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Pitanguero, sobre la calle Pagola, conquistó a los comensales pocitenses
Un local pequeño pero con encanto. Así se presenta la parrillada Pitanguero, ubicada en Pagola casi 26 de marzo. Como bien anuncia su nombre, la casa se especializa en la cocción de alimentos al fuego, pero quien arribe sólo pensando en carnes vacunas puede sorprenderse al probar otras opciones. Las verduras asadas y los pescados son imperdibles.
Lo que antes supo ser una peluquería se transformó drásticamente. El actual salón cobija pocas mesas y allí manda la parrilla.
El patio, techado con un toldo, es ideal para las noches del verano y además es un sitio muy cálido gracias a un árbol de pitanga y a los murales que adornan sus paredes. La vereda es la que gana más adeptos y hace que la casa logre atender a más comensales que llegan para almuerzos familiares o festejos de cumpleaños.
Los primeros en llegar fueron aquellos que no encontraban lugar en la parrillada vecina, pero pasado el tiempo Pitanguero ya conquistó a clientes propios. Atendida por sus propios dueños, las exquisiteces se dan a conocer con lujo de detalle. El pescado a la parrilla es uno de los puntos fuertes de su menú y según la pesca del día será la especie que llegue al plato.
La ecuación precio-calidad es más que conveniente. Aún estando en Pocitos, la parrillada tiene una carta tentadora y accesible.








