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Este mes comenzó En casa, con Maru, el debut de Maru Botana en elgourmet.com. En esta entrevista habla del nuevo programa, su familia y el regreso a la TV abierta.
Por: Analía Filosi
Hace doce años andaba en patines por los estudios de Utilísima haciendo el programa Todo dulce. Carisma, espontaneidad y mucha naturalidad le abrieron las puertas de la TV abierta y se convirtió en figura de Telefé. Allí, entre otras cosas, condujo Sabor a mí durante diez años. Un día el programa se terminó, no había propuestas para ella y la pantalla chica se quedó sin Maru Botana. Se la extrañó. La señal elgourmet.com advirtió ese vacío y le propuso sumarse a su programación. El debut se concretó el pasado viernes 11 del 11 del 11, fecha que la cocinera tomó como una muy buena señal para estrenar En casa, con Maru (viernes, 23 horas).
"Estuve cinco años en Utilísima y creo que en la vida y en todo voy como pasando etapas, y para mí Utilísima fue una etapa. Me gustaba probar otras. En un punto soy bastante conservadora y en otro desafiante, y se me proponía una cosa diferente. La verdad que me cerraba", reflexiona sobre lo que, en términos futboleros, se podría comparar como un pase de River a Boca. Utilísima y elgourmet.com son dos grandes del rubro gastronómico en la TV cable.
"Para mí era como un desafío porque me proponían un programa que no tenía nada que ver con lo que estoy acostumbrada a hacer, involucra más a Maru persona, Maru en todo. Entonces me pareció más interesante que ponerme detrás de una cocina a cocinar. Son muchos años de cocina y me divierte más el contacto con la gente, que me conozcan de otra manera. Utilísima era otra vez lo mismo, ponerme a cocinar, y no me tentó", explica.
En casa, con Maru se desarrolla en la verdadera casa de la cocinera y muestra su día a día, rodeada de su marido Bernardo -ella le dice Bernie- y sus seis hijos, desarrollando tanto su rol de esposa y madre, como el de cocinera, empresaria, vecina, amiga, hija. Cada semana soluciona desde un pijama party o un día de picnic, pasando por un cumpleaños infantil, hasta una repentina comida entre amigos o un intercambio con sus vecinos. "La verdad que me salió del alma. En un principio la idea era hacerlo en un campo y me había enganchado porque mi marido trabaja en el campo, a mis hijos les encanta la naturaleza. Me pareció súper interesante. En una de las charlas surgió la duda de cómo lo íbamos a hacer y yo lancé `¿por qué no lo hacemos en casa?`. Hubo como un silencio y dije `esperen que lo voy a hablar con mi marido`. Salió entonces la idea. Lo hice por una cuestión de los chicos, porque tenía que explicarles la historia, ellos tenían que estar, era complicado mover seis chicos de un lado para otro con su vida totalmente diagramada… Me encanta involucrarlos y estar con ellos en mi trabajo, pero tampoco quiero torturarlos. Una cosa es que lo hagan naturalmente y otra es forzarlos a hacer algo que por ahí no tienen ganas", cuenta.
-¿Alguno te dijo que no? ¿Tuviste que convencer a alguno?
-No, la verdad que no. Obviamente que algún día estaban más cansados. El de 7 es al que menos le gusta y también a la nena de 10. No hubo un planteamiento de entrada, les venía hablando, y ellos lo tomaron. Claro que cuando llega el momento se dan cuenta de que es trabajo. Cuando alguno no tenía ganas de hacer algo, trataba de relajarme por otro lado y dejarlo, pero realmente fue en muy pocas ocasiones. Lo hacían naturalmente. Es un poco lo que les pasa hoy con las fotos, están cansados de ellas porque las están haciendo desde que nacieron. Pero después se enojan también, porque cuando hice la propaganda de las hamburguesas y no estaban, me decían: "Mamá, todos nos dicen que son hijos falsos" (risas).
-¿Ves a alguno con pasta de seguir tu camino?
-Al más grande, que tiene 12 años, lo veo con pasta de seguirme en la parte de negocios. En los programas le gusta la parte de producción. Las dos chicas nos muestran como una veta artística, pero no sé para dónde va a disparar. Les gusta mucho la parte de arte en todo sentido, el canto, la pintura… y cuando las ves en el programa te da la impresión de que alguna va a ir por ese lado. Creo que todavía no son muy conscientes de todo esto, son chicos. Yo no soy de familia de famosos. Cuando me planteo cómo empecé, fue tan raro y tan loco que no sé qué va a pasar con ellos. Creo que ahora lo disfrutan y por ahí es un aprendizaje. Yo quiero que de todo esto les quede un lindo recuerdo.
-Un recuerdo del que participa toda la familia, hasta cocinás con tu mamá.
-Yo me muevo y mi vida es mi familia, por eso me parecía una idea linda. En mis programas en vivo contaba todo lo que me pasaba, todo lo que hacía, y quería en el cable poder mostrar un poco cómo es mi vida, cómo me las arreglo, la cantidad de chicos que van y vienen todo el tiempo… Era un poco esa la historia. Lo lindo de haberlo hecho en casa es que es totalmente natural.
