Eloísa Capurro
En los días de lluvias y cielos nublados que pasaron las playas quedaron desiertas. Pero, aunque sin gente en el agua, estuvieron lejos de ser días tranquilos para los guardavidas de las costas esteñas. En Canelones la brigada seguía negociando con la intendencia las condiciones para bajar a las playas. Hoy, dicen, no pueden ir a trabajar "desnudos". En Rocha todavía no se firmaron los contratos -zafrales- con los 127 guardavidas, y seguían con reuniones durante esta semana. Y en Maldonado los 204 guardavidas contratados para los próximos tres meses comenzaron a trabajar recién el fin de semana pasado.
Los reclamos son similares en todos los departamentos. Que la intendencia les pague los torpedos (los clásicos salvavidas naranjas), protectores solares, uniformes o lentes de sol. Que les dé más horas de entrenamiento. Que ponga más puestos. O que les construya las casetas, para poder bajar a las playas. Y las negociaciones siguen hasta último momento.
En Canelones los 175 guardavidas esperaban comenzar a trabajar el 1º de diciembre, pero ya casi en Navidad las playas del departamento canario (que están todas habilitadas) siguen sin casetas. O uniformes, o torpedos, o patas de rana. "No es un conflicto por parte de los trabajadores, pero no hay nada para trabajar", dice Darío Travieso, miembro de la Asociación de Guardavidas de Canelones. Al cierre de esta edición las negociaciones con la Intendencia continuaban.
No es la primera vez que se da este problema. La temporada pasada también se había previsto bajar a las playas el 1º de diciembre. Recién se logró el 23. Hoy, además, negocian la instalación de seis puestos nuevos de control, para evitar las distancias que se generan entre torres. "Hay compañeros que tienen dos kilómetros entre puestos. Entonces hay que vigilar la zona de cobertura, más la zona de peligrosidad que esté anexada", dice Travieso.
La asociación aduce que si ellos se hicieran cargo del servicio, las cosas serían diferentes. Hoy dependen de la división de Deporte de la comuna canaria, y no de la división Turismo, como quisieran. "Ahora se aprobó un proyecto para abaratar el costo del boleto en ciertas localidades. Y llegan personas que por primera vez van a ver la playa y no saben cómo manejarse. Si nos dijeran, podríamos hacer una prevención anticipada".
En Rocha tampoco comenzó la temporada. Al menos para los guardavidas. La bajada estaba planificada para el 10 de diciembre, pero al cierre de esta edición no se había efectuado. Si bien la brigada consiguió la apertura de dos nuevos puestos y tres nuevos retenes (es decir cuerpos de guardavidas suplentes) para cubrir los 180 kilómetros de costa, todavía no se acordó el período de entrenamiento. Hoy los guardavidas rochenses entrenan 10 días antes de la temporada. Muy lejos de los tres meses que se aplican en Montevideo o a las seis semanas de las que dispone Maldonado. Y por eso buscan una extensión, gradual, a 60 días.
Igual, una vez que bajen a las playas, estarán mejor que el año pasado. Por primera vez la intendencia les brindará implementos básicos como lentes de sol, protectores solares o patas de rana, después de que reprobaran una inspección del Ministerio de Trabajo el año pasado. "La vestimenta es algo que siempre ha costado. Pero en este momento estaríamos contando con la mayoría de los implementos para poder bajar a trabajar", dice Alberto González, de la Asociación de Guardavidas de Rocha.
En Maldonado, el conflicto que se vislumbraba, logró solucionarse. El fin de semana pasado los guardavidas comenzaron a trabajar una vez que las casetas -prefabricadas como las que se instalan en toda la costa, incluso en Montevideo- quedaron instaladas.
Allí la intendencia les da protectores solares, torpedo, uniformes y comenzaría a otorgar también lentes de sol. Aunque patas de rana y silbato, corren por cuenta de los guardavidas. "Es algo personal", dice Richard Corbo, de la Asociación de Guardavidas de Maldonado. Para esta temporada lograron mantener un mínimo de dos guardavidas por torre.
