Paula Barquet
El pollo, asado en un medio tanque la noche anterior, se mantiene tibio para quien quiera "picotear". Pero son las 11 de la mañana y la mayoría está más afín de compartir unos mates, jugar al truco o simplemente reposar al rayo del sol. Unas 20 personas custodian, así, la "Carpa de la Dignidad" que la Confederación de Funcionarios del Estado (COFE), instaló el 6 de octubre frente al Palacio Legislativo.
Por las noches "salen guitarreadas y trucos, por qué no". Alguna tarde "se arma un picadito" sobre el césped del predio (público) mientras las mujeres aprovechan a broncearse, según relatan.
"No estamos perdiendo el tiempo", advierte una de las presentes. "Este también es un momento que se aprovecha para charlar y discutir cosas de los sindicatos a los que pertenecemos".
Suena Se viene el estallido, de Bersuit Vergarabat. También se oye, a través de los parlantes que otras veces amplificaron actos o asambleas, Joaquín Sabina, Silvio Rodríguez, La Vela Puerca. El disc jockey ese mediodía es Gonzalo, que llegó de Salto especialmente para "respaldar" y demostrar "compromiso" con la Confederación. "El discurso está bien, pero los hechos, las medidas de lucha, eso es lo que vale", sentencia Gonzalo, secretario general de la mesa departamental que tiene COFE en ese departamento.
Pidió tres días libres y le dieron dos por fueros sindicales. En total, pasará unas cinco noches reforzando, explica, la guardia nocturna. Alegre a pesar del cansancio y colorido en su vestimenta, este veinteañero selecciona sus palabras antes de enunciar, elocuente: "Llegamos a este extremo porque no hemos tenido respaldo de este gobierno intransigente".
"COFE en lucha", avisa la bandera madre, colocada a la entrada de la carpa. Los nombres y colores de los 47 sindicatos filiales de la Confederación se superponen en el resto del espacio libre. La estructura es grande, hay lugar para todos.
La misma consigna de "lucha" encabeza, en grandes letras rojas, el folleto que los sindicalistas distribuyen entre los transeúntes que se acercan. Se agrega: "Reparto de la torta con todos y no solo para los ministros y cargos de confianza del gobierno!!! La reforma del Estado y las condiciones de trabajo tienen que negociarse con los sindicatos y la sociedad".
Igual, los activistas presentes deben estar preparados para explicar su plataforma reivindicativa. Que quieren una negociación colectiva real, un presupuesto digno, un salario mínimo de 14.427 pesos. Que piden respeto a la carrera administrativa. Que en la reforma estatal deben participar los trabajadores.
Un grupo de mujeres conversa al aire libre. Sandra, madre de una bebé, se muestra un tanto nerviosa a pesar de afirmar que la está cuidando el padre. Fernanda comenta, en tono de broma, que su familia "apoya" pero le pidió "que no saliera en la tele para no quedar pegados".
Televisor -para ver el informativo, aclaran-, computadora -aunque al momento sin internet-, impresora, dos estufas a gas y varias sillas de plástico componen el mobiliario de la carpa. Hay ollas, mazos de cartas españolas algo desordenados y un par de colchones y frazadas contra un rincón. Alguien ha escrito en un pizarrón las actividades proyectadas para los próximos días. Al cierre de esta edición estaba previsto que se desarmara la carpa ayer, viernes, cuando concluyera la votación en Diputados y pasara al Senado.
Un debate sobre los "contratos precarios" del Estado, al que están invitados parlamentarios y especialistas, carga de expectativas a los activistas. La discusión parlamentaria sobre la Ley de Presupuesto, que no genera la misma emoción, figura sólo martes y miércoles. Los interesados pueden anotarse en el pizarrón para entrevistarse con algunos legisladores, aunque cuando Qué Pasa visitó la carpa, el lunes, todavía quedaban vacantes.
Es que lo más importante para ellos es la sola presencia de la carpa. "Tiene un fin publicitario de difundir nuestras protestas, mostrar que estamos en lucha y estar cerca del Parlamento", sintetiza Uruguay, uno de los encargados de la organización.
Algo similar explica Pablo Cabrera, presidente de COFE. "Más allá del alcance que tenga en la construcción de la ley, la carpa llega a instalar la discusión en la opinión pública. El balance ya es bueno en ese sentido, porque los medios lo tomaron. Es una medida muy visual".
