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| En Uruguay se venden, según cifras extraoficiales, unos dos millones de libros por año. La reciente Feria del Libro dejó en evidencia que muchos de los más grandes éxitos son uruguayos y hablan de las cosas que pasan.

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Fabián Muro

Mientras que en otros lugares se celebra o se lamenta una posible desaparición, en Uruguay el libro sustenta un mercado que, más allá de su tamaño, prospera.

Las ventas satisfacen, surgen editoriales que se mantienen y la consolidación de un relativamente nuevo y rentable nicho para Uruguay: el libro de no ficción de autor nacional. A eso hay que agregar el tradicional best-seller de escritores nacionales e internacionales como Isabel Allende, Paulo Coelho y Jeffrey Katzenbach, verdaderos sustentos del mercado.

Los involucrados en el negocio editorial podrán diferir sobre aspectos secundarios del boom de libros -o sobre las cifras- pero hay consenso en que las ventas alcanzan para seguir sosteniendo a editores, librerías y distribuidores. Y hay tela para cortar: se produce como pocas veces antes. El año pasado hubo 1.860 pedidos de números ISBN (eso es la cédula de identidad de los libros) en la Biblioteca Nacional. Así, hubo cerca de 2.000 ediciones de autores nacionales.

Pero si todo indica que el negocio anda bien, son -así somos los uruguayos- pocos los que lo reconocen. "Todo el mundo llora, pero lo cierto es que el sector está pasando por un buen momento", dice Alicia Guglielmo, de la editorial Fin de Siglo y presidenta de la Cámara Uruguaya del Libro.

Para un distribuidor que pidió no ser nombrado, se venden unos dos millones de libros al año en el país. Eso incluiría los libros utilizados en el sistema educativo y los que se venden en las librerías de usados. La cifra no tiene confirmación por ningún lado: en el mercado del libro hay una gran desconfianza a brindar información, en particular cuando se trata de dar las ventas.

Guglielmo de todas maneras proporciona algunos datos que dan cuenta del viento a favor. "Durante la Feria del Libro tuvimos 120 actividades que siempre tuvieron mínimo 50 personas. Algunas, como la presentación del libro sobre Antonio Pacheco llevaron 700 personas. Hubo fácil más de 100.00 personas que fueron a la feria durante los 12 días que duró". La Feria Internacional de Libro es el evento más importante del calendario editorial local. Lleva 34 ediciones.

De acuerdo al balance personal de Guglielmo, la última feria (clausurada el domingo 9) demostró que la intendencia de Montevideo -que la alberga desde hace varios años- está quedando chica a pesar de que fue menos gente que otros años. "No quedó ningún espacio libre para poner otro stand", dice la presidente de la cámara del libro.

Otra señal es que surgen editoriales nuevas que llegan a conquistar una parcela del mercado. Más Pimienta, por ejemplo, tiene solo cuatro títulos, pero figuró entre los aspirantes para los más recientes Premios Bartolomé Hidalgo en la categoría libros infantiles. Alejandro Di Candia, de la también novísima editorial Mar Dulce, no duda: "Me va bien", dice.

Y Martín Rodríguez, de la editorial Hum, dice que más allá del perfil poco "vendedor" de su catálogo -con muchos autores jóvenes o poco conocidos, sesudos ensayos y poesía- la empresa se las arregla para continuar y sumar servicios. Acaba de lanzar su "Concilábulo de lectores", una suerte de club del libro en el estilo de la aún vigente Lectores de la Banda Oriental.

Del lado de las librerías, la evaluación también es mayoritariamente positiva. Pablo Añón, gerente de la cadena Yenny, ve que, aunque el mercado sea "muy chico", hay factores que sustentan el boom de ventas. Uno de ellos es que las editoriales multinacionales empezaron a apostar más por el autor nacional, lo que redundó en más interés por parte del público. Otro, que la industria se ha actualizado e invertido en muchos rubros, entre ellos el diseño.

"Ha habido todo un proceso de inversión y actualización en el sector para presentar y vender el libro", coincide Fernando Carlevari de Libros Libros.

