Poder que mata
Título original: fair game | Director: doug liman | Actores: naomi watts, sean penn, sam shepard, noah emmerich, michael kenny | Género: thriller/drama | Duración: 106`
El caso es real. Valerie Plame era una agente encubierta de la CIA que trabajaba en misiones vinculadas a armas nucleares. Su marido, Joe Wilson, que había sido embajador en países africanos, fue enviado a Níger para comprobar si ese país le estaba vendiendo uranio a Irak. Su conclusión fue negativa, de la misma forma que nada arrojaban las investigaciones de Plame sobre existencia de armas de destrucción masiva en manos de Sadam Hussein. Pero el gobierno de George W. Bush estaba decidido a ir a la guerra, por lo que había que desacreditar lo que este matrimonio sostenía. La idea fue revelar la verdadera identidad de Plame y su trabajo (sólo su marido y sus padres sabían que estaba en la CIA), y mostrar a la pareja como mentirosa. La película de Liman (Identidad desconocida) recorre dos carriles: el del thriller, que posibilita el caso real, contado sin medias tintas pero tampoco yendo muy al hueso, y el del drama personal que vive una pareja que ve tambalear su matrimonio por lo que le está sucediendo y por la vida que lleva. Tanto Watts como Penn son solventes en sus respectivos personajes, para lo que cuidaron incluso el parecido físico. Si bien la principal protagonista es Watts, vale detenerse en Penn e imaginar lo mucho que debe de haber disfrutado pronunciar ciertos diálogos, conociendo su crítica postura política frente a la administración Bush. Un film interesante que sin duda toma partido.
Un feriado particular
Título original: il pranzo de ferragosto | Director: gianni di gregorio y simone riccardini | Actores: gianni di gregorio, valeria de franciscis, marina cacciotti, maria cali | Género: comedia | Duración: 75`
Gianni vive con su nonagenaria madre. En el feriado del 15 de agosto, el administrador del edificio le deja a su madre (a la que se suma la tía), a cambio de perdonarle varias deudas. Para colmo, su médico está de guardia y le trae a su mamá. La casa se transforma en una especie de residencia de ancianas, a cual más pintoresca. Ni Di Gregorio ni las mujeres son actores profesionales, lo que ayuda a imprimir un tono de documental casero, dando frescura y calidez a una historia muy disfrutable que hasta permite reflexionar sobre cómo tratamos a los ancianos.