No tan especiales

| Hay 81 escuelas especiales para niños con discapacidades motrices e intelectuales en todo el país. Pero les faltan maestros, técnicos formados y edificios que sean accesibles.

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Eloísa Capurro

Esto se hace por amor al arte, a los niños", explicó la directora de una de las 81 escuelas especiales del país donde concurren -en total- 7.416 chicos con discapacidades motrices, auditivas, visuales o intelectuales. Y no lo decía solo por las exigencias de enseñar a una población especialmente vulnerable.

Es que esa escuela, pensada para unos 60 chicos, hoy recibe al doble de alumnos. Por esa alta demanda, tuvieron que implementar un doble turno. Tendrían que tener cargos técnicos (como un fonoaudiólogo o un psicomotricista, por ejemplo) que no pueden cubrir. Para el año que viene le prometieron cuatro maestros más. Pero una ampliación que tenía pactada, quedará para más adelante. Había otras prioridades.

No se trata de un solo caso. La falta de maestros para cubrir cargos afecta a toda Primaria. Aunque se da especialmente en las escuelas especiales, donde los docentes tienen horario extendido. El Consejo de Primaria debió permitirles que hagan menos horas con tal de que vayan.

Se calcula que la mitad de los maestros que dan clases allí no tienen especialización. La Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) dejó de dar los cursos que solía, y ahora hace apenas cursos de actualización que carecen, por ejemplo, de horas para hacer prácticas.

Y varias escuelas del interior y de Montevideo esperan cambios en locales que, en su mayoría, son viejas casonas que no estaban pensadas para recibir niños que, en muchos casos, tienen que trasladarse en sillas de ruedas.

se busca maestro. "Llega fin de año y los maestros terminamos muy cansados, física y emocionalmente", dice la directora de una escuela especial, quien habló bajo la condición de que no se revelara su nombre. Es que allí la enseñanza se hace, también, físicamente. "Tenés que saber si el chico tomó agua, si tomó sus medicamentos, si fue al baño. Todo.".

Si los alumnos llegan con, por ejemplo, una espalda bífida, hay que ayudarlos a trasladarse. En los cursos de preescolares los grupos no son de más de cuatro chicos, porque son todos totalmente dependientes del maestro. Y en las clases, más que trabajar en grupo, hay que contemplar cada una de las situaciones. Un mismo texto debe entregarse, por ejemplo, con un tipo de letra diferente por cada alumno si es que hay patologías visuales diversas. Y eso sin contar con los retrasos intelectuales que presentan muchos de estos chicos. Según datos de Primaria, hay 1.018 alumnos con más de 16 años en las escuelas especiales del país. Así, dicen quienes trabajan con ellos, cada niño es un proyecto individual.

Y para todo ese trabajo, lo que falta son maestros. Si bien hay unos 1.000 docentes empleados en las escuelas especiales, estas sufren el mismo problema que el resto del sistema: si un maestro falta o pide licencia, el cargo queda vacante. "La gente, estando en lista, está optando por otros puestos", dice Daysi Iglesias, secretaria general de la Asociación de Maestros del Uruguay (Ademu).

En una escuela del Prado faltan maestros y no hay suplentes. En otra del Cerro no hay maestros que elijan los cargos que han quedado vacantes. "El número de cargos sin cubrir cambia todos los días, puede caer un maestro enfermo y hay un cargo sin suplir por uno, dos o cinco días hasta la próxima elección", dice el consejero de Primaria, Héctor Florit.

La situación, además, se repite en todo el país. Qué Pasa consultó a varias escuelas, cuyas directoras hablaron con la condición de no ser nombradas en este informe. Así, en una escuela especial de Canelones los cargos están cubiertos porque su directora los consiguió a través del boca a boca. "Les decía que por favor vinieran", dijo. En una escuela de Durazno falta personal auxiliar porque los maestros se jubilaron. Y en otra de San José no saben qué hacer si alguno se enferma; suplentes no hay. Las escuelas que señalaron tener sus cargos completos, igual reconocieron que el problema existe.

"Se generó una sobredemanda de maestros -con la creación de cargos de maestros comunitarios y la creación de escuelas de tiempo completo- y cayó en términos muy importantes los egresos de los institutos normales", dice Florit. Él y el director general de Primaria, Óscar Gómez, concurrieron en mayo de este año al Parlamento para hablar de las carencias de docentes y personal auxiliar de las escuelas especiales.

Fue por esto que Primaria debió bajar las exigencias. En las escuelas especiales el horario de los maestros es de seis horas. Ahora se permiten cargos solo de cuatro. Así un maestro puede dar clase cuatro horas en una escuela normal, y otras cuatro en una especial. Aunque con eso se pierde la especialidad. "Las otras dos horas se solucionan dentro de la escuela. Se unen con otro grupo, los atiende el director o participan de otra actividad. Pero el sistema debería analizar qué está pasando con el ofrecimiento de cargos", dice Iglesias.

Además, según Primaria, la mitad de los docentes que hoy están en las escuelas especiales no tienen formación específica que los capacite para trabajar allí. "La única formación que tienen es Magisterio", dice Gustavo Macedo, de la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM). "Hay muchos maestros con especialización que ya están llegando a la edad de jubilación".

Es que la ANEP solía realizar cursos de uno o dos años para capacitar a maestros en educación especial. Asistían entre 40 y 60 por cada generación. Y tenían prácticas en las escuelas. Hoy, de todo aquello, quedan apenas algunos cursos de actualización. "Tenés un bache de casi 10 años con maestros que están trabajando a voluntad y que en base a su propio esfuerzo han logrado ir mejorando las técnicas para trabajar con esos niños", dice el dirigente.

