Té en las sierras

Las Vertientes ofrece mucho más que el tranquilo paisaje de las sierras a 10 kilómetros de Punta del Este.

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Por más de 20 años Las Vertientes estuvo en manos de los Nerembert que la hicieron famosa, no sólo porque en sus predios introdujeron el cultivo de árandanos al Uruguay (y en las mesas de su casa de té facilitaron su degustación), sino porque imprimieron al lugar un estilo propio en el que la armonía de las sierras de Punta Ballena se cuela en el ánimo de los visitantes, potenciando la sensación de paz y exclusividad.

En 2008, la chacra de 24 hectáreas sobre Camino de los Ceibos, casi Ruta 9, fue comprada por un industrial argentino, Isidoro Weledniger, que encaró de inmediato su refacción. Amplió la capacidad de la casa de té a 120 personas, sumó espacios de tipo cultural, parquizó las sierras, tapizando seis hectáreas con pasto nuevo, tajamares y cascadas, y esparció sillones y senderos por el bosque, para de a varios o a solas, o con un guía, disfrutar del lugar.

Desde Las Cavas, un amplio salón que alberga en forma permanente pintura uruguaya, se derrama al parque una serie de esculturas también de artistas locales, y en la entrada, un galpón hace de espacio para muestas, hasta el 13 de febrero, por ejemplo, artesanías de HechoAcá.

Arándanos y frutales se procesan todavía pero no se venden, se transforman para la ceremonia del té en pastelería artesanal, dulces y licores en manos de la chef argentina Lucrecia Cutler.

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