Esos factores contribuyeron, en opinión de varios de los consultados, a modificar el consumo y el mercado. "Antes se leía por militancia, en libros con tapas sin ilustraciones, tipografía chiquita", resume Guglielmo. "Ahora se lee por placer, en ediciones diseñadas con cuidado".

TENDENCIAS. Más allá de las novedades de marketing, varios de los consultados señalan que la tendencia va hacia un lugar que, al menos a algunos, les preocupa: un mercado "copado" por unos pocos autores que venden mucho y que no son, estrictamente, escritores.

Es cada vez más difícil vender ficción, dice Añón. "Hay toda una tendencia de libros ya sea de investigaciones históricas o de actualidad que vende cada vez más", comenta. Y enseguida dice que en su opinión el mercado uruguayo está dominado por 10 autores, aunque -sin que quede claro por qué- prefiere no nombrarlos. "Libros como Amores cimarrones (de Marcia Collazo Ibáñez) tienen un valor más allá de cómo están escritos. Pero es cada vez más raro encontrar el estilo de un escritor".

El éxito de ventas supone, a su vez, mayores exigencias sobre el escritor. El mercado demanda producción, dice Añón de Yenny. Y eso, agrega, atenta contra la calidad.

"Antes, las ventas estaban más divididas entre muchos títulos", dice Juan Castillo de la librería Puro Verso. "Desde la aparición de los super best-sellers como El código Da Vinci por ejemplo, un pequeña cantidad de títulos ocupan la mayor cantidad de ventas. Esto es un fenómeno que se viene dando desde 2007".

En un contexto dominado por pocos, quien quiere hacerse un nombre recurre en primer lugar a las editoriales más pequeñas como Hum, Mar Dulce o alguna de las tantas pymes que hoy sacan libros de autores debutantes o que son poco difundidos. Muchas editoriales se asocian con el escritor que, si dispone de entre 80.000 o 90.000 pesos, puede imprimir una primera tirada de 500 ejemplares. También existen ediciones de autor, que corren con los riesgos de una escasa distribución.

En última instancia, aquel o aquella que aspire a ocupar un lugar en los estantes puede encomendarse a la providencia y esperar que un fenómeno social tenga un impacto tan alto que genere libros. Las victorias de la selección o los 120 años de Peñarol, por ejemplo, generaron ventas que salvaron la zafra a editoriales y librerías.

RADIOGRAFÍA. En Uruguay hay aproximadamente unas 100 editoriales, la misma cantidad de librerías en Montevideo y unas 15 distribuidoras. Son las cifras a las que llegó un estudio hecho por el programa Dicrea, de la Dirección de Cultura del MEC, coordinado por Diego Traverso.

Pero el propio Traverso reconoce que la información sobre el sector del libro a menudo es inexacta. Para corregir esa situación fue que el Clúster de la Industria Editorial, un conglomerado comercial formado en 2009, se propuso realizar un censo del mercado. No se llegó a nada, principalmente por la resistencia de editores y librerías a entregar información voluntariamente. "Si no hay obligación, nadie dice nada", dice un editor que pidió no ser nombrado.

Con todo, el mes que viene está prevista la presentación de la "Cuenta Satélite" del sector cultural nacional. Ahí se contará con datos sobre la industria editorial que tendrán otro grado de certeza. La Cuenta Satélite es un estudio económico basado en parámetros internacionales que determina el valor de un sector particular en la economía de un país. En Uruguay, ya se realizó una investigación de esas características para el sector turístico.

El trabajo fue realizado bajo la dirección de la economista Fanny Trylesinski, ya concluyó y de acuerdo a Traverso será dado a conocer en noviembre. De los cuatro sectores relevados -cine y publicidad, música, artes escénicas y editorial- solo uno obligó a los investigadores a rever la información: el de los libros.

Dilucidar las incertidumbres en torno a las ventas y el aporte de la industria editorial probablemente tenga consecuencias positivas.

Pero en el futuro aparece otro fenómeno de ribetes ominosos: el libro digital. "Preocupa, claro. Mejor dicho: de esto hay que ocuparse", dice Fernando Carlevari. Y añade: "Es el desafío más importante que tenemos".

Álvaro Fuentes, de la distribuidora Gussi, se permite dudar del desafío digital y dice que hasta en mercados mucho más importantes como el español las ventas de los libros en formato digital son "mínimas".

