Godfrey Mautloa ha pasado meses asegurándose de que su bar esté preparado cuando comience el Copa, pero no servirá Budweiser, la cerveza oficial del Mundial.
"La probamos, pero a la gente no le gustó", cuenta Mautloa, el propietario de Masakeng, un concurrido bar en Soweto, al sur de Johannesburgo. Budweiser puede dominar el mercado estadounidense, pero tiene una presencia mínima en el país que recibirá a cientos de miles de aficionados sedientos durante el mes que durará el campeonato de fútbol.
Por eso, la marca no tiene más remedio que cederle el terreno local a sus rivales en el país que más cerveza consume en África.
Anheuser-Busch InBev, el fabricante de Budweiser, afirma que tiene la mira puesta en un premio más grande. Su estrategia es concentrarse en los millones de aficionados que verán los partidos por televisión en los mercados en los que Budweiser vende en masa, entre los que figuran Estados Unidos, China y Brasil. EL MERCURIO, GDA