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Los coreógrafos y bailarines Martín Inthamoussú y Alvin Erasga presentaron Expose en el Teatro Solís. Una obra sobre la homosexualidad.
Por: Ximena Aleman
Martín Inthamoussú hace equilibrio en una línea blanca que atraviesa el escenario de la sala Zavala Muniz. "I´m out of the closet", dice. La frase es un eufemismo que en inglés significa asumir la homosexualidad. El gesto sintetiza el drama de una opción individual que se juzga socialmente. Sobre eso los bailarines y coreógrafos Alvin Erasga Tolentino y Martín Inthamoussú montan Expose, una obra que se estrenó en Canadá y que se presentó en el Teatro Solís en el marco del proyecto Montevideo Danza.
-¿Cómo surgió el proyecto?
-Martín: Nosotros nos conocimos en Venezuela en 2005. En 2009, Alvin me invitó a dar un Workshop en Canadá. Allí comenzamos a trabajar y fue su idea. Él propuso trabajar en este tema. Nosotros tenemos diferentes formas de trabajar y habilidades, pero tenemos un montón de cosas en común, entre ese montón de cosas estaba la sexualidad, que es algo sobre lo que elegimos hablar.
-Alvin: Yo siento que el tema es muy relevante, más que nunca. La idea de la homosexualidad en esta época moderna: tan escondida y tan expuesta, tan dramática para las mismas personas.
-Martín: Que el teatro más importante del país presente esto cuando al mismo tiempo se debate el casamiento homosexual es como una gran puerta que se abre. Por eso pienso que esta pieza es relevante ahora, porque tiene algo para decir en este momento y en este lugar. Las personas que la miren no van a dejar el teatro como si no pasara nada, hay algo que tienen que reflexionar, espero que pase y estoy seguro que pasará. Eso es importante para un artista. Es algo pequeño para ayudar al mundo.
- Alvin, tú eres filipino-canadiense y Martín es uruguayo, ¿cómo su mezcla cultural afecta lo que transmiten?
-Alvin: Para mí la meta de la compañía es generar un sentido de conciencia global. Que yo sea capaz de tener una colaboración con distintas culturas y distintas personas. Entender qué tan diferente es la gente, qué tan diferente son los artistas y qué tan diferente trabajan y son capaces de expresar su creatividad es una forma de crecer como artista. Para mí trabajar con Martín es entender sus raíces y entender un poquito de lo que Uruguay es. Así que esas son la plataformas, ideas e intercambios que me interesan en la compañía y cómo eso afecta mi creatividad y mi manera de pensar en la forma artística de la danza.
-Martín: Yo no me siento sujeto a un país, creo que el arte te permite movilidad y ser realmente un artista global y esa es la única forma de crecer y abrirse y llevar eso al trabajo, cambiar y estar abierto a otras opciones.
-Estrenaron la obra en Canadá y próximamente se estrenará en Alemania. ¿Cómo hacen de su experiencia particular, que proviene de un contexto particular, una experiencia universal?
-Martín: A través de la danza. El cuerpo no tiene lenguaje, es lenguaje. Un alemán lo puede leer y un canadiense también. Puede que lo que leas sea distinto, pero lo lees. La poesía del movimiento que yo hago viene de todo mi background, por supuesto que nací acá, pero estudié en Holanda y luego fui a Alemania y volvía acá y un montón de cosas pasaron en el medio y eso es lo que hace que mi cuerpo se mueva y eso es lo que van a leer desde afuera y eso no es típicamente uruguayo o canadiense, es Alvin que por su background se mueve así. La danza tiene una ventaja que es que tu podés ir por todo el mundo contando tu historia y tener todo eso en tu cuerpo es un don.
-Alvin: Creo que nuestra práctica es la forma física, más allá de quien soy yo y quien es él. Esa es la conexión que tenemos, que somos coreógrafos y bailarines trabajando juntos. Creo que el background es parte de nuestra identidad, no quien somos y eso ayuda en nuestras diferencias. No somos la misma persona, las diferencias nos hacen únicos y hacen que cuando nos juntemos demos con una expresión única. Eso es algo que necesitamos reconocer y al reconocerlo es importante que él sepa que es uruguayo y que yo sepa que soy filipino, porque es necesario honrar quien sos antes de trabajar con otra gente e interactuar.