El 22 de setiembre, el empresario editorial colombiano Jaime Iván Hurtado estuvo en Montevideo para disertar sobre el libro digital. Alejandro Di Candia de Mar Dulce acudió y hoy dice que es lo que se viene, sí, pero además va a ser una realidad lucrativa el "libro a demanda", aquel título que se elige y se manda a imprimir en un ejemplar único.

Las descargas de textos directamente a un dispositivo de lectura tendrá múltiples ventajas y una única contra: la copia obtenida por fuera de los canales comercialmente avalados por editoriales y distribuidoras. La agonía de la industria musical es un ejemplo atemorizante.

La discusión, aunque apasionante para académicos, comerciantes y analistas culturales, poco parece ocupar a los lectores que hoy revuelven entre los estantes o entre la casi infinita oferta de los sitios web. El formato o soporte seguirá importando menos que el contenido. u

Como la leche

"El consumo de libros se asemeja al consumo de los artículos de primera necesidad", dice la presidente de la Cámara Uruguaya del Libro, Alicia Guglielmo. "Ni siquiera durante la crisis de 2002 se dejó de comprar libros".

100

Librerías hay en Montevideo, de acuerdo a un relevamiento del Ministerio de Educación y Cultura.

100.000

personas o más visitaron la última edición de la Feria del Libro en Montevideo, en el atrio municipal.

80.000

pesos es el costo para una edición de 500 ejemplares para para un escritor que se auto-edita.

80

instituciones -editoriales, distribuidoras y librerías- conforman la Cámara Uruguaya del Libro.

Libros impresos en uruguay

Los costos de impresión son un componente importante en la cadena productiva del libro. Desde hace unos años, muchas imprentas nacionales vienen mejorando su infraestructura para poder ofrecer mejores resultados. Eso ha provocado que en el país se impriman libros nacionales pero también argentinos y chilenos, entre otros. Las decisiones de editoriales de otros países de radicar sus impresiones en el país generó un problema en la aduana argentina, que desde fines del mes pasado retiene más de un millón de libros, muchos de los cuales fueron impresos en Uruguay.

Las locuras de una nación

Con sus 60.000 ejemplares vendidos, La locura uruguaya del psicólogo Gustavo Ekroth (foto) sigue siendo el libro uruguayo más vendido de la historia. Y eso que se editó en 1991. Desde entonces ha tenido muchas reediciones y su popularidad sigue vigente (son varios los sitios web comerciales que informan que el libro está agotado). El éxito fue tal que hizo de Ekroth algo parecido a un escritor de un solo éxito, a pesar de que tiene cinco títulos más. Cuando Qué Pasa consultó a Ekroth en enero, el profesional dijo que aún le siguen pidiendo una continuación del libro. "Pero tengo que tener más cosas para decir y creo que habría que esperar un poco más, 25 años en vez de 20, para poder dar cuenta de si hubo algún cambio importante en la sociedad desde que salió aquel libro", dijo entonces.

Best-sellers 2011

El camino a la libertad

Ediciones B

"¡Cómo lee la gente este libro!", dice un librero consultado sobre los títulos más vendidos en el mercado uruguayo. Corchs tiene varios éxitos editoriales previos y es uno de los escritores nacionales que dominan el mercado de ventas.

La masoneríauruguaya

Fin de Siglo

Otro ejemplo de la cada vez más popular categoría de investigaciones. Fernando Amado (diputado colorado) es el más vendedor, con cifras que superan los 20.000 libros vendidos. Amado ya escribió sobre el tema y también sobre Oscar Magurno.

La caída de los gigantes

Plaza & Janés

Junto a Cuadernos de Maia de Isabel Allende, este título del veterano escritor galés -casi arquetipo del escritor best-seller ya que tiene una hilera de éxitos- es uno de los más vendidos en el mercado nacional en lo que va de este año.

Vamos que vamos

Aguilar

"Se sigue vendiendo bien", dice Fernando Carlevari de Libros-Libros sobre el título de de Ana Laura Lissardy, uno de los varios que capitalizaron el éxito obtenido en el mundial de Sudáfrica y que replica el mini-boom registrado hace unos años sobre José Mujica.

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