Lo que todavía se negocia es, también, una extensión del entrenamiento, pasando de 36 horas a 70 horas. Y, como en el resto del Este, tienen el problema de su calidad de zafrales. "Los contratos son por 100 días de trabajo. Tenemos alrededor de 20 compañeros que están todo el año, porque se desempeñan en las piscinas municipales durante el invierno. Pero el resto, todos los años tenemos que revalidar", dice Corbo.
La situación se repite en todos los departamentos costeros, que miran de reojo a los guardavidas de Montevideo, todos con contratos permanentes. Incluso en Canelones, donde también se los contrata anualmente, la falta de implementos y los reclamos por más entrenamiento, hacen que los guardavidas de la capital sean algo así como una élite.
Día tranquilo. Es un día gris y no hay nadie en la playa. El mar pica y el ruido de las olas se alterna con los pelotazos de un único grupo de jóvenes que se adueñó de la arena. El torpedo naranja descansa dentro de la caseta amarilla donde Federico y Gabriel charlan y escuchan la radio, uno sentado en una reposera, el otro cruzado de piernas sobre un tablón. La bandera está roja, pero es un día tranquilo para dos guardavidas de Montevideo.
"La mayoría del tiempo es un trabajo tranquilo, pero cuando pasa algo sos el único que está apto para resolver la situación", dice Gabriel. Él y su compañero hace tiempo que están en esto. Ambos superan los 35 años y los 15 años en la profesión. Tienen la piel curtida por el sol, y un físico entrenado tres meses antes de que comience la temporada para superar una rigurosa prueba de suficiencia.
Pero ellos, de una forma u otra, están todo el año dedicados a esto. Federico, como la mayoría de los 160 guardavidas montevideanos, tiene un segundo trabajo: es guardavidas en un club. El de la playa, para él y para el resto de la brigada, es un trabajo anual. Es que están presupuestados por la comuna con un sueldo que ronda los 19.000 pesos. Se paga todo el año, aunque el trabajo arduo sea solo durante los tres meses de verano.
No sucede así en otros departamentos. En Rocha, Alejandro (ver recuadro) vende tablas de surf durante el invierno. Los guardavidas (zafrales) de Maldonado viajan por convenio a España una vez que el calor deja las playas esteñas.
Algo que también hacen los guardavidas montevideanos, pero manteniendo el contrato. "Yo entreno todo el año", dice Federico. En la temporada trabajan de lunes a domingo, de 8 a 20 horas, y los feriados. Así acumulan horas extras que le permiten viajar, pero seguir cobrando el sueldo. Los que eligen quedarse en Montevideo, dan charlas de prevención en escuelas, liceos y UTU, o dan clases de natación. También con el sueldo municipal.
No hay descanso, dicen, salvo cuando lo dicta el tiempo. "Hoy estuvimos todo el día sentados. Pero estamos preparados para correr más de 100 metros, tirarnos al agua fría, dar un masaje cardiorespiratorio, atender un coma y hacer asistencias en la arena", dice Gabriel. Aunque en un día gris como ese vienen bien esas revistas que se apilan dentro de la caseta.
Alejandro, desde Rocha, dice que lo de los salvavidas es un trabajo, ante todo, de responsabilidad. Aunque mucha gente no lo crea cuando los ve hablando con la muchacha del bikini más tentador.
"No es un juego", dice. "Si se ahoga alguien porque estabas cargándote una mina tenés una responsabilidad penal".
En invierno, surf o estudios
Alejandro San Martín hizo su primer rescate a los 16 años. Fanático del surf, estaba en una playa de Aguas Dulces con amigos, cuando advirtió que algo pasaba a lo lejos. Salieron del agua, corrieron varios kilómetros y encontraron a seis personas en una situación extrema. Estaban atrapados por la corriente. "Nunca me voy a olvidar la imagen del primero que saqué", dice Alejandro, hoy guardavidas titulado desde hace más de 10 años. Durante el invierno vende tablas de surf hasta que arranca la temporada. Y sigue unos estudios que tiene bastante estancados. Después de terminar la secundaria, Alejandro ingresó a la Facultad de Veterinaria. Todavía a sus 36 años le quedan dos para recibirse. "Laburando con las tablas, más el verano, se te complica", dice.