Recuperación

Detroit, la capital de la industria automotriz, estaba condenada a desaparecer pero acaba de terminar su mejor año. Y hasta consiguió una ayuda de un duro, Clint Eastwood.

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Prisionero de sus augurios

El martes son las primarias republicanas en Michigan, y allí Mitt Romney, que es hijo de un ex ejecutivo de la industria automotriz y ex gobernador del estado, va a tener que explicar qué quiso decir con su columna titulada "Dejen que Detroit vaya a la bancarrota" en la que rechazaba el rescate propuesto por el gobierno de Barack Obama. Su principal rival, Rick Santorum aprovechará esa expresión de deseo al máximo.

Jean Palou Egoaguirre (*)

No por nada Detroit es conocida como Motor City, Motown o la "capital mundial del automóvil".

Desde que a comienzos del siglo XX Henry Ford ofreciera cinco dólares la hora a sus trabajadores para armar el Ford-T -el sueño americano en cuatro ruedas-, esta urbe ha sido inseparable de los motores, y su destino ha rugido según las revoluciones de los "Tres Grandes": Chrysler, Ford y General Motors. La ciudad, una de las más golpeadas por la crisis económica en Estados Unidos, ha crecido y decaído al ritmo de su industria automotora; en pleno auge de los Cadillac, en la década de 1950, la metrópolis llegó a ser una próspera ciudad industrial de dos millones de habitantes, pero en la última década -junto con la feroz competencia de los autos asiáticos y el aumento del precio del petróleo- ha perdido un residente cada 22 minutos, y según el Censo 2010, hoy sólo viven 713 mil personas en Detroit, 238 mil menos que en 2000.

La crisis de 2009 le dio un golpe casi fatal, con sus marcas automotrices de bandera al borde de la quiebra, sus arcas fiscales en déficit, miles de propiedades abandonadas, una policía reducida a la mitad -y sus cuarteles atendiendo sólo siete horas al día- y un desempleo récord del 29%, el más alto del país.

Segundo tiempo. Tres años después, sin embargo, Motor City parece estar acelerando nuevamente. Eso, al menos, es lo que asegura Clint Eastwood.

En uno de los spots más políticos y controvertidos del último Super Bowl, el actor y director -quien en el film Gran Torino" interpretó a un ex empleado automovilístico de Detroit- protagoniza la campaña de Chrysler, en la que más que hablar de autos, apela en tono patriótico a la asombrosa recuperación de la ciudad y se le muestra como una metáfora de que es posible el repunte de la economía de todo Estados Unidos.

"Es medio tiempo en América. La gente está sin trabajo y nadie sabe qué hacer", dice Eastwood con su clásica voz carrasposa. "La gente de Detroit sabe algo de esto. Ellos casi lo pierden todo, pero todos pujamos juntos, y ahora Motor City está peleando de nuevo", señala, mientras se suceden imágenes de la ciudad, cuya economía ha ganado dinamismo en los últimos meses y hoy registra un desempleo de 9,7%, aún entre los más altos de Estados Unidos, pero mucho mejor que hace tres años.

"Detroit nos muestra que se puede (...) El mundo va a volver a oír el rugido de nuestros motores", agrega el actor, para luego concluir con una frase que levanta polvo: "Nuestro segundo tiempo está por empezar".

En medio de un año electoral, el aviso sacó ronchas entre republicanos. El reconocido estratega político Karl Rove dijo sentirse "ofendido" y no dudó en enlazar la metáfora deportiva del "segundo tiempo" con un llamado a apoyar la reelección del presidente demócrata Barack Obama, mientras que Eastwood -un republicano que en 2008 votó por John McCain- ha debido aclarar que él no es un "monigote" del mandatario, como se le ha criticado.

Comentaristas y blogueros, en tanto, han escrito extensamente sobre cómo el plan de rescate de 65.000 millones de dólares que promovió Obama para salvar de la quiebra a General Motors y a Chrysler, y que fue rechazado por un grupo importante de republicanos, ha sido exitoso para la recuperación de la industria automotora y -por consiguiente- de buena parte de Detroit.

