Las peores vecinas

Se estima que hay más de seis millones de ratas en Montevideo. Los reclamos a la Intendencia aumentaron 20% este verano y las empresas fumigadoras también tienen más trabajo. La amenaza está en las cañerías.

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SEBASTIÁN CABRERA

Aquel día Atilio Narancio llegó más temprano que siempre a la oficina. Abrió la puerta de la empresa a eso de las ocho de la mañana y atendió el teléfono que ya sonaba a esa hora. Del otro lado escuchó un grito desesperado de una mujer. "¡Socorro, socorro! ¡Tengo una rata!", repetía una señora que vivía en el tercer piso de un edificio de Pocitos. Y relataba con horror que había salido una rata desde adentro del water. Y que después el mismo roedor se había vuelto a meter en su inodoro.

Narancio es el dueño de la empresa y generalmente no atiende las llamadas de los clientes, pero ese día se sintió obligado a hacer de improvisado psicólogo. "Señora, escúcheme" -intentó calmar a la mujer- "no se preocupe porque la rata ya no está más. Se fue, se fue, ¿sabe?". Luego se comunicó con los operarios que estaban en la calle para que se dirigieran rápido al apartamento.

"Cuando nosotros llegamos, la rata ya debía estar en Avenida Brasil y Soca", se ríe hoy el empresario. Y cuenta que el roedor que aterrorizó a su cliente era una rata noruega, una de las dos especies que hay en Uruguay y que se caracteriza por ser buena nadadora y por moverse por las cañerías. La historia que cuenta Narancio, un ingeniero que se dedica al combate de las plagas desde 1975 y dirige la firma Ambiental Ecológica, se dio hace unos años pero está lejos de ser una rareza. Todos los expertos en fumigaciones consultados por Qué Pasa cuentan relatos parecidos.

"Los roedores pueden salir por un water, una letrina o una cañería cualquiera. Es común, pasa" -dice Fernando López, director técnico de la firma Fumimax- "y por eso lo primero que hay que hacer es una buena inspección de la red sanitaria para ver si la conexión de la casa con el colector municipal tiene su sifón y si este funciona correctamente". Si eso no sucede, los roedores pueden entrar por la cañería a cualquier edificio.

Y Horacio Rivera, un técnico de la firma Integral House, dice que ha habido episodios de personas que estaban sentadas en el inodoro, sintieron un ruido y encontraron una rata intentando salir. "¡Imagine la sensación que se puede experimentar!", dice el experto.

En Montevideo hay cinco a siete roedores por persona (es decir, entre seis y nueve millones), pero esa es apenas una estimación que se usa a nivel internacional porque la Intendencia de Montevideo (IMM) no tiene personal ni recursos como para hacer un censo o relevamiento en toda la ciudad. "Si la intendencia llega a tener diez trampas para monitorear la población de roedores, es mucho", dice Narancio. Y explica que habría que tener al menos cien trampas para hacer un muestreo que aproxime una cifra concreta de roedores en la capital.

Eso sí, lo que está claro es que el último verano se ha registrado un notorio incremento en los reclamos de los vecinos por presencia de roedores. En los tres primeros meses del año la IMM realizó 240 acciones de desratización por denuncias de vecinos contra 200 del mismo período del año anterior. Es decir, hubo un aumento del 20%. Y eso coincide con la información que manejan las empresas fumigadoras. Qué Pasa consultó a cinco de las cerca de 30 firmas que hay en el rubro y todas confirmaron que ha crecido su trabajo.

Ambiental Ecológica, por ejemplo, dice que tuvo un aumento de 50% en los pedidos de desratización en relación al verano anterior. Integral House, que trabaja más que nada en Carrasco y Punta Gorda, aumentó su trabajo este verano un 21% en relación a los primeros meses de 2011.

Otra empresa, Fumimax, constató desde setiembre del año pasado mayor presencia de las ratas que se mueven por las cañerías, pero no lo puede cuantificar. Hubo, en particular, picos en diciembre y enero en sitios de Montevideo y alrededores "donde no era tan común encontrarlas", dice el director, López. Cita casos de depósitos de alimentos de hospitales y de grandes clubes donde han actuado en los últimos meses.

"Lo hemos visto en hospitales públicos y privados. Son lugares muy críticos donde hay que tomar medidas en forma rápida y buscar los factores que inciden en la presencia de la plaga en el lugar", dice el especialista. Lo que más le ha impresionado a López es lo que vio en algunas distribuidoras de alimentos: "A las semanas de empezar un tratamiento hemos encontrado recientemente cientos de roedores muertos en esos lugares".

Bromatología de la IMM suele exigir certificado de control de plagas de empresas habilitadas si ve ratas o ve que hay poca limpieza en un bar, restaurante o panadería. "Pero no es a rajatabla. Es decir, si cae una inspección a un lugar que ve muy correcto y limpio, no le exige", dice un empresario que pide no ser identificado.

INTENDENCIA. "Hay un problema real con las ratas", dice el director de Salud de la IMM, Pablo Anzalone. La intendencia no tiene cómo medirlo, pero maneja la posibilidad de que efectivamente haya más ratas que antes en Montevideo "porque, al ser mayor el consumo de nuestra sociedad, también aumentaron las toneladas de basura que se producen".

