Por: Luis Ventura
Ni siquiera quiero ponerme en crítico, ni verdugo de un mecanismo tan viejo como la televisión misma: La manera de promocionar una novela o una obra. Simplemente, quiero marcar una forma o una ecuación artística y comercial que define que cuando hay que salir a la cancha a jugar por los puntos, todo vale. O para no ser tan absolutos, casi todo vale.
Y esta introducción tiene que ver con las agallas y el empuje que Pablo Echarri le mete a los proyectos cuando son de interés propio. Es lo que ocurre con la ficción que empieza a protagonizar bajo el rótulo de El elegido para las huestes de Telefé y para apuntalarla, ahora se presta a la mayoría de las cosas que le proponen, donde se nombre su producto. Desde meterse dentro de la casa Gran Hermano, un reality en toda la extensión de la palabra, hasta participar de programas de entretenimientos que en otras épocas fuese uno de sus peores críticos en aras de aquel remanido eslogan: "Somos actores/ queremos actuar"
No me lo quería guardar, porque justamente Echarri, que siempre ha sido líder de los grupos que integró y fue duro con medios y periodistas que lo buscaron para que fuera permeable a determinados juegos periodísticos de los que él renegó, con decidida virulencia, hoy se presta a juegos parecidos en los que él será uno de los más beneficiados. ¡Y no está mal! Todo lo contrario, está muy bien. Pero ahora y antes también.
Por eso, aquel refrán que por interés baila el mono, nunca podría ser mejor aplicado que en esta ocasión, aunque sepamos que a Pablo Echarri no le caiga nada en gracia.
Por eso sería bueno que esa falta de paciencia y de tolerancia que muchas veces esgrimió ante fotógrafos, camarógrafos, la venciera de la misma manera que hoy que debe apuntalar su producto El elegido. Lo que hace con uñas y dientes hoy, como debería hacer siempre, incluso cuando no tiene interés en cosas que en esas ocasiones les sirven a los que hoy lo ayudan a difundir sus negocios ahora. Una mano lava la otra y todas lavan la ropa.
Ojalá que a El elegido, con toda difusión y el apoyo que se le brinda al trabajo de Echarri y con un elenco que él mismo seleccionó, le vaya muy bien. Pero también, ojalá que se acuerde de los mecanismos que utiliza hoy para que después no se enoje con laburantes como él, que deben ejercer sus profesiones y sus oficios. Chau, hasta el próximo Sábado… Show.