Dinero digital y fuera de control

Bitcoin, el nuevo tipo de moneda.

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Newsweek

Y qué si la gente pudiese usar internet para crear una nueva clase de moneda, una que no involucre a gobiernos y bancos centrales y pudiera ser usada anónimamente como si fuera efectivo? Esa es la idea detrás de Bitcoin, una moneda virtual que atrapó la atención de informáticos, especuladores financieros y narcotraficantes. Por primera vez se puede comprar cualquier cosa online sin dar ni el número de tarjeta de crédito, ni información de la cuenta bancaria y, principalmente, sin dejar rastros.

Cientos de sitios aceptan bitcoins para comprar autos, computadoras y servicios profesionales. La moneda se comercializa en un puñado de cambios de bitcoin, donde el precio fluctúa basado en la demanda. No hace mucho, un bitcoin se vendía por menos de un dólar pero en meses recientes el preció trepó a ocho dólares, después a 20 y a más de 30, antes de caer a 18 dólares, su precio actual.

¿Qué es exactamente lo que se está vendiendo? Un bitcoin es un código encriptado que puede ser descomprimido de internet y guardado en un monedero digital. El concepto lo propuso un misterioso hacker llamado Satoshi Nakamoto, quien publicó un documento describiendo una manera en que las computadoras conectadas a internet podían ser utilizadas para crear una "criptomoneda" no regulada.

El senador por Nueva York, Charles Schumer, recientemente se refirió a Bitcoin como "una forma online de lavar el dinero", después de saber de un galpón online llamado Silk Road donde los vendedores publicitan toda clase de productos ilegales -marihuana, hashish, LSD, éxtasis, cocaína, heroína- y donde la única moneda aceptada es bitcoin.

Hoy hay cerca de 6,5 millones de bitcoins en circulación en todo el mundo. El suministro está controlado por algoritmos y el total máximo en el mercado será de 21 millones de monedas en 2030.

Uno puede acumular bitcoins en una PC pero es un trabajo demasiado intenso de computación, que se hará más difícil a medida que aumente la existencia de bitcoins. Algunos han llegado a juntar cientos de máquinas para generar bitcoins (minar, en la jerga).

La mayoría los compra en un cambio. Algunos ya están acumulando bitcoins, esperando una burbuja que les dé cientos o miles de dólares por moneda. El mayor titular cuya identidad se desconoce, tiene 300 mil monedas, que actualmente suman unos seis millones de dólares, dice Donald Norman, quien dirige la londinense Bitcoin Consultancy, que asesora a las compañías que intentan sumarse a la acción.

Norman dice que el poder de Bitcoin es que puede liberar a la gente de la tiranía de los intermediarios: bancos, compañías de tarjetas de crédito o transportadores de dinero como Western Union.

Pero para muchos su encanto reside en la oportunidad de hacerse rico rápidamente subiéndose temprano a la próxima moda de Internet. Pero, invertir en bitcoins aún es extremadamente riesgoso. No se sabe quién maneja los intercambios y no se puede estar seguro que los muchachos no tomen el dinero y huyan.

Para aumentar el riesgo, las autoridades podrían entrar en acción. Pero aún si los bitcoin desaparecen, surgirán otros. "Ahora que tenemos la tecnología para crear monedas descentralizadas", dice Norman, "definitivamente están aquí para quedarse".

Bitcoin, la moneda digital

Creada en 2009 por Satoshi Nakamoto, Bitcoin es una moneda electrónica que no depende de ningún organismo central, sino que recurre a un sistema de P2P (peer to peer, es decir una red de computadoras interconectadas) para realizar las transacciones. Todos los usuarios con una dirección Bitcoin pueden generar esta moneda y transferirla entre sus pares. Como la base de datos del sistema está distribuida, en vez de localizada centralmente, es muy difícil su manipulación.

Tres palabritas

¿Son las passwords una cosa del pasado? Al parecer sí. Hoy, el típico internauta tiene decenas de cuentas online. Si realmente quiere estar seguro, necesita tener una password para cada una, y cada password necesita ser increíblemente complicada con una mezcla de mayúsculas, símbolos y números. ¿Quién puede acordarse de todo eso?

Los científicos informáticos buscan alternativas. Pero la mayoría de los intentos no han sido buenos. Lectores de huellas dactilares requieren un hardware especial, y mucha gente los encuentra escalofriantes y no los quiere usar. Las tarjetas inteligentes y las fichas se pueden perder o ser robadas.

Markus Jakobsson, un investigador con un doctorado en informático, ha creado algo que llamó fastwords. En lugar de inventar una password intricandísma, simplemente hay que unir tres palabras que le vengan a la mente y que solo las conozca usted. Por ejemplo si un día camino al trabajo ve a un niño con un globo, podría escoger "trabajo niño globo".

Las fastwords representan un paso en la dirección correcta pero no son la tierra prometida. Alguien, de alguna forma, necesita crear algo radicalmente diferente -y radicalmente mejor- que lo que tenemos ahora.

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