Da Silveira y Goñi

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Tres hijos, en pareja, comprometidos con el periodismo deportivo y orgullosos de quienes los rodean: rasgos que comparten el Toto y Goñi. El primero más acostumbrado a recibir homenajes, el otro no tanto. Pero esta vez le tocó levantar la copa y consagrarse como el máximo relator del 2010.

Estudió abogacía por el berretín de dar una alegría a su viejo pero tardó poco en abrirse camino en los medios, su real pasión. Este sábado cumple 50 años de periodismo deportivo, como le gusta decir a él. Un 2011 especial para el comentarista porque hace medio siglo que empezó en la radio "con una enorme satisfacción". Y hace apenas un año que se mudó de emisora. Dejó la Sport para irse a Carve y desde el escenario aseguró "estar muy contento en esta nueva etapa".

Algo afiebrado y afónico, el corazón le latió más fuerte cuando gritaron su nombre. Dijo sentirse Tabárez al comparar la selección nacional con su equipo de Hora 25: "Con la opinión más fuerte, más argumentada respetando otras de nuestra querida comunicación deportiva".

Máximo Goñi se caracteriza por estar en el lugar de los hechos, se enorgullece y se jacta de ello. Gran parte se lo debe a Oriental y no escatimó en agradecimientos: "Con River, Danubio, Defensor, Nacional, Peñarol, juveniles y mayores de Uruguay Oriental hizo lo posible para que estuviéramos en todos los escenarios deportivos".

Mejor conductor periodístico y Mejor conductor

Ambos galardonados coincidieron en que el equipo que está detrás y acompaña fue fundamental para conseguir la estatuilla. "Sería imposible hacer la conducción solo", afirmó Gustavo Rey. "En este momento es bueno dejar un poco el ego de lado y reconocer a quienes hicieron posible que sea elegido como mejor conductor periodístico", complementó Nacho Álvarez.

Quien a posteriori consiguió el Iris de Oro fue más extenso en su discurso y agradeció uno por uno al staff de Las cosas en su sitio: al operador que recibe las señas (el Pelado), a Eli que atiende los llamados, a Patricia, Paco, Dani y Miguel que están "pendientes de las noticias" y elaboran los informes. A Marcel Keoroglian por aportar risas, y a Fablet, su amigo y cuñado, "que pone toda la energía y el humor".

"El pequeño gran hombre de la radio", como presentó y definió el Piñe a su compañero de Océano FM, Gustavo Rey, estuvo más de veinte años en Caras y más caras, cumplió un ciclo y se la jugó con algo nuevo. Por eso, hace un tiempito su voz ronca e inconfundible llega a los hogares uruguayos durante la tardecita con Abre palabra.

Este hombre de perfil bajo pero con mucha radio encima ocupó pocos segundos en la transmisión y se despidió con una dedicatoria a los "queridos oyentes. Incluso a aquellos que alguna vez me dijeron, `te confundí, pensé que eras una mujer`, pero que siguieron escuchando".

Nacho utilizó en su favor el tiempo que Gustavo dejó y saludó a Gustaff, su antiguo compañero: "¿Dónde estás? Esa nariz no la puedo dejar de ver".

Agradeció el apoyo de Sarandí a lo largo de esta década que lleva poniendo las cosas en su sitio: "Si uno hace periodismo, molesta. Por eso es fundamental el respaldo de la dirección, que le pone el pecho a las balas".

El momento más emotivo y conmovedor llegó con las palabras finales de Nacho. "Quiero dedicar este Iris a alguien que no está. No sólo no está en esta ceremonia, sino que no está en la tierra. Tampoco puedo decir que está en el cielo. Para mí debe de estar en el infierno y disfrutándolo. Es para Gustavo Escanlar, uno de los pilares del programa". Y el salón ovacionó con aplausos.

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