Como si fuera un boliche o un almacén de barrio, cada peso prestado era anotado a mano en una libreta. Más casero, imposible. Era 2005, el Frente Amplio recién había llegado al poder y los ecos de la crisis económica todavía se sentían. En la sede del Fondo Raúl Sendic -una organización que el MPP inventó para otorgar préstamos sin cobrar intereses ni pedir garantías a gente con necesidades económicas- se recibían miles de pedidos. Podía ser alguien que quería un préstamo para salir a vender tortas fritas, otro que precisaba un caballo para recolectar basura o unos pesos para comprar conejos.
Siete años más tarde, y con un presidente de la República del MPP, algunas cosas cambiaron y otras no tanto. Por lo pronto, ya no anotan todo en una simple libreta. Desde hace un par de años tienen contador, que ofrece sus servicios en forma honoraria y, por eso mismo, es habitual que los directivos del fondo lo persigan para que les atienda el teléfono.
Y -en época de crecimiento económico- ya casi no otorgan préstamos a particulares, sino a colectivos, más que nada cooperativas o empresas recuperadas, cuyos referentes son afines al MPP o al movimiento sindical. En vez de unos pocos miles de pesos a cada uno, han otorgado hasta 25.000 dólares.
A partir de 2010, con más legisladores y funcionarios en el gobierno, han aumentado los aportes del MPP al fondo. De unos 150.000 pesos mensuales, se pasó a más de 200.000. Porque el sistema se financia con aportes de los legisladores, directores y funcionarios del sector: todos tienen un tope salarial, ubicado en torno a los 42.000 pesos. Y lo que se recauda se distribuye entre los gastos de funcionamiento del MPP, un fondo solidario para la salud de los militantes del sector y finalmente un 5% va para el Fondo Raúl Sendic.
Más allá de esos 200.000 pesos mensuales, el fondo se inició con un capital de 300.000 dólares. Hasta ahora el sector ha aportado unos 12 millones de pesos, pero dicen los directivos de la organización que ese dinero fue reinvertido varias veces entre préstamos y devoluciones.
Y hay donaciones de grupos de uruguayos en el exterior, sobre todo en Suecia, Italia y Australia, que realizan jornadas de recaudación.
"Andaremos en los 70 u 80 millones de pesos metidos en diferentes préstamos desde 2005", dice Nery Mutti, responsable político de la organización y zapatero de oficio, después de mirar una hojita y sacar algunas cuentas mentales.
Pero más tarde otra dirigente, Diana Medina, envía a Qué Pasa un correo electrónico con las cifras oficiales y los resultados indican otra cosa. Los apoyos otorgados en 1.079 proyectos suman 34.125.851 pesos, es decir 1.706.292 dólares, desde fines de 2005.
En 2011, según esas cifras, prestaron 5.817.458 pesos a unos 200 proyectos y la gente devolvió un poco menos: 5.362.743 pesos. En los años anteriores las cifras fueron similares, salvo 2006, cuando se prestaron casi nueve millones de pesos.
Las diferencias en las cifras pueden explicarse por esa forma de trabajar bastante artesanal -y quizás algo desprolija- del Fondo Raúl Sendic, que de algún modo también es la modalidad de trabajo que caracteriza al presidente José Mujica.
"Al principio cometimos muchos errores. Por inexperiencia, ninguno de nosotros fue banquero ni financista", dice Mutti. "Pero cuando el contador agarró la libreta de boliche nuestra, dijo que le cerraban todas las cuentas. ¡Estaba todo bien"", se ataja. Mutti está sentado en torno a una mesa en el patio central de una vieja casa en la calle Germán Barbato casi Uruguay, donde funciona el Fondo. Allí, en ese patio, de esos que tienen claraboya arriba, se reúne todos los martes la directiva de la organización -unas 15 personas- a decidir cuáles proyectos apoyar económicamente y cuáles no.
Y, cuando se da el visto bueno, el trámite es rápido y no hay mucha burocracia. "Venís y levantás el cheque al día siguiente", dice el dirigente Danilo Sequeira. Algunas veces el apoyo no es un préstamo, sino que el fondo se hace cargo de una cuenta de luz o del teléfono.
Arriba de la mesa hay un poco de pan, agua y café. En una habitación lindera hay dos computadoras y una funcionaria que teclea. Atrás, un póster del líder guerrillero Raúl Sendic. Nadie diría que en este viejo local, que está identificado en la fachada por un pequeño logo, se otorgan préstamos por entre cinco y ocho millones de pesos al año.
En total hay unos 20 personas trabajando para el fondo. Todos voluntarios menos dos, que ocupan cargos de secretaría. La idea es no generar una estructura cara de mantener. "Eso es lo que le pasa a la mayoría de las ONG, que se comen toda la guita y le llega poco a la gente", dice Mutti. "Acá queremos invertir eso".
