Eloísa Capurro
Un arquitecto comienza una obra y no encuentra peones u oficiales para emplear. Los mejores, dicen, ya están ocupados o se mudaron a otro rubro.
Una empresa lanza un llamado a cubrir un puesto técnico o profesional y no encuentra postulantes. Y, como va a necesitar todavía cubrir más puestos en los próximos años, comienza a pensar en cómo capacitar al personal que ya tiene.
Un profesional está un año en una empresa y otro año en otra. Quizás menos porque busca un mejor salario y cada vez está menos atado con una sola empresa.
Todo esto pasa en un país que hace seis años crece a niveles constantes y para el que la palabra crisis y los niveles de desempleo cercanos al 17% son viejos -y hasta olvidados- recuerdos. Según los últimos datos oficiales, el desempleo está en 6,4%. Algunos economistas estiman que por ahí rondará la tasa promedio para este año: y solo por eso habrá 8.100 desempleados menos que en 2010.
Pero hoy, que la cantidad de desocupados está entre las más bajas en mucho tiempo, surge una nueva complicación: la calidad del empleo que se ofrece.
De hecho a principio de este año el Ministerio de Trabajo anunció que comenzaba a trabajar en indicadores para evaluar la calidad del empleo. "En otros momentos el fenómeno determinante era cuántos empleos se van a crear", dice el director nacional de Empleo, Eduardo Pereyra. "Hoy el tema es que además sean de calidad y con ciertas condiciones".
Es que las inversiones siguen llegando. En lo que va de 2011 ya se han presentado 500 empresas ante la comisión que analiza la aplicación de la Ley de Inversiones. Durante todo el año 2010 se presentaron 600 en total.
"La perspectiva en materia de inversiones sigue en aumento", dice el jerarca. "Hace pocos días recibíamos a una delegación de UPM que nos planteaba los perfiles que iban a necesitar en los próximos dos años. Lo que prevemos es que se mantenga el crecimiento".
Pero algo que en el fondo es tan positivo, puede terminar siendo un problema si no se solucionan ciertos cuellos de botella que comienzan a surgir. Es que la mano de obra uruguaya no está suficientemente calificada para los trabajos nuevos que surgen. Y sigue estando el problema de la ocupación de jóvenes y mujeres, dos sectores de la sociedad a los que no parece bastarles seis años de crecimiento constante para terminar de ubicarse en el mercado del trabajo.
con vacantes. "Cada vez más las empresas compiten por determinados tipos de funcionarios o de operarios", dice Pereyra. "En el interior está pasando mucho que es difícil encontrar personas para determinadas zafras porque están en la construcción u otros puestos que les redundan más".
Un relevamiento hecho por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) a fines de 2010 sobre 107 empresas, mostró que el 19% no había logrado cubrir sus necesidades en todos los puestos vacantes. La gran mayoría, además, no ponía requerimiento de edad o de sexo.
El estudio señala además que la mayoría de esas vacantes se dieron entre los profesionales y técnicos, seguidos de cerca por los trabajadores no calificados. Los puestos de peones, podadores y mecánicos o eléctricos han sido los más difíciles de cubrir, según las empresas que en su gran mayoría son medianas y grandes y con antigüedad en la plaza.
"Hay un déficit de capacitación en los trabajadores", dice la senadora Susana Dalmás, presidenta de la comisión de Asuntos Laborales por el Frente Amplio. Esto, agrega, se podría canalizar incentivando la tarea del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop).
En este punto concuerda el senador nacionalista Eber Da Rosa, vicepresidente de la misma comisión. "Habría que difundir más la tarea del Inefop", dice. "Hay muchos sectores de la población, sobre todo donde se dan los trabajos más precarios, que no conocen la incidencia de instrumentos como este".
De hecho, según el relevamiento del MTSS, solo el 3% de las empresas que apostaron a capacitar a su personal, recurrieron al instituto. "Da la sensación de que no podemos ir con el ritmo que sería necesario", dice Dalmás. "Y esto tiene el riesgo de que esas vacantes tengan que proveerse con mano de obra extranjera".
Es que, a pesar de las dificultades en llenar nuevos cargos, las empresas siguen apostando a crecer en Uruguay. Un 75% de las relevadas por el MTSS manifestó que preveía incorporar nuevo personal este año. Se generarían, así, 1.205 nuevos puestos de trabajo, la mayoría para trabajadores no calificados, así como oficiales, operarios o artesanos.
Hasta setiembre el ministerio llevará adelante el Diálogo Social por el Empleo, una mesa de acuerdo entre el gobierno, el sector público y el sector educativo para analizar los principales desafíos que este crecimiento del empleo plantea. De allí se espera que surja una serie de políticas que permitan hacer crecer, y calificar, a la mano de obra nacional.
"Si se generan oportunidades de trabajo en Uruguay, queremos que sean aprovechadas", dice Pereyra. "Obviamente que queremos que sea por uruguayos, pero no queremos que no se nos caiga una inversión por tener insuficiente oferta".
Para solucionar esto, muchas empresas comienzan ya a ofrecer capacitación por su cuenta. De las 107 empresas consultadas por el MTSS, 91 preveían realizar cursos de capacitación. Solo el 15% consideró que no era necesario capacitar a sus empleados. En total 13.000 personas participarían de esos cursos.
En el sector de la construcción, por ejemplo, se habilitó a que trabajadores que están jubilados puedan dar cursos de capacitación para los nuevos operarios. El MTSS analiza una propuesta de la Cámara de Industrias del Uruguay para llevar esta experiencia al resto de los sectores de la industria.
Abrir el mercado. Otra forma de ampliar esa oferta laboral, es sumar más personas a la búsqueda de trabajo. Por ejemplo con el ingreso de más jóvenes. Algo en lo que parece estar, por lo menos pensando, el gobierno. Uno de los ejes de discusión en el Diálogo Social por el Empleo es qué políticas adoptar para mejorar la educación de los jóvenes con miras al mercado laboral.
"Estamos pensando en medidas para ampliar la capacidad de programas existentes", dice Pereyra. "Así como crear nuevas modalidades de atención y trabajos con los jóvenes, mejorar algunos servicios que se brindan actualmente".
Incorporar más mujeres a la fuerza laboral, también puede ser otra solución para aumentar la oferta, escasa en algunas posiciones. Aunque esto puede significar aplicar políticas que disminuyan el impacto de la discriminación de género.
En mayo el Instituto de Ciencias Económicas culminó una investigación de ocho meses financiada por el Banco Central con el fin de evaluar qué posibles problemas se podrían presentar en el mercado laboral. Los puestos femeninos fueron uno de los "cuellos de botella" que se vieron. "Si bien crecen los pedidos para hombres y para mujeres, crecen más los pedidos para hombres", dice la economista e investigadora Alma Espino.
De hecho, al comparar las personas que no consiguieron empleo en 2009 con las que sí lo hicieron, los perfiles no distan mucho. "Son mayoritariamente mujeres, de bajo nivel educativo y cuando se les pregunta las causas por las cuales perdió el trabajo predomina la necesidad del cuidado familiar", dice Espino. "Es típicamente el sector al que no le alcanza con el crecimiento o la oferta de la demanda, sino que hay que hacer política pública".
El Instituto analizó las ofertas laborales que aparecían en El Gallito Luis desde 2000 hasta 2009. Algo bastante lógico si se piensa que según el relevamiento del MTSS, la gran mayoría de las empresas recurre a los avisos clasificados como forma de llenar vacantes.
Así descubrieron que en la medida que la economía crece, el empleo también pero en una forma bipolar. "Crecen muchísimo los puestos de menor calificación y también los puestos de profesionales y técnicos medios", dice Espino.
Fue en estos últimos donde aparecieron, otra vez, los déficit de capacitación. "Eso hay que seguirlo estudiando", dice la economista. "Las mujeres tienen mayor propensión a estar sobrecalificadas y más calificadas que los hombres, pero su promedio de remuneración es menor. Hay que ver cuánto está operando la discriminación de género".
Por ahora lo que sí es seguro es que el país crece y la demanda laboral aumenta. Y se ha generado un consenso de que se necesitan políticas focalizadas para bajar, aún más, la tasa de desempleo. Quizás estos sean los problemas del progreso.
Recolectar datos del empleo
El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social se encuentra elaborando una encuesta (financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo) para relevar a unas 1.700 empresas de más de 10 trabajadores con el fin de conocer con mayor profundidad cómo es el mercado laboral uruguayo. Algo de lo que, por ahora, no se sabe mucho. "Todavía no hay una unidad que pueda reunir la calidad, el salario, las condiciones, cuántas mujeres y cuántos hombres hay", dice el representante del Pit-Cnt, Richard Read.
6,4%
es el desempleo a junio de 2011, según el INE. En los hombres es de 4,7% y de 8,5% en las mujeres.
28,6%
es la cantidad de personas sin registro en el BPS. La informalidad llegaba a 39,9% en el año 2005.
38,6
horas se trabajan en promedio en todo el país, según datos del INE para junio de este año.
55%
es la tasa de actividad entre las mujeres. En el caso de los hombres llega al 74,1%.