-Martín: En esta pieza además manejamos una honestidad singular. No es un personaje, son nuestras historias, somos nosotros a un punto tal que si yo no puedo presentarme un día, no puedo llamar a un reemplazo. Esta pieza es de Alvin y Martín y nadie más.
-¿Cómo es exponerse tanto?
-Alvin: Es diferente cada noche. Creo que hay partes que son vulnerables y partes en la que tenemos que estar juntos y conectar, porque es una sociedad.
-Martín: Hay partes en las que me siento muy vulnerable, en las que estoy desnudo (literalmente) y no hay nada pero lo siento a él conmigo. Tenemos que estar juntos porque sino se desmorona las obra. Cambia también con el público, luego de que entro al escenario sé inmediatamente, lo siento y, cuando me siento seguro, es solo hacerlo. En Canadá siempre me sentí así. Esa es la belleza de la performance, la magia.
-¿La identidad sexual cambia tu aproximación a la danza?
-Martín: Creo que la identidad sexual cambia tu aproximación a la vida. La danza, la creación, la manera en que ves las cosas y las entiendes, en ese sentido global cambia la forma en que te aproximás a la danza.
-Alvin: Para mí también porque estás trabajando con tu cuerpo. Y cuando hablás de sexualidad estás hablando del cuerpo y cuando hablás de bailar hablás del cuerpo y psicológicamente también para mí es el cuestionamiento de si hay algo femenino o masculino en términos de movimiento. Así que sí, la sexualidad es un aspecto importante de la forma física. Es un impulso.
-¿Cómo compusieron el movimiento?
-Martín: Me gusta trabajar desde la improvisación y tomar material de esa improvisación. Una vez que tengo el material que me gusta desarrollo ese material en la dirección que me interesa desarrollarlo. Nunca parto de la música. Solo lo hice para Holograma. Nosotros tuvimos el material, se lo mostramos al músico y él compuso a partir de ese material. Luego trabajamos juntos y cambiamos cosas.
-Alvin: Creo que nuestro proceso inicial es de pensamiento. Discutimos muchos sobre nuestros temas personales y sobre ser gay y qué es tratar de poner eso en palabras o en un marco y formularlo en un sketch y cómo nos relacionamos con eso físicamente. Y ese es un sentido de composición contemporáneo que no parte de la música.
-¿Por qué en danza contemporánea es común ver estos planteos mientras que en danza clásica el planteo es mucho más esteticista?
-Martín: Básicamente como es contemporánea habla de temas contemporáneos y con eso te relacionas con la audiencia desde otro lado, desde el mismo nivel, porque somos contemporáneos, compartimos el tiempo. En la danza clásica hay un guión que fue escrito años atrás, hay otra forma totalmente distinta de aproximarse al trabajo. En ballet clásico no piensan en realizar una investigación sobre sexualidad. Nosotros tenemos la oportunidad de trabajar con nuestros cuerpos y tener esa posibilidad, pero tenemos la oportunidad porque tanta gente antes empezó a cambiar la forma. Pequeños cambios llevaron a la música a lo que es ahora. Es la voluntad de hablar de algunas cosa, necesitamos tener esta voz y los medios son estos. Si querés un tópico actual en el escenario no vas a ver El Quijote o El Cascanueces.
-Alvin: Creo que esa es la diferencia entre la forma contemporánea y la clásica. La clásica es limpia y el contemporáneo es otra forma de expresión. Si ves el ballet clásico como refinado, el nuestro podés verlo como grotesco. La diferencia es que hay mucha más libertad de expresión, no es tan estático como el ballet clásico. Si piensas en El lago de los cisnes, la historia es muy dura, pero la manera en que lo muestran es hermosa. Es estética. En danza contemporánea la posibilidad está en ese algo más que se puede hacer, que yo quiero hacer. La posibilidad de cualquier cosa.








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