UN CONTROL INTERNO. Lo que no ha cambiado desde el inicio es una regla básica del fondo, la aplicación de lo que llaman "clearing social", un particular sistema que busca excluir y marcar públicamente al que no devuelve lo prestado.
Primero, dicen ellos, se toma en cuenta si la persona no devuelve el dinero porque no puede o porque no quiere. "Hay gente que no puede pagar. Y nosotros no estamos para ejecutar, estamos para salvar", dice Mutti. Y su colega Sequeira apunta que si alguien tiene un problema para pagar, nadie lo va "ahorcar".
Pero luego los dirigentes se ocupan de difundir la deuda impaga a todo el entorno del deudor, si comprueban que este no quiere pagar. "Difundimos cómo se portaron algunos. Y mucha gente razona: `este jodió al fondo, me puede joder a mí`", explica Sequeira. Mutti apunta que a la gente "no le gusta que jodan" al Fondo. "Y cuando se enteran que jodieron al Fondo, esa gente pasa mal. Quedan mal vistos. Quedan tachados como jodedores".
Dicen que hay unos cuantos casos. Mutti relata uno de ellos: hace unos años un repartidor de leña de Florida pidió dinero para comprar un segundo carro. Pero no solo no devolvió el dinero, sino que lo contó "como gran hazaña" a muchas personas. Pero el Fondo Raúl Sendic se ocupó de que eso se supiera en Florida. "Y empezó a perder clientes. Al final se quedó sin clientes y con un carro de más", dice Mutti. "Tanto que vino acá a pedir por favor si podíamos hacer algo en Florida. Lo primero que él debería haber hecho es pagar". Al final el hombre "huyó" de la ciudad porque no podía seguir el negocio, cuenta el dirigente emepepista entre risas.
Dicen que las mayores pérdidas se dieron en los dos primeros años, sobre todo por fallas en el seguimiento de cada caso. La cifra histórica ha sido de un 11% de atraso en el pago.
Ahora, que los beneficiados son proyectos colectivos y no particulares casi anónimos, es más fácil ese seguimiento. Mutti dice que antes se atendía "a quien tocara la puerta" y se ayudaba para que la gente pudiera "sobrevivir" y no tuviera que caer en la marginación o la delincuencia. Había normas internas de que nadie podía venir mandatado por un diputado, senador o un edil.
Desde hace unos años se definió el apoyo solo a proyectos económicos que sigan los objetivos del MPP como organización. Y Mutti explica cuáles son esos objetivos: "Nosotros creemos en el socialismo, y estamos por una sociedad sin explotados ni explotadores".
Aunque en el Fondo Raúl Sendic sostienen que no hay vinculación política con los beneficiados, es habitual que haya algún nexo con el MPP. De hecho, Qué Pasa consultó a seis proyectos apoyados por el fondo: los referentes de cinco de ellos votaron a José Mujica en la última elección y el restante votó en blanco pero tiene una larga militancia en el Pit-Cnt.
La organización no es controlada por el Banco Central o la Auditoría Interna porque no vende servicios financieros y en teoría no existe un interés de lucro. El fondo está registrado ante el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) como asociación civil sin fines de lucro. Pero la verdad es que no hay demasiados controles de esa cartera a este tipo de organizaciones y nadie recuerda una inspección del MEC en la sede de la calle Barbato. "Pero mirá que nosotros tenemos los libros al día", dice una funcionaria. Porque aquello de la libreta de boliche no corre más.
200
mil dólares por mes donan (en total) aquellos del MPP que tienen función pública de sus sueldos.
5
por ciento de esa recaudación, unos 200.000 pesos mensuales, van para el Fondo Raúl Sendic.
PROYECTOS
Cinco beneficiarios
¿A dónde va el dinero?
FIDEOS
Caorsi es una cooperativa que produce fideos en Tacuarembó. Hace ocho meses le dieron un crédito de 25.000 dólares para comprar un camión. Les queda por devolver ocho cuotas.
METALÚRGICOS.
Cotraydi, cooperativa metalúrgica que fabrica máquinas envasadoras de leche en sachet en el PTI del Cerro, recibió 3.000 dólares para compra de materiales y 5.000 dólares para un flete.
LIMPIEZA
La cooperativa social El Nacional hace limpieza y mantenimiento de áreas verdes. En setiembre les prestaron 40.000 pesos para equipamiento.
CAÑEROS
La Colonia Raúl Sendic en Bella Unión, que tiene 52 colonos, recibió hace poco 10.000 dólares para hacer quintas. Antes había recibido 12.000 dólares para comprar seis fertilizadoras.
URRETA
Cofuesa, un grupo de ex trabajadores de Urreta, produce agua mineral y refrescos. Han obtenido dos préstamos: uno de 150.000 pesos para compra de envases y otra similar para comprar un camión.