A propósito universal
Podría (tal vez debería) ser el canto del cisne para Babasónicos. O para la banda que nació con Jessico y consiguió, a partir de ahí, amalgamar la dulzura, la soberbia y el ingenio en canciones tan pegadizas y encantadoras como volátiles. En A propósito recorren todos los lugares comunes de sus anteriores títulos: la voz que alterna entre la afectación y la indiferencia de Adrián Dárgelos, las sinuosas líneas de bajo que el fallecido Gabriel Manelli patentó, las armonías vocales (esas que nunca se escuchan cuando la banda toca en vivo) y esa tensión entre el rock más estridente y la balada pop más seductora. Fórmula pura. Aún así, los argentinos consiguen despertar(se) de la modorra con temas como Tormento, Deshoras y En privado, entre otros. Así de reluciente y resistente es el estilo que los argentinos se armaron para sí mismos, uno que los distingue de lo que se hace en el rock argentino -que implosionó creativamente luego del incendio en Cromañón- de manera instantánea. Pero hacia la última canción del disco lo que predomina es la sensación de haberlo escuchado todo antes. Y algunas veces demás. (F.M.)
Sibyla vaine
Largas madrugadas bizarro records
Largas madrugadas es el primer disco de Sibyla Vaine, un proyecto de Orlando Fernández, ex integrante de los grupos de rock Cadáveres Ilustres y Exilio Psíquico y actual bajista de Buitres.
Si se considera el currículum resulta esperable que el disco se sitúe tranquilamente dentro de lo más clásico del rock vernáculo. Si se considera que el nombre del grupo remite a Oscar Wilde tampoco puede sorprender el tono oscuro. De hecho en el disco nada sorprende y eso para algunos puede ser un problema.
En cualquier disco se valora la presencia de cierto hilo conductor, o de una armonía estética. Pero en Largas Madrugadas el tono de los 15 temas es demasiado similar, de a momentos las melodías resultan muy parecidas, casi repetitivas: es un disco sin tropezones, ni grandes aciertos. La voz grave del vocalista encierra las canciones en una atmósfera lúgubre, el hábitat indicado para versos oscuros y melancólicos con algún destello poético, como los que Sibyla Vaine canta. (X.A)