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Sólo se convirtieron dos vehículos; los altos costos frenan el cambio al motor eléctrico
Por Diego Ferreira | dferreira@elpais.com.uy
El auto eléctrico aún está lejos de ser una solución masiva para las empresas uruguayas. Es que los costos de convertir vehículos al sistema eléctrico, se terminan imponiendo en la ecuación.
La demanda de autos eléctricos en Uruguay está siendo "muy tímida", admitió Rolando Ringeltaube, director de Renovables, empresa encargada de proveer soluciones en energías alternativas.
Ni siquiera el gesto simbólico del presidente José Mujica de subirse a un utilitario eléctrico para hacer su desfile de asunción el 1° de marzo de 2010, confirmó el interés de algunas empresas en negocios concretos.
Desde entonces, Renovables sólo convirtió dos vehículos: una camioneta de UTE que se utiliza para tomar el consumo de electricidad en el Cordón y otra de una empresa que produce tinta ecológica, instalada en Minas.
El auto eléctrico tiene virtudes como la preservación del medio ambiente, una autonomía de entre 75 y 120 kilómetros por carga y un bajo consumo en la tarifa eléctrica. Con estas características, el auto eléctrico puede desarrollar velocidades de 100 kilómetros por hora en Uruguay.
Pese a estos puntos a favor, la conversión de los vehículos todavía supone un gasto elevado por la importación de motores trifásicos y el costo de la mano de obra para el ensamblado.
"En Uruguay, la conversión de un vehículo puede costar al menos US$ 10.000", aseguró Gabriel Gonzalez, director del área de vehículos eléctricos de Renovables.
A los valores de los materiales (se maneja un costo mínimo de US$ 5.000), se suma un sobrecargo de 60% por impuestos de importación.
La única novedad favorable para la difusión del auto eléctrico es la rebaja del Imesi a los vehículos eléctricos importados. Empero, aún faltan estímulos para "el armado de vehículos en Uruguay de modo de generar mano de obra local", reclamó González.





