Con el amor y las energías renovadas, bronceadísimos los dos, Gaspar Valverde y Karina Vignola volvieron estos días de una semana de luna de miel en Punta Cana.
Los novios dieron rienda suelta al descanso, los tragos, comidas exóticas, el baile de salsa y merengue y claro, la playa. La rutina la cuenta Karina. "Nos levantábamos desayunábamos, íbamos a la playa, hasta al mediodía. Piscina a tomar un trago y después a almorzar. Después nos dormíamos en la playa un rato debajo de las palmeras". A la tarde podría haber más playa o algún paseo.
Pero también hubo momentos para la aventura. Gaspar quería subirse un entretenimiento no apto para cardíacos. Enganchados a una lancha y suspendidos con un parapente, el juego consistía en hacer un recorrido por las aguas a una altura de unos 100 metros. "Gaspar insistía, insistía y yo no quería porque le tengo miedo a las alturas. Pero acepté por amor".
De todos modos, el divertimento tuvo que detenerse abruptamente. "Creo que duraba 15 minutos, pero a los 8 estaba pidiendo que nos bajaran porque estaba blanca", se ríe Vignola.
Uruguayos hay en todas partes del mundo y también en Punta Cana, Gaspar y Karina lo vivieron en carne propia. Se encontraron con al menos tres parejas montevideanas que los recocieron y le pidieron fotos en conjunto. Pero en tierra de diversión y relax, la pareja de conductores hicieron migas con varios turistas de distinta nacionalidad: canadiense, brasileño, franceses, etc. "Todos sabían lo que era Uruguay por Forlán, Cavani o Suárez", dice Karina.
Las playas son muy diferentes a las uruguayas. Además del agua clarísima, es común que las europeas se manden en topless a la arena. Igual, según la novia, Gaspar no miraba. "Si se pone a mirar a otras en la luna de miel, lo tengo que matar".
La luna de miel duró una semana. "El tiempo justo. Llamábamos todos los días para hablar con Luana (la hija de ambos) Nos volvimos cuando empezamos a extrañar".
Pilas recargadas, Karina y Gaspar trabajan ahora para distintos proyectos de Canal 10.