Hubo una época en este país en donde ir a la escuela pública no era una mala palabra. Era, más bien, el común denominador. Y eso no significaba que teníamos a toda una población de niños sin asistir por paros de los maestros, en aulas lejanas a las condiciones ideales y hasta con bajos niveles de rendimiento. Hubo una época en la que no había que pagarle a los estudiantes solo para que se quedaran en el liceo. Y no fue hace tanto tiempo. La nota central de este informe habla de los planes de asistencia del Estado. Pero habla también de la educación. Porque es en las aulas donde uno aprende sobre la igualdad de oportunidades, donde uno se siente ciudadano, donde accede a herramientas para mejorar en la vida. Y además aprendemos normas básicas para vivir en sociedad, juntos. Por estas cosas es que la crisis educativa que vive hoy el país es tan importante. No solo se juega el futuro de buena parte de la población. También está en juego el tipo de sociedad que queremos construir: una unida, o una partida en dos.