"años de estigmatizar". La carpa le costó a COFE unos 50.000 pesos. Con ese dinero se alquilaron los caños que conforman la estructura (las lonas ya las tenían) y dos baños químicos; se compró leña, agua mineral y artículos de limpieza. La alimentación corre por cuenta de los manifestantes que estén en el momento, aunque el sindicato de los trabajadores del mar donó un surtido de comestibles para apoyar la medida. "Nos causó mucha emoción, sobre todo por ser compañeros tan sufridos", expresa Uruguay.
Los turnos se votaron en asamblea. A cada ministerio le tocó un día, y los horarios se repartieron entre los sindicatos base. Dentro de la carpa los asistentes deben firmar, en una planilla, la hora de entrada y de salida. No es obligatorio participar de la medida, aclaran, pero de esa forma se contabiliza la presencia. Además, sirve como aval del pedido de fueros sindicales.
La cantidad de personas haciendo guardia varía: de mañana custodian unos 20, de tarde llegan a ser 40, y de noche se intenta alcanzar un mínimo de 10 y "todos hombres, por motivos de seguridad".
De hecho, los sindicalistas tienen miedo de posibles ataques, robos o conflictos. Aunque no han sufrido ningún episodio de violencia, "el teléfono de la Policía está siempre a mano", asegura Gonzalo. Además, les resulta difícil conciliar el sueño: "No se descansa mucho, no da. Estás tenso, vigilante, alerta. Te preocupan los demás compañeros", confiesa el salteño.
Carlos, un hombre robusto y de aspecto cansado, se sienta a contemplar los restos de pollo en el medio tanque. Ya pasó el mediodía: los próximos activistas están al llegar, y él cuenta los minutos. Mientras, acaricia a un perro de la calle que les ha hecho compañía esos días. Lo apodaron Juan, "por Juan Pueblo".
"Quiero dormir cómodo. Además, acá puede caer cualquiera. Te relajan. Y sí... con la manija que están dando", se queja Carlos, irritado. "Años de estigmatizar, de decir que somos atorrantes, coimeros, jodedores". Cuenta que hasta su nieta, cuando se enteró que él era funcionario público, le dijo "puaj".
Y aunque algunos afirman que "la reacción de la gente ha sido muy buena", y que incluso hubo quienes los saludaron con bocinazos o gritos de "vamo` arriba", Carlos relata otro tipo de anécdota: "Pasan en las cuatro por cuatro de papá, o en la que compraron con un préstamo del banco, y dicen `vayan a trabajar, atorrantes`".
Cargan las culpas de esa "estigmatización" en los políticos en general, pero sobre todo en el presidente José Mujica, que "se ha encargado de fomentarla". Una de las sindicalistas considera que estar allí, en la carpa, representa una oportunidad. "Queremos cambiar la idiosincracia del funcionario público, de que gana mucho y trabaja poco".
Plan de acción por presupuesto
El 7 de setiembre COFE aprobó un plan de acción para expresar su disconformidad con la Ley de Presupuesto. Incluye entrevistas con parlamentarios, movilizaciones, talleres, el paro general del 7 de octubre, la denuncia a la OIT, y la carpa.
Ausencia en las barras
Según dijo el presidente de COFE Pablo Cabrera a Últimas Noticias, la poca presencia en las barras del Parlamento se debió a que ya estaba "todo cocinado" en Diputados. Tenían previsto ir martes y miércoles, pero el martes les impidieron el ingreso tras conflictos con los agremiados de la Universidad.
Otras carpas
Según pudo reconstruir Qué Pasa con la ayuda de sindicalistas de larga trayectoria en COFE, esta es la tercera vez que la Confederación instala una carpa como medida reivindicativa. Aunque ciertos sindicatos de funcionarios estatales tuvieron experiencias previas en el uso de carpas (el Ministerio de Transporte y Obras Públicas lo hizo en 1995), la primera de COFE como tal fue en 2005, durante el gobierno de Tabaré Vázquez. En esa ocasión se compraron las lonas que todavía utilizan. El reclamo era a raíz de la elaboración del presupuesto quinquenal y la carpa se instaló frente al Palacio Legislativo, igual que ahora. La segunda vez fue en 2006 pero como reclamo a la rendición de cuentas, y se asentó sobre la Plaza del Entrevero por considerar éste otro punto de movimiento en la ciudad. Leonel Revelese, sindicalista experiente, recuerda que los que introdujeron la "modalidad de acampar" en Uruguay a nivel estatal fueron Fucvam y los gremios de la enseñanza. Un nombre recurrente ha sido "Campamento o Carpa de la Dignidad". COFE ha prestado su carpa a otros sindicatos.