En menos de dos años como integrante del Parlamento de Hungría, Timea Szabo dice que ha visto con impotencia cómo el gobernante Partido Fidesz ha usado su mayoría de dos tercios para reforzar su control sobre los medios y los tribunales, trazar de nuevo distritos parlamentarios a su favor y llenar la corte constitucional de partidarios. el domingo entra en vigor, una nueva Constitución "mayoritaria", redactada y ratificada por el Fidesz.
"Están preparando el funeral de la República Húngara", dijo Szabo.
Grupos de la oposición, incluido el pequeño y ecologista Partido La Política Puede Ser Diferente, marcharon contra de la "demolición de la democracia`` a manos del primer ministro, Viktor Orban.
La democracia húngara no está muriendo de un solo golpe descomunal sino a través de los procesos legales del Parlamento que equivalen a un golpe de estado en cámara lenta. Además, en su desvío hacia el autoritarismo, porla insatisfacción popular y la penuria económica, Hungría es un indicador para otros países de Europa oriental en aprietos y con débiles tradiciones democráticas.
Ante críticas en aumento de la Unión Europea y Estados Unidos, el Fidesz se está apresurando para usar su súper mayoría en el Parlamento a fin de aprobar una oleada de legislación antes de que entre en vigor la nueva Constitución, impulso que sus detractores afirman que consolidará un poder abrumador en Orban, veterano político que comenzó oponiéndose al gobierno comunista a finales de la década de 1980.
Orban y sus partidarios responden que solamente le están dando seguimiento a sus promesas de la campaña electoral del año pasado con respecto a barrer el viejo orden, del cual dicen que estaba atado por compromisos para garantizar una transición suave del comunismo pero había dejado un legado de atasco. Partidarios del gobierno destacan los contradictorios reclamos de la oposición de izquierda, diciendo por una parte que Fidesz está estableciendo un inatacable control autoritario al tiempo que el verdadero peligro es el que el partido Jobbik tome el control de un sistema de gobierno desprovisto de controles y contrapesos. (New York Times)