The Economist
La "nota roja" es la sección de policiales que informa sobre los asesinatos y los accidentes de tránsito ocurridos el día anterior con detalles sangrientos. Es ya una institución establecida en los diarios mexicanos, además de una industria en expansión porque la lucha contra el camino de la droga hacia Estados Unidos inspira aún mayores momentos de violencia.
El mes pasado en el estado norteño de Durango, un grupo de presos fueron liberados durante la noche para luego asesinar a 18 asistentes a una fiesta en un estado vecino. Pocos días después, 14 reclusos fueron asesinados en una prisión en Tamaulipas. En total, desde que el presidente Felipe Calderón envió al Ejército a combatir a las bandas de narcotraficantes hace casi cuatro años, unas 28 mil personas han sido asesinadas, según el gobierno. No hay señales de tregua por ninguno de los dos bandos.
Por eso resultó sorprendente que el 3 de agosto Calderón llamara a un debate sobre la legalización de las drogas. A pesar de que varios ex líderes latinoamericanos han hablado a favor de la legalización y muchos políticos les han apoyado en privado, Calderón se convirtió en el primer presidente en el cargo en abrir la discusión sobre los beneficios de legalizar un comercio al que se ha enfrentado con tanta determinación.
En una mesa redonda sobre seguridad, dijo que "debe darse (el debate sobre la legalización de la droga) habiendo una pluralidad democrática… Deben analizarse cuidadosamente los pros y los contras, así como los principales argumentos de ambas partes", expresó. No es ni de cerca un llamado a drogarse y Calderón ha dejado muy claro que se opone a la idea "absurda" de permitir que millones de personas se vuelvan adictas. Pero sacó a relucir una polémica que cada vez tiene más adeptos en México.
El presidente habló de los recientes éxitos de su campaña militar en los que consiguió capturar o matar a varios jefes mafiosos. El último fue Ignacio Coronel, asesinado el mes pasado cuando el Ejército irrumpió en su casa. Esto fue importante para el gobierno, acusado de darle al cártel de Sinaloa un trato más leve que al resto de las bandas. Media docena de agencias gubernamentales dicen estar buscando a Joaquín "El Chapo" Guzmán, el líder de Sinaloa y el traficante más notorio del país. Funcionarios dicen haber tenido éxito en fortalecer a la policía y poner en línea a algunos gobernadores obstinados.
Eso sí, mover el avispero ha aumentado el número de muertos. En Cuernavaca -una hermosa ciudad cercana al DF, popular entre extranjeros que quieren aprender español- un capo de la droga fue asesinado por el Ejército en diciembre. Desde entonces, una escalofriante serie de ahorcamientos en la periferia de la ciudad han dejado claro que se está en plena batalla.
También en Estados Unidos las cosas están yendo hacia la discusión de la legalización de las drogas. Los californianos votarán en noviembre la posibilidad de legalizar y poner impuestos a la venta de marihuana a los adultos (ya es legal comprar y vender por complicaciones médicas entre las que algunos liberales incluyen el insomnio y la migraña). La iniciativa puede fallar: las encuestas muestran que las opiniones están empatadas y se deberá sortear el escrutinio de las autoridades federales. A pesar de que el gobierno de Barack Obama ha dejado de perseguir judicialmente la venta de "marihuana medicinal", se opone a la legalización.
Pero si la propuesta es aprobada, el asalto de México a los traficantes de drogas podría volverse insostenible, reconoce el ex canciller Jorge Castañeda. "¿Cómo podría continuar la guerra contra las drogas en Tijuana, si del otro lado de la frontera hay tiendas vendiendo marihuana?", se pregunta.
Los políticos también reconocen ese problema. Nexos, una revista mexicana, preguntó recientemente a seis posibles candidatos a la presidencia en 2012 si México debería legalizar la marihuana si lo hace California. Uno dijo que no, pero cuatro que sí, aunque con salvedades. Enrique Peña Nieto, quien encabeza las encuestas, dijo cuidadosamente: "Deberíamos reconsiderar la visión de México sobre ese tema".
Como la marihuana aporta a las bandas la mitad de sus ingresos, sacarle ese negocio de sus manos podría cambiar el balance del poder financiero en la guerra a las drogas. Pero curiosamente, las encuestas sugieren que uno de los grupos que con más fuerza se opone a la iniciativa en California son los latinos.
También discuten los ex
También Vicente Fox, ex presidente de México, emitió una demanda directa por la legalización de la producción, venta y distribución de todas las drogas. Ernesto Zedillo, quien gobernó entre 1994 y 2000, coescribió un informe con los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso de Brasil y César Gaviria de Colombia, por la legalización de la marihuana. Cardoso habló sobre hacer lo mismo con la cocaína. Es sorprendente que todos estos ex líderes sean moderados centristas, no izquierdistas.