Aluminios del Uruguay

| Invierte US$ 3 millones en equipos modernos

Que uno de cada dos perfiles de aluminio instalados por la industria de la construcción lleven su sello, mientras que controla el 35% de los envases flexibles del mercado doméstico, son el fiel testimonio de su desarrollo empresarial. Aluminios del Uruguay es, desde 1957, símbolo del aluminio en el país. La continua inversión en tecnología y capacitación del personal ha permitido su crecimiento dentro y fuera de fronteras, lo que la ha consolidado como el principal exportador de perfiles de aluminio y envases flexibles.

En 2011 cerró con una facturación de US$ 35 millones, como resultado de fabricar 3.000 toneladas anuales en perfiles de aluminio y otras 1.500 toneladas de envases flexibles (Ecoflex). Su vocación exportadora no sólo mantiene su tónica, con Brasil, Argentina y Paraguay como principales destinos de su producción, también apuesta a conquistar una mayor participación en la región, así como en el mercado interno.

La expansión proyectada está cimentada en un ambicioso programa de inversiones que supera los US$ 3 millones en equipamiento de última generación e infraestructura. «Con los dos nuevos equipos que se han incorporado a la línea de producción vamos a aumentar significativamente nuestra capacidad de producción», afirmó el gerente general de Aluminios del Uruguay, Jorge Soler, quien estima un incremento del 25% en perfiles de aluminio y del 50% en el negocio de Ecoflex.

«Los nuevos equipos nos permiten obtener una mejora tanto en el volumen como en la calidad del producto terminado», apuntó el empresario.

Para la impresión de envases flexibles, Aluminios del Uruguay ahora cuenta con un equipamiento de vanguardia en tecnología digital, que inclusive permite la impresión en ocho colores. «Esto permite ampliar la capacidad de impresión y realizar trabajos especiales para envases de medicamentos, por ejemplo, y también nos es posible realizar impresiones más ajustadas a la dimensión del mercado interno», explicó el gerente general de Aluminios del Uruguay.

MERCADOS

Los clientes externos de los envases flexibles se encuentran en Argentina y Paraguay, mientras que Brasil es el principal comprador de los perfiles de aluminio. Como toda empresa exportadora, el momento económico que vive el Mercosur tampoco escapa al análisis. «Hoy, nos encontramos con las trabas comerciales, pero hay que visualizar las dificultades desde una óptica general, esto significa que siempre hubo dificultades aduaneras con Argentina a lo largo del tiempo, de modo que no se pueden adoptar decisiones estratégicas a corto o mediano plazo», señaló.

PELIGRO

Para Aluminios del Uruguay, «sólo somos competitivos con Argentina y Brasil por ahora», y con el resto del mundo el margen es muy escaso. «Llegamos a niveles peligrosos, debido a que los costos internos medidos en pesos han crecido a una velocidad vertiginosa, sobre todo en costos laborales y la energía, mientras que el valor del dólar ha bajado».

Sobre la cuenta energética para el sector productivo, el gerente general de Aluminios del Uruguay expresó que «es caro el kilovatio-hora (kW·h)», para agregar que en Paraguay se está fomentando la instalación de emprendimientos en polos industriales, donde el megavatio tiene un costo de US$ 70 frente a los US$ 130 de Uruguay.

«La clave de los costos es la apreciación de nuestra moneda. Si Uruguay siguiera el pragmatismo de Brasil, devaluando 20% se atemperaría la situación de los costos tan altos en dólares».

Durante los últimos ocho años, los costos medidos en dólares se multiplicaron por cuatro, afirmó Soler. «Está claro que el dólar vale menos en todo el mundo y que las monedas del resto de los países se han valorizado, pero lo cierto es que hoy nos cuesta 400 lo que antes valía 100», subrayó.

EFICIENCIA

Según Soler, el desafío a futuro pasa por una «sensible mejora de los actuales niveles de productividad». Asimismo, la búsqueda de una mayor eficiencia, va de la mano de la incorporación de tecnología y una disminución del personal ocupado.

«El costo laboral medio del personal de planta en 2005 era de US$ 3 la hora y actualmente llega a US$ 10; esta situación nos debe llevar a todos a la reflexión absolutamente realista, porque si los costos se disparan se corre el grave peligro de no poder vender nuestros productos a nadie, porque acá no hay un monopolio y el mercado es abierto, donde ahí se compite con los productos importados», expresó Soler.

Más allá del escenario complejo para el sector exportador, el gerente general de Aluminios del Uruguay expresó su confianza en el futuro desarrollo del país.

«Cuando los industriales invierten, asumen riesgos y apuestan al futuro del país con esperanza», concluyó Soler.

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