Líbano

Primer día de Guerra del Líbano (1982). Cuatro soldados israelíes deben ocuparse del tanque de guerra que acompañará varias misiones. La primera imagen es un campo de girasoles; luego, el último integrante del equipo entra al tanque y, de ahí en más, todo lo que el espectador verá y vivirá será desde la óptica de los que están ahí dentro. 93 minutos encerrados en esa estructura de hierro y viendo lo que ocurre por una mirilla que muestra la realidad recortada, pero tan dura como si se la observara en su totalidad: avance de autos enemigos, ataque a un pueblo con civiles (impresiona la humillación y dolor de una mujer que pierde a su hija), una incursión nocturna. El director Samuel Maoz lo cuenta desde su experiencia como combatiente de esa guerra, el personaje del tirador es él. Los cuatro hombres muestran la flaqueza, el nerviosismo y la inexperiencia de enfrentarse por primera vez a una guerra de verdad. Todo los amedentra, aunque algunos lo demuestren más. Encierro, claustrofobia, miedo a la muerte inminente... todo está perfectamente transmitido, con una banda sonora que ayuda tremendamente a generar esas sensaciones y a comprobar cuán cierta es la leyenda que luce al interior del tanque: El hombre es de acero, el tanque es sólo hierro.

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