Las cifras del mercado automotor iban en caída libre antes del rescate. Según un reporte del Congreso, entre 2000 y 2008 se perdieron 435 mil empleos en este sector -un tercio del total-, mientras que los "Tres Grandes" habían bajado su participación en el mercado local de 64,5% en 2001 al 47,5% en 2008. La crisis empeoró su situación: luego que en 2007 se vendieran 16,2 millones de vehículos en Estados Unidos, la demanda cayó 35% en dos años, y hacia 2009 sólo se comercializaron 10,6 millones de autos nuevos, uno de los peores registros en 25 años.

Fue por entonces que la revista Rolling Stone dedicó un largo reportaje, que más parecía un obituario, a la decadencia post-apocalíptica de Detroit, bajo el título "Motor City Breakdown".

Sin embargo, el escenario ha cambiado radicalmente en los últimos dos años, luego que el gobierno adquiriera el 60% de General Motors y ayudara financieramente a Chrysler (que ahora tiene participación de la italiana Fiat). Después que estuviese a punto de caer en bancarrota, GM declaró en enero que obtuvo ganancias por 7,6 mil millones de dólares en 2011 -las mayores de su historia-, y puso metas de 10 mil millones de dólares para este año; Chrysler, en tanto, reportó ganancias por 225 millones de dólares en el último cuarto de 2011, frente a las pérdidas por 652 millones de dólares en 2010, ha sumado unas 10 mil plazas de empleo y ya ha pagado cerca del 90% del dinero que le prestó el fisco.

Esto le ha dado un empujón a Detroit y a todo el estado de Michigan, que, según un análisis de Bloomberg, fue el estado que tuvo la segunda mejor performance económica en Estados Unidos en el último tramo del año pasado.

ciudad orgullosa. Los residentes de Motor City toman con orgullo este repunte, y se sienten identificados con el nuevo eslogan de la campaña de Chrysler, "Imported from Detroit", "importado de Detroit". "Nuestra piel es dura y nuestro orgullo profundo", dice Daniel Cherrin, ex director de comunicaciones de la ciudad y experto en relaciones públicas. "Y cuando se trata de nuestra industria, lo tomamos como personal".

"Detroit es resiliente. Podemos tomar los golpes pero volveremos a pelear, sobrevivir y crecer una vez más", añade.

El resurgimiento de Detroit también ha tenido repercusiones políticas. "Cualquiera que sea el eslogan de campaña de la reelección de Obama, el no oficial podría ser `Bin Laden está muerto y General Motors vivo`", ironiza John Dickerson, columnista de Slate, quien destaca cómo "el renacimiento de Detroit complica el argumento de Mitt Romney (candidato favorito para la nominación republicana) de que Obama no entiende cómo funciona la economía".

El punto se refuerza si se considera que Romney escribió en 2008 una columna en The New York Times titulada "Dejen que Detroit se vaya a la bancarrota", en la que rechaza duramente el plan de Obama para rescatar la industria automotora. "Detroit necesita un vuelco, no un cheque", escribió el republicano, quien nació en la ciudad y cuyo padre fue gobernador de Michigan. Ahora sus palabras podrían perjudicarlo, ya que en dos semanas se celebrarán primarias en ese estado y hasta ahora corre en desventaja.

Motor City y Clint Eastwood podrían pasarle la cuenta.

(*) El Mercurio, Chile /GDA

435

mil empleos se perdieron en la industria automotriz entre 2000 y 2008. Eso era un tercio de los puestos.

238

mil personas se fueron de Detroit desde 2000. Se va de la ciudad un residente cada 22 minutos.

7,6

mil millones de dólares ganó, General Motors en 2011. Venía de estar al borde de la bancarrota.

65

mil millones de dólares destinó el gobierno de Obama para el salvataje de la industria automotriz.

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