Y todo ese trabajo lo hacen, además, sin compensaciones extras. Solo en las escuelas especiales para sordos los maestros reciben una compensación en su sueldo. En el resto de las escuelas especiales ganan como un docente común.

en reforma. La situación edilicia de las escuelas especiales no es sencilla. Construidas a pedido de grupos de padres o asociaciones de vecinos, la mayoría cuenta con locales que les fueron entregados en donación o comodato. Y, por ende, no tienen la accesibilidad necesaria para chicos que tengan, por ejemplo, una discapacidad motriz.

En Durazno, por ejemplo, la rampa de acceso a la escuela la construyeron con fondos de una comisión de fomento. En Canelones la escuela tiene tres módulos que no se conectan entre sí y los chicos se mojan cada vez que llueve y los vehículos paran a unos 40 metros de la entrada. Además el patio es de balastro y pasto. Nada ideal para una silla de ruedas. Los baños tampoco tienen accesibilidad. Algunas directoras señalaron su preocupación por el sistema "burocrático" que hace que las solicitudes de refacciones se atiendan con lentitud. "Si hay arquitectos, se hace la refacción. Si no, tengo que esperar como las otras escuelas", dijeron. Una escuela de Colón funciona en una casa alquilada que tiene, según dijo su directora, varios espacios inhabilitados y está esperando su traslado a fin de año.

Hoy Primaria está entregando una partida para material didáctico (que en algunos casos llega a los 30.000 pesos) pero hay escuelas que necesitan más sillas de ruedas o incluso material de apoyo para las clases de informática. Las consiguen mediante donaciones. Con eso también consiguen fotocopiadoras o impresoras. Una directora señaló que pide todos los años que les cambien las mesas y sillas, porque las que se usan normalmente (las de estilo "vareliano", como le dicen) no sirven para chicos con discapacidades. Por ahora no ha tenido éxito.

En mayo, una madre de la escuela 218 relataba en la sección Ecos de El País la necesidad de camionetas para trasladar a chicos con discapacidades motrices. En Montevideo también hubo problemas con el traslado en una escuela del Prado, aunque Primaria logró solucionarlo tercerizando el servicio. Incluso el Plan Ceibal puede ser un problema para ellos. Las XO todavía están en proceso de ser adaptadas para chicos con discapacidades motores.

Así, las Asambleas Técnico Docentes de Primaria, denunciaron en su resolución de agosto de este año el "desmantelamiento" de las escuelas especiales. "Hay una insuficiente creación de cargos, inexistencia de la formación específica, ausencia de mantenimiento de los locales existentes y falta de construcción de escuelas destinadas a esta área", decían.

"En educación especial la planta física es particularmente añosa. Y con una falta de inversión que ya había sido señalada con preocupación en la administración anterior", dice Florit. En Primaria están en curso las licitaciones para remodelar, por ejemplo, una escuela en Sayago o el realojo de otra en Colón. "Algunas requieren intervenciones urgentes, y otras hasta una sustitución edilicia".

Desde las escuelas se reconoce que, de a poco, se empiezan a hacer cosas. Que se arregla la electricidad, se compra material didáctico, se refaccionan los locales. Aunque todavía se tenga que seguir apelando a la solidaridad para comprar una fotocopiadora. O pedirle a los maestros por favor que ocupen los cargos.

1.000

cargos de maestros se generan en las escuelas especiales. Pero hay varios que no llegan a cubrirse.

7.416

alumnos asisten a las escuelas especiales. La matrícula viene en baja desde el año 2003.

Integrados

Como uno más

Por una política que apunta a la integración de los niños con discapacidad en las escuelas comunes, la matrícula de las escuelas especiales viene en baja por lo menos desde 2003, cuando eran 8.884 estudiantes en escuelas especiales. Para 2010, según datos oficiales de Primaria, la matrícula bajó a 7.416 alumnos.

Pero aún falta. Algunas escuelas calculan que la mitad de los chicos que atienden podrían estar en aulas comunes. Les faltarían los cuidadores o asistentes sociales que prevé la nueva ley de apoyo integral a la población discapacitada y que resta aún reglamentar. La ley crea, en la órbita del Banco de Previsión Social, un programa de Asistencia Personal para Personas con Discapacidades Severas, con el que se pagaría un asistente personal para las personas con dificultades motoras severas. Y en eso, señalaron directoras, están en charlas en el marco de la Comisión Honoraria del Discapacitado.

En talleres

Los talleres ocupacionales son una parte importante de las escuelas especiales. Este año Primaria decidió regular quiénes estaban habilitados a dar estos talleres. "Había gente que tiene cursos de la UTU, o algún año de educación media, hay una variedad de situaciones", dice el consejero Héctor Florit. Ahora solo podrán dar cursos de taller docentes que hayan culminado la educación secundaria.

Y no todos están de acuerdo. Según señala la Asociación de Maestros del Uruguay (Ademu), hay unos 200 docentes trabajando en talleres de escuelas especiales. La gran mayoría tiene formación de UTU y, quizás, algún año de formación secundaria. Otros ni eso. "Hay 50 docentes que quedan sin opción laboral. Esto inestabiliza a la escuela especial", opinó Daisy Iglesias, secretaria general del gremio.

Primaria está aceptando que quienes estén inscriptos para terminar secundaria puedan presentarse a los cargos para talleres. Los demás quedarán, si la escuela lo pide, como auxiliares.

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