VIVO VS. GRABADO. Pasar de la adrenalina y la inmediata respuesta de un programa en vivo, a la "rigidez" que podría significar un programa grabado en cable fue lo que en un principio asustó un poco a Maru. Pero tras haber grabado los trece programas que componen el ciclo En casa, con Maru, la comunicadora se siente ampliamente satisfecha con la decisión tomada. "No es que grabar me diera miedo. Si hay algo que me encanta del aire es el recibimiento y la gente que me dice `Maru, me das ánimo`, `me divertís`, la gente que está enferma. Me llega mucho toda esa respuesta y el vivo es eso, el momento, el día a día, lo que te pasó. El grabado es otra cosa y me da un poco de cosa que la gente no perciba eso. Yo también lo extraño, me gusta mucho el aire. Tengo eso del acercamiento a la gente, que no me vean lejos. Que vean que soy una persona normal como todos, que mientras cocino les cuento lo que me pasa. Creo que es lo que más les divierte", remarca.
Su añoranza de la TV abierta es algo que repitió en tantas entrevistas previas a su debut en elgourmet.com, llegando incluso a decir que igual volvería por un canal distinto a Telefé, que el canal de las tres pelotas tomó nota y fue a buscarla. "Tengo una propuesta para el año que viene. Tengo ganas de hacer algo en lo que realmente me sienta cómoda y feliz. No sé si sería el mismo formato de Sabor a mí, pero sí con la misma energía. Me voy a dedicar a pensar, ver si es algo que me tienta, que me cierra. Con los chicos, parece mentira pero es complicado elegir el programa o el horario. Yo tengo horarios difíciles, soy libre y feliz trabajando cuando ellos están en el cole. Por más que quieras y te parezca genial, hay cosas para cada etapa. Hoy en día los fines de semana son para mis hijos, son sagrados para mí, entonces me costaría si fuera un fin de semana", analiza.
También tiene una propuesta para hacer un nuevo programa en elgourmet.com en 2012. Aún no sabe qué sería, lo que tiene claro es que nunca podría hacer algo que tuviera que ver con el género reality. "No puedo hacer de mala, de jurado no sirvo para nada. No es fácil encontrar un programa. Estamos viendo el tema de la solidaridad, que a mí me encanta y por ahí encontrar una veta con eso. La cocina me va en el corazón, la disfruto horrores, me encierro y cocino y cocino, es un placer para mí cocinar. Me encanta también el exterior, entonces la idea es hacer algo afuera, pero está el tema de viajar por los chicos. Entonces sería en época de vacaciones o al aire libre no lejos de acá".
NATURALIDAD. En En casa, con Maru, no sólo aparecen los seis hijos de Maru, sino también su marido. "Se lo ve poco porque se fue con mi hijo Agustín a ver a Los Pumas al Mundial de Rugby. Casi se mueren los productores cuando se fue, pero era un viaje divino y me parecía genial que lo hicieran. En esas cosas le doy mucha importancia a la vida, a la familia. Mi corazón me marca las prioridades", destaca Maru.
La comunicadora se sabe una mujer famosa, pero no quiere que eso afecte la vida de sus seres queridos en lo más mínimo. "Es difícil a veces tener una mamá famosa, ir por la vida con ella caminando. Yo trato de hacérselos lo más liviano posible. A veces vamos al shopping y empieza la gente a corrernos, y se ponen nerviosos, sobre todo los varones. Yo quiero que vean que es natural, aunque obviamente tenemos que tener otra alerta", explica. "Acá la gente es divina, súper cariñosa, lo único que hace es darte cariño, eso me emociona", agrega y enseguida le viene a la mente una anécdota reciente: "El otro día fui con mi hijo de 7 años al shopping para hacerle el pasaporte y cuando pasamos por el patio de comidas, dos colegios se pusieron de pie, nos aplaudieron y gritaron `Maru, Maru`. Le dije a mi hijo: `Mati, mirá, qué lindo`. Es emocionante, son las cosas lindas y que valen la pena. A veces uno se preocupa porque ve las cosas medio dadas vuelta, lo que está pasando, que le dan importancia a cosas que no la tienen y te amargás un poco, porque te cuesta más charlarlo".
Aún sabiendo todo el trabajo que da ser madre, Maru no se anima a decir que ya no se embarazará. "Yo nunca cierro la fábrica porque es un karma dentro de mí. El otro día una chica me dijo `soy de Cáncer, nací para ser mamá`. Y yo le respondí `soy de Leo y también nací para ser mamá`. Tengo una cosa con la maternidad terrible, me apasiona, es lo más lindo de mi vida. Después de lo que me pasó con Facu (N.de R: su sexto hijo falleció de muerte súbita), a Bernie, que no tiene la misma distancia que yo, le costó un poco encarar el nacimiento de Juan Ignacio (su último hijo). Fue bastante premeditado y no sé si estoy para forzar otra historia. Si viene, viene, pero la verdad que la idea es que no porque lo que pasamos fue bastante fuerte", señala a tres años de lo ocurrido. Juan Ignacio llegó a su vida hace poco más de año y medio y fue fundamental. "Para mí fue buenísimo porque fue una apuesta a la vida total y Dios me ayudó muchísimo, estoy súper agradecida. Tengo mi premio y mi regalo, y mi angelito en el cielo. Más no puedo pedir".
-Y el cariño de la gente que mucho te apoyó en ese momento.
-Te juro que me impresiona día a día. Tengo gente que todavía me sigue escribiendo. Voy a la Iglesia y los abrazos y los besos al día de hoy son conmovedores, te morís. Cómo les llegó, se emocionan, lloran cuando se acuerdan. Realmente me pone la piel de gallina. Yo lo llevo dentro de mí todos los días de mi vida y que la gente comparta ese sentimiento realmente es fortísimo.










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