa divina, hermosa. Por eso, quizás, se demoró tanto la decisión. Era mi segundo hogar. Yo aparecí allí a los 25 años. Era chiquita, me enamoré allí, no de alguien del canal, pasé por mi primer casamiento. Fui mamá. Pasé muchas situaciones de vida vinculadas de alguna manera al 4. Y fue, sobre todo, una etapa de crecimiento profesional y personal.

-¿Qué ocurrió últimamente y qué desencadenó tu salida?

-Pasé por muchas etapas en el canal. Por todas diría yo: no me quedó nada por cubrir en materia periodística, llegué a conducir tres noticieros. El único que no conduje fue el de última hora. Cinco años estuve en Telebuendía. En ese momento se dio mi pase definitivo de Radio Sarandí al canal. Por un tiempo hacía las dos cosas. Luego logré algo que creo que nadie había conseguido antes: tener un área definida de cobertura. Hacía economía y política. Coincidió con la crisis de 2002 y yo fui un poco la que encabezó en el canal la cobertura. Fue la etapa más linda, creo, desde 2002 a 2009. Crecí mucho como periodista. Ya en 2008 arranqué a conducir con Viviana Aguerre el noticiero del mediodía y en marzo de 2009 aparecí en el central. Telenoche Central significa tocar el techo para la mujer en un informativo. Es lo máximo en cuanto no hay una política de los canales de una mujer periodista al frente de un programa periodístico.

-¿Ese tocar el techo fue el desencadenante de tu salida?

-Sí. Una vez que conducía el central, mi actividad periodística quedó en cero, dejé de salir a la calle. La política de la empresa es que los conductores del central sea solo eso, conductores y está bien quizás, pero no para mí. Extrañaba, sentía que si bien para el informativo ese es el techo para la mujer, no era el mío. Y me dije: "o te quedás Elsa en ese techo y seguís sintiendo que te está faltando algo más o tenés que tomar una decisión". Y bueno, me tomé un tiempito para eso porque no era una decisión fácil de tomar.

-¿Cómo fue tomar esa decisión?

-Difícil. Siempre tuve un relacionamiento lindo con el canal y me entendían. Todo se fue decantando solo. Me fui inclinando del todo hacia donde vibro. La decisión la tomamos en muy buenos términos con el canal, como no podía pasar de otra manera. Fue de ambos, creo yo. Ellos no me veían con el mismo empuje en la conducción y yo tampoco me sentía plena. Llega una etapa en la vida en que uno dice: te quedás con esto que tenés o vas por más. Y ahora mi techo subió. Mis 40 años pesaron con fuerza. Hay que hacer un clic y bueno, si no lo hacía ahora, cuándo lo haría. Así fue. Una etapa divina en la que crecí un montón, aprendí, pero tengo más para aprender y para dar. Vamos ahora a explorar lo que son los próximos techos.

-¿Cuáles son?

-Ando con muchas cosas. Algo que va a sorprender: estoy terminando el segundo cuento de un libro infantil. Espero publicarlo este año. Es algo que me fascina hacer. Desde que soy mamá, muy pocas veces recurrí a libros. Tengo dos hijas y los libros eran los tradicionales: la Cenicienta, Blancanieves, etc. Pero ellas me pedían cosas diferentes. Entonces empecé a inventar e improvisar historias que me salían con fluidez. Lo probé con amigas, en las famosas pijamadas. Son cuentos para irse a la cama. Pura fantasía. No pretendo enseñar, simplemente que los niños se entretengan.

-¿También hay un proyecto de programa de radio?

-Sí, está súper adelantado. Y estructurado de forma tal que puede adaptarse a TV. Sería brillante. Es un idea que armamos con Gerardo Tulipano y Jimmy Castilhos; un programa de interés general, periodístico, apuntando a lo que la gente quiere escuchar. En los informativos de TV no se contextualiza. Siempre nos quedamos con lo rápido de la noticia y muchas veces en el contexto está la noticia.

-¿En qué emisora?

-No lo puedo adelantar todavía. Pero está muy avanzada la propuesta. Cuando estemos las dos partes de acuerdo en decirlo, lo decimos. Jimmy Castilhos será uno de los co conductores y con Tulipano armarán los libretos. La apuesta es muy buena. Yo amo la radio. Empecé en ese medio. En Sarandí hice todo: hacía móviles para programas, sobre todo para prensa y en dos años logré ser conductora de dos programas sumamente gratos de hacerlos, por la temática, que eran educación y salud. Estuve dos años, hasta que me quedé solo con el 4.

-¿Cómo te sientes estos días sin ir al canal?

-Bien. Me siento muy confortable con la decisión que tomé, maravillosamente bien conmigo misma. Y agradecida con el canal, que va a estar siempre en mi corazón. Es una familia que ha hecho historia en el país. En lo personal, me siento más mamá, más cerca de mis hijas que me encanta. Y estoy tranquila porque estoy llena de proyectos. Me levanto a las 6:00 de la mañana todos los días y me acuesto a las 23:00. No paro.

-¿Extrañás?

-Es que no he tenido tiempo todavía y además, fue algo muy meditado, no abrupto.

-¿Te llevás amigos de Telenoche?

-¡Claro! Estuve 16 años ahí. Me quedan más en el corazoncito la gente que tiene más tiempo en el canal. Fernando, con quien también trabajé en la radio; Marcelo Irachet y no quedan muchos más de los que estaban cuando empecé.

-Ha habido mucha renovación...

-Sí, hay una camada nueva de gente joven, en todos los medios, pasa en todos lados. Me da la sensación de que hay que cuidar más a esa camada. Los sacan a la calle demasiado verdes. Creo que habría que prestar más atención a eso. Sí que tomen experiencia, no dejarlos encarar todo solo. Yo empecé tan poquito y siempre hubo referentes. Ahora no es así, está bien, son más jugados. Pero en eso de jugártela, también te jugás a que te salga mal y es televisión, es masivo.

-¿Cómo te llevabas y te llevás con la exposición?

-Muy bien. Porque tampoco fue abrupto. No fue de golpe que aparecí en pantalla. Fue natural, etapa más etapa hasta que llegué al central.

-La exposición lleva muchas veces a las críticas, ¿te molestan?

-No, las críticas me parecen bien. Primero porque la gente puede opinar lo que quiere. Y segundo, si critican también son seguidores. No tengo para nada miedo, ni me asusto ni me amargo. Está bien.

-¿Es cierto que podrías hacer teatro?

-Hay una idea ahí de llevar una obra de memorias periodísticas. De chica tomé un año de clases con Estela Medina y me quedé siempre con eso. Tal vez me puedan ver en teatro. Hay un montón de anécdotas, los periodistas nos llenamos de anécdotas.

-¿Estás en pareja?

-No, estoy separada del padre de mis hijas. Y sola.

-¿Cómo te llevás con eso?

-Muy bien. A veces he sentido como que los hombres me tienen miedo (risas). ¡No se acercan! Tranquilos, no voy a hablarles de noticias policiales.

Fotos: Darwin Borrelli. Vestuario: María Fernanda Cadenas. Peinado: Juan Piccinnino para Niño Robot. Make up y asistencia de producción: Valentina Gamarra. Producción: Jimmy Castilhos. Gracias: A Mayumi Kobayashi

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