Pero Anzalone cree que también "hay una sensibilización mayor con el tema" de parte de los montevideanos. Una de las explicaciones es que en febrero murió en el Hospital Británico una joven de 20 años víctima de un hantavirus (ironías de la vida, era hija del dueño de una empresa fumigadora) y el caso causó conmoción por la edad de la paciente y porque se trataba de una montevideana de la costa.

Estas enfermedades generalmente se asocian con la gente que trabaja en el campo, pero ella había acampado en verano en Rocha. Hasta ahora es la única muerte en todo el país en lo que va de 2012. Narancio dice que, cuando hay un caso que adquiere notoriedad pública como este, aumenta el miedo a estos animales, lo que no significa necesariamente que haya más ratas. "Pero si aumenta la población de Montevideo, aumenta la población de ratas porque hay más residuos de alimentos", explica. Y, según los datos del Censo y sin contar el resto del Área Metropolitana, en Montevideo hay 22.699 personas más que en 2004. Por lo cual, si es verdad aquello de cinco a siete ratas por habitante, debería haber al menos 120.000 ratas más.

Los funcionarios de Salubridad de la IMM no recuerdan ni una sola campaña masiva de desratización en Montevideo, sí acciones puntuales. "Con 14 obreros no podemos hacer ninguna gran fumigación", dice uno de ellos, que pide no ser identificado. Todo el servicio de salubridad tiene 48 funcionarios, pero allí se incluyen los funcionarios administrativos.

Las brigadas municipales utilizan cebos envenenados (igual que las empresas privadas) y lanzallamas para poner humo en las galerías de las ratas. Se realizan operativos programados en asentamientos, acciones en edificios y lugares públicos (por ejemplo, cada noviembre hay campañas en las playas) y por último se responde ante denuncias de vecinos. Si el usuario tiene "carnet de asistencia de ASSE", el servicio es gratuito. Pero si el que reclama es un propietario con capacidad de pago, el servicio de salubridad le ofrece un presupuesto y cobra por la acción. En total se hacen unos 1.000 procedimientos de desratización por año.

Un tratamiento contra ratas en una casa estándar con jardín ronda los 2.500 pesos mensuales si se contrata una empresa privada. Y en un galpón, al menos 5.000 pesos mensuales. Otoño es época de zafra para las empresas que se dedican a la fumigación, ya que "cuando comienzan los fríos los roedores buscan refugio en las viviendas y eso las expone", dice Rivera, de Integral House. También suelen aparecer cuando hay obras o reformas. Y la clave es que, para sobrevivir, deben tener refugio, agua y alimento.

La situación no es exclusiva de la capital. En San José, por ejemplo, el edil frenteamplista Juan Carlos Alfaro reclamó hace poco una campaña pública de desratización. "Se ven las ratas corriendo por el hormigón en el centro de la ciudad, penetrando en las casas a través de la bocas de salida de tormenta", protestó Alfaro, según el portal Visión Ciudadana.

Pero las ratas siempre han vivido alrededor del hombre. Así que historias hay miles. Y así como Narancio cuenta la historia del roedor que salió de adentro de un water, otro empresario relata un caso de un policía que hacía de 222 en un edificio público y una rata le mordió la oreja en un momento que le ganó el cansancio y se durmió un rato. O aquel cuento del dueño de una fábrica de pastas céntrica que llamó desesperado un lunes a la empresa de fumigación: le habían comido todos los billetes. Porque, a veces, las ratas arrasan con todo lo que encuentran.

Una plaga de ciudad

RATA GRIS

También se la conoce como rata noruega y el nombre científico es rattus norvegicus. Se mueve por las cañerías, es excelente nadadora y muy habitual en Pocitos y Centro. Puede pesar medio kilo.

RATA NEGRA

El nombre científico es rattus rattus y es trepadora: llega con facilidad a las azoteas de edificios. Pesa no más de 250 gramos.

RATÓN

El ratón doméstico (mus musculus) pesa entre 12 y 40 gramos.

EN FEBRERO MURIÓ UNA PERSONA

El temor a la hantavirosis

Desde 1997, cuando apareció por primera vez el hantavirus y se enfermó un trabajador rural de Melilla, ha habido unos 115 casos registrados por Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (MSP), casi todos al sur del Río Negro. Menos de la mitad han sido mortales.

Los hantavirus provocan fiebre, dolor muscular, tos y cansancio que no retroceden con medicación. Y luego aparece el síndrome pulmonar, una enfermedad respiratoria grave que puede terminar en la muerte.

"El organismo se defiende con su propia inmunidad", dijo la directora de Epidemiología, Raquel Rosa, a El País en febrero.

La profesora adjunta de virología de la Facultad de Ciencias, Adriana Delfraro, dice que el ratón colilargo chico, muy presente en la zona rural de Montevideo, trasmite el hantavirus que causa el síndrome pulmonar. De hecho, en las zonas rurales de Montevideo y Canelones es donde se han detectado más casos.

Pero las ratas y ratones que más abundan en las ciudades pueden transmitir otro tipo de hantavirus menos grave, que afecta la función renal. Las ratas también transmiten leptospirosis, provocada por una bacteria. Si bien hay similitudes con los hantavirus, la leptospirosis puede tratarse con éxito con antibióticos. Y los virus no.

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