Por estos días uno puede ver tres o cuatro puestos de venta de fuegos artificiales en una misma esquina. Parece que es un negocio redituable. De hecho, este año se registraron unos 250 puestos en Montevideo ante el Servicio de Material y Armamento (SMA) del Ejército. Pero el director del servicio, el coronel Jacinto de León, dice que es posible que haya un subregistro: "Cualquiera se da cuenta que el 20 de diciembre hay diez puestos y el 24 de mañana aparecen 300".
Los kioscos y puntos de venta deben registrarse ante la Intendencia de Montevideo y el SMA. Se exige que cada lugar tenga un balde con arena y un extintor y se orienta acerca de dónde pueden estar los puestos. Por ejemplo, en teoría está prohibido instalarse cerca de una estación de servicios.
¿Alguien fiscaliza? El SMA tiene tres funcionarios abocados a la inspección (entre ellos, el propio De León) y hace controles sorpresivos. Este año visitó La Comercial, Colón, Lezica y Parque Posadas. "En caso extremo, se decomisa la mercadería, pero en general la gente entiende", dice De León. La intendencia también controla que los puestos tengan habilitación, dice Jorge Cuello, encargado de la Inspección General.
El SMA es el encargado de autorizar a importar y comercializar los productos. El mercado viene en aumento año a año, según De León. Para estas fiestas apareció una nueva empresa y se solicitó la importación de 1.000 toneladas de fuegos. Cerca del 7% es rechazado, publicó el suplemento El Empresario de El